Feb 26, 2026

Jason Mraz se reencuentra con su público chileno tras más de una década

El cantautor estadounidense volvió a Santiago luego de 11 años de ausencia con un concierto íntimo, luminoso y profundamente conectado con su audiencia, repasando más de dos décadas de carrera en una noche marcada por la calma, el amor y la buena energía.

El pasado 25 de febrero, el Teatro Caupolicán fue el escenario del esperado regreso de Jason Mraz a Chile. El show, parte de su gira “Jason Mraz Returns to South America & Mexico”, marcó su primera visita al país en más de once años y se vivió como un reencuentro genuino entre artista y público.

Desde el primer acorde, quedó claro que no se trataba de un espectáculo grandilocuente, sino de un show íntimo y cercano. Mraz ofreció un recorrido cálido y sencillo por más de 20 años de trayectoria, combinando sus canciones más coreadas con nuevos arreglos que refrescaron letras ya conocidas, sin perder su esencia.

Un viaje por sus mejores momentos

Con ocho álbumes de estudio, la carrera de Mraz quedó retratada en un concierto que se extendió por casi dos horas. El público vibró con clásicos como “I’m Yours” y “Lucky”, esta última originalmente interpretada junto a Colbie Caillat, pero presentada en Santiago en su versión en español, tal como el conocido cover junto a la mexicana Ximena Sariñana.

La versatilidad musical fue uno de los grandes aciertos de la noche. Su banda, lejos de mantenerse estática, rotó guitarras, incorporó instrumentos de viento y distintas percusiones, enriqueciendo cada segmento del show y demostrando una puesta en escena tan orgánica como bien trabajada.

Conexión real con el público

Uno de los momentos más memorables fue la interacción constante con la audiencia. En varias canciones, el público no solo acompañó, sino que asumió un rol activo en los coros y segundas voces. Los clásicos “uhh” o “lalala” se elevaron de forma espontánea, construyendo una atmósfera de comunión difícil de replicar.

El momento visual más emotivo llegó con “Love Someone”, cuando los asistentes levantaron carteles con la palabra “amor” en distintos idiomas, acompañados por la luz de los celulares. La escena reforzó el espíritu del concierto: un público respetuoso, presente, con pocos teléfonos en alto y muchas voces cantando sin distracciones.

Estilo, energía y cierre perfecto

Jason Mraz se mostró entregado, cercano y auténtico. Su aura de surfista californiano relajado, marcada por mensajes de paz, amor y buena onda, impregnó todo el show. No es un artista masivo en el sentido tradicional, pero sí posee un público fiel, atento y profundamente conectado con su música.

Tras finalizar su set principal, regresó al escenario para ofrecer dos canciones más, cerrando la noche en alto y confirmando que, incluso después de más de una década de espera, su música sigue teniendo la capacidad de sanar, alegrar y unir.

Un concierto que se disfrutó tanto desde la nostalgia como desde la simpleza de estar ahí, compartiendo canciones que siguen resonando con la misma honestidad de siempre.

Ana Guajardo

Soy fanática del cine, aunque mi verdadero amor son los viajes y la tecnología. Llevo cerca de 10 años colaborando con diversos medios con reseñas, entrevistas y contenido.

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