Maldito Rating, Acaba Con Todo

La cancelación de El Legado de Júpiter puso en el tapete la forma de medir audiencia de las plataformas.

Cuando me dicen que la versión filmada del “Hamilton” fue lo más visto del año 2020 en el , seguida de “Borat 2”, según datos de la reputada revista Variety, no me queda otra que ponerlo en duda. Y no soy la única. Tras una breve encuesta entre conocidos, fanáticos de las plataformas y de todas las formas audiovisuales existentes, todos coincidieron en que no creían en las cifras y que era solo marketing.

Después de lo ocurrido con “El Legado de Júpiter” el primer cómic de superhéroes, escrito por Mark Millar, que Netflix pretendía convertir en una saga al nivel de Marvel y , no queda más remedio que creerlo. Y ojo, estamos hablando de una inversión de 200 millones de dólares para una aventura que, a todas luces tenía varias temporadas planificadas, además de spin off y un maravilloso universo. Todo el engranaje se puso en marcha, la maquinaria publicitaria se aceitó y, a través de informaciones corporativas bien ideadas, nos vendieron el producto. Nos convencieron que poco menos, era la más vista del momento y capaz que de todos los tiempos.

Todo bien, hasta que a las dos semanas del estreno, se canceló la serie, se rescindieron los contratos a los actores y todo se derrumbó. Entonces vino la pregunta del millón: ¿Pero, cómo? ¿Qué pasó? ¿Si era una serie vista por millones de personas alrededor del mundo? No todo lo que brilla es oro y nada es lo que parece.

El escándalo se desató porque la gente se sintió engañada, especialmente, en Estados Unidos donde están convencidos de que las cifras reflejan la realidad. Saltó al tapete cómo las plataformas miden sus audiencias, o sea, nos mostraron la triste realidad: el rating manda acá y en la quebrada del ají.

Según explicó Nielsen, la más importante de las consultoras que miden audiencia en todo el mundo, el rating se calcula en base al visionado de la serie y/o película. Pero tiene un problema, solo lo mide sobre conectados directamente a las apps respectivas; no calcula los minutos desde otros dispositivos: computadoras, celulares y otros móviles. Si se considera que la mayor parte del tráfico audiovisual pasa por fuera de la TV (probablemente dos tercios), se puede apreciar que el peso total del visionado adolece de problemas.

Y hay más. Al medir los minutos de visionado, se suman todos. Es decir, al que le gustó el contenido, al que lo vio dos veces seguidas y al que apenas pasó los títulos y descartó seguir. Como es un sistema imperfecto, tampoco discrimina entre serie, y película, por ejemplo. No considera que una serie tiene varios capítulos y así descubrimos que, al final, todo es manipulado en pos de un marketing engañador que nos hace creer que todo el mundo está viendo algo y no es así.

Todo esto dejó al descubierto “El legado de Júpiter” una serie que sería grande, pero si hay que reconocer que pasará a la historia como la producción que derribó el mito del rating, quedando claro que esos supuestos números que nos venden, no son más que un valor transformable en publicidad y venta de espacios para promocionar productos, porque finalmente, todos buscan,  como diría un economista, rentabilizar al máximo la inversión. ¿Y dónde queda el arte y el gusto del televidente? En un algoritmo.

Suplemento semanal de Televitos, realizado por quienes tienen el Placer Culpable de amar los trabajos audiovisuales. Eso hace una gran diferencia.