En un mundo donde la música suele acompañar las historias, Gustavo Santaolalla hizo algo distinto: las convirtió en emoción pura. Y en agosto de 2026, el compositor argentino regresa a Chile con su “Roncoco Tour”, reafirmando una trayectoria que cruza décadas, industrias y generaciones.
Su regreso no es menor. Es el retorno de uno de los músicos más influyentes de las últimas décadas, un creador que logró algo que pocos: redefinir cómo suena el cine, la televisión y también los videojuegos.
De Buenos Aires al mundo
Nacido en 1951 en Argentina, Santaolalla comenzó su camino en la música como parte de Arco Iris, una agrupación pionera en fusionar el rock con sonidos latinoamericanos. Ese cruce de mundos, folk, rock, raíces andinas, terminaría convirtiéndose en su sello distintivo.
Pero su impacto no se quedó en los escenarios. En los años 90, su rol como productor fue clave en el auge del rock latino, trabajando con artistas que marcaron una generación.
Hollywood: dos Oscar y un nuevo lenguaje musical
El gran salto llegó con el cine. Su trabajo en Brokeback Mountain y Babel no solo fue aclamado: le valió dos Premios Oscar consecutivos a Mejor Banda Sonora.
Más allá de los premios, Santaolalla instaló una forma distinta de componer: minimalista, íntima, donde el silencio pesa tanto como las notas. Ese estilo se transformó en una marca reconocible en Hollywood, alejándose de las grandes orquestas para construir atmósferas emocionales profundas.
Su carrera en el cine incluye colaboraciones con directores como Alejandro González Iñárritu y películas como Diarios de Motocicleta y Biutiful, consolidando su lugar como uno de los compositores más influyentes del audiovisual contemporáneo.
Videojuegos: cuando la música también juega
Si hay un punto donde Santaolalla redefinió la industria, fue en los videojuegos. Su banda sonora para The Last of Us marcó un antes y un después.
En lugar de música épica o constante, optó por una propuesta minimalista, emocional y profundamente narrativa. El resultado: una banda sonora que no solo acompaña, sino que construye la experiencia del jugador.
El impacto fue tal que el juego recibió múltiples reconocimientos por su música, y su estilo se convirtió en referencia para toda una generación de desarrolladores.
Televisión: emoción en la era del streaming
Santaolalla volvió a marcar pauta con la adaptación televisiva de The Last of Us. Su música, ya icónica en el videojuego, fue clave para mantener la identidad emocional de la historia en pantalla.
Su trabajo incluso le ha valido nominaciones a premios como los Emmy, demostrando que su relevancia no solo se mantiene, sino que sigue creciendo en nuevas plataformas.
Chile: un reencuentro con su esencia
El “Roncoco Tour”, inspirado en su emblemático instrumento andino, no es solo un concierto. Es una experiencia íntima que conecta con el origen de su música: lo esencial, lo emocional, lo humano.
Con fechas en Concepción y Santiago, además de una masterclass en CorpArtes, su visita promete ser más que un show: una clase magistral de narrativa musical.
Porque si algo ha demostrado Gustavo Santaolalla en su carrera, es que la música no se trata solo de sonar bien.
Se trata de hacer sentir.







