Ahe’s Knee

Tras recibir el Premio del Jurado en su estreno mundial en la competencia oficial del Festival de Cannes del año pasado, ya se puede ver en la plataforma MUBI el más reciente largometraje del cineasta israelí Nadav Lapid. Provocadora e intensa en forma y fondo, la propuesta no es para todos los gustos y divide opiniones, pero puede generar interesantes reflexiones.

A lo largo de los últimos 15 o 20 años, el cine israelí ha destacado en el panorama internacional entre las producciones surgidas de Medio Oriente, en especial con los trabajos de realizadores como Amos Gitai, Samuel Maoz, Ari Folman y Joseph Cedar, con títulos como “Lebanon”, “Foxtrot”, “Vals” con Bashir Footnote, que han obtenido reconocimientos tan importantes como premios en certámenes como Cannes y el León de Oro en Venecia, el Globo de Oro y nominaciones al Oscar. Pero más allá de todos esos nombres, quien quizás más repercusión ha estado teniendo en los últimos años, es alguien dos o tres generaciones posteriores a éstos (hace dos meses cumplió 47 años), Nadav Lapid, cuyo más reciente film, Ahed’s Knee, está actualmente disponible en la plataforma Mubi.  

Como suele ocurrir ante cualquier manifestación cultural o artística surgida de Israel, siempre surgen los más diversos cuestionamientos a raíz del complejo y doloroso conflicto entre ese Estado y Palestina, pero es interesante señalar que en varios de los largometrajes de los cineastas ya mencionados la mirada hacia la sociedad israelí no es precisamente complaciente. Y en particular Lapid, desde su ópera prima de 2011, “Policía en Israel”, ha estado desarrollando una visión cada vez más crítica y radical en su planteamiento y forma, como se pudo comprobar en “La maestra de jardín” -de 2014, pero que el año pasado tuvo su estreno online por estos lados, luego de incluso haber tenido un remake en Estados Unidos protagonizado por Maggie Gyllenhaal- y en “Sinónimos”, Oso de Oro a la Mejor Película en el Festival de Berlín de 2019. 

“Ahed’s Knee” es su cuarto largometraje, también fue galardonado en la competencia oficial de otro de los principales certámenes de cine del mundo, cuando el año pasado en su premiere mundial, el grupo presidido por Spike Lee decidió otorgarle el Premio del Jurado del Festival de Cannes. Por lo que cuenta y cómo lo cuenta, el resultado es sin duda el más provocador y personal de los que ha creado hasta ahora Lapid, y eso que en la alocada y sorprendente Sinónimos ya había desconcertado a muchos con la historia de un impulsivo y excéntrico joven israelí que se iba a vivir a París e intentaba cambiar de nacionalidad.   

Un cineasta en la encrucijada

El título se traduce literalmente como «la rodilla de Ahed» y se refiere a un hecho real ocurrido en 2017 y viralizado en todo el mundo, cuando la joven activista palestina Ahed Tamimi abofeteó en público a un soldado israelí, luego de lo cual fue detenida y generó diversas reacciones a favor y en contra, entre las cuales un parlamentario que condenó la actitud de Ahed, afirmó que le deberían haber disparado un tiro en la rodilla. A partir de esto, el protagonista de este filme, el cineasta Y ha decidido realizar una nueva película sobre este tema, pensada como un video arte y para el cual está realizando un casting, como se puede ver en los primeros minutos, que hasta incluyen a una de las postulantes cantando en vivo una energética versión de «Welcome to the Jungle», el clásico de Guns N’ Roses. 

Pero a pesar de titularse así, ese es sólo el punto de partida de “Ahed’s Knee”, porque Y deberá dejar las audiciones en pausa para viajar a presentar su más reciente película en Sapir, localidad ubicada en la desértica zona de Arava, todo gracias a una invitación oficial a través del Ministerio de Cultura israelí, representado por Yahalom, joven y entusiasta funcionaria que lo recibirá con cordialidad e intentará en todo momento generar una conversación animada y fluida, en la que será inevitable que el espectador sienta un tono de tensión e incomodidad, en particular por el contraste entre la amabilidad de ella y la apatía o abulia del director invitado. Y el elemento clave será un documento que tiene que firmar Y, en el que informe de qué temas aborda su película y de cuáles hablará posteriormente a la función cuando dialogue con el público, instancia en la que deberá tener el cuidado de elegir cuáles pueden ser conversados, porque varios no son aprobados por las autoridades. 

Como es de esperar, esa idea, de que algunos temas son «apropiados» y otros no, será lo que complique la trama, y es mejor no adelantar demasiado, aunque no hay que ser adivino para suponer que todo irá aumentando en intensidad. Y tampoco es difícil intuir que hay mucho de autobiográfico en lo que nos cuenta Lapid, quien ha reconocido que pasó por una situación muy parecida; además, el film que viaja a presentar Y fue estrenado en Berlín, el mismo certamen donde Lapid ganó con Sinónimos, y el protagonista se comunica telefónicamente con su madre y habitual guionista en sus producciones, quien se encuentra sobrellevando problemas médicos, un eco probable de lo que le sucedió a la propia madre del cineasta israelí, quien era la montajista en sus películas y falleció de cáncer. 

ahedsknee 03

Una cámara juguetona, ¿un filme discursivo?

Las furiosas e intensas diatribas de Y, que reflejan su molestia con la sociedad y el gobierno de su país, en especial el concepto del consumo, la manera en que se aborda en Israel la cultura e incluso el comportamiento militar, todo lo que a la vez funciona como una metáfora de muchas cosas y reflejo de lo que al parecer también piensa en la vida real Lapid, son la columna vertebral de este film que su director elige contar de manera disruptiva e impulsiva, con una cámara inquieta y agitada, que se mueve de manera a menudo antojadiza. Para algunos espectadores esto será un alarde de creativa libertad formal, y para otros será tan insoportable y pretencioso como su protagonista.  

Es que como ocurre a menudo con el cine en el que la forma amenaza con estar por sobre el fondo, y con mayor razón si se trata de criticar y denunciar aspectos sociales y políticos, “Ahed’s Knee” es de esos títulos que dividen a la audiencia y definitivamente no es para todos los gustos. Aunque Lapid experimente y juegue con esos excéntricos espasmos de la cámara, o pese a que incluya algunos llamativos segmentos musicales y coreográficos en los momentos más inesperados -casi como un guiño a la publicidad o los videoclips y recurriendo a canciones y artistas tan eclécticos como «Be my Baby» de Vanesa Paradis, «Lovely Day» de Bill Withers o un agitado tema de la banda de hip-hop israelí Shabak Samech-, por sobre esos devaneos visuales acá prevalece el cine de los conceptos, del mensaje y las ideas. 

ahedsknee 01

Radical y provocador para algunos, discursivo y pedante para otro, el largometraje es coherente con la visión de mundo que Lapid ha estado desplegando en su cine, pero en esta ocasión el desencanto parece ser mayor en él como creador y en su protagonista como personaje. Lo geográfico, la naturaleza del desierto volverá a confirmar que en su filmografía el espacio físico es tan determinante como el espacio mental y sociológico, algo que acá reafirman los recuerdos que surgen de manera reveladora y decisiva. Aunque el ritmo de “Ahed’s Knee” es muy particular, es inevitable que en su último tercio el público no pueda dejar de sentirse interpelado por lo que está sucediendo, lo que motiva para tomar partido y también genera buen material para conversaciones posteriores. 

Título Original: Ha’berech 
Director: Nadav Lapid
País: Israel, Francia, Alemania
Año: 2021
Género: Drama
Duración: 109 minutos
Con: Avshalom Pollak, Nur Fibak, Lidor Edri, Yoram Honig
Guión: Nadav Lapid
Producción: Osnat Handelsman-Keren, Tania Kleinhendler, Judith Lou Lévy, Eve Robin 
Fecha de Estreno: 18 de mayo de 2022
Plataforma: Mubi

Suplemento semanal de Televitos, realizado por quienes tienen el Placer Culpable de amar los trabajos audiovisuales. Eso hace una gran diferencia.