Benedetta

Con la polémica que lo acompaña incluso antes de su debut mundial el año pasado en la competencia oficial de Cannes, el más reciente film del veterano realizador Paul Verhoeven acaba de llegar al fin a la cartelera. Su desaforada historia basada en hechos reales, centrada en una monja del siglo XVII en Italia que se mueve entre los impulsos lésbicos y las visiones espirituales, promete herir e incomodar unas cuantas susceptibilidades, pero por sobre todo confirma que a sus 83 años, el director holandés se mantiene en plena forma y fiel al cine que lo ha hecho famoso.

Se podrán decir muchas cosas de la nueva película de Paul Verhoeven, pero nadie podría calificarla como rutinaria o «académica». Ya había expectativas y curiosidad desde que hace cinco años se anunció que el nuevo proyecto del veterano cineasta holandés, Benedetta, basada en una novela histórica publicada en 1986, se inspiraría en sucesos reales al centrarse en una monja en la Italia del siglo XVII, quien además de mostrar estigmas en su cuerpo y tener visiones en las que se le aparecía Cristo, se involucró en una relación lésbica con otra religiosa, lo que por supuesto desencadenó el rechazo de las autoridades eclesiásticas. 

Tratándose de un director como Verhoeven, quien a lo largo de una filmografía que ya abarca medio siglo ha abordado -tanto en las producciones en su Holanda natal como en sus comentadas incursiones en Hollywood en los años ’80 y ’90- el sexo, el erotismo, la sangre y la violencia de manera directa y sin mayores inhibiciones o puritanismos, sin duda un material como este ofrecía un potencial enorme. Además, justo el año en que se anunció por primera vez el proyecto, 2017, acababa de cosechar elogios y premios con Elle, incluyendo trofeos como el César y el Globo de Oro, o la nominación al Oscar para su protagonista, Isabelle Huppert. 

Elle había debutado en la competencia oficial del Festival de Cannes 2016, y fue en ese mismo marco donde el año pasado tuvo su premiere mundial Benedetta, con la aureola de la polémica precediéndola ya desde los primeros adelantos de imágenes, como por ejemplo un insinuante afiche. Aunque no ganó nada en el palmarés final, tal como se esperaba no dejó a nadie indiferente, si bien hubo divergencias en las opiniones de los críticos. En lo que sí todos deberíamos coincidir es en que a una edad en la que otros colegas se limitan a vivir de los laureles o ser la sombra de lo que fueron -el holandés estrenó este nuevo título cuando estaba a pocos días de cumplir los 83 años-, Verhoeven se mantiene en plena forma detrás de las cámaras y nos ofrece un producto que tal vez no logra aprovechar por completo el innegable potencial de su argumento y probablemente no esté a la misma altura de algunas de sus cintas más emblemáticas, pero es tremendamente coherente con el cine que el director ha estado impulsando desde los años ’70. 

Temáticas recurrentes en la filmografía de Verhoeven

El erotismo y la sensualidad en un contexto dramático o de suspenso, o como instrumentos de manipulación, poder o ascenso social, ya se ha hecho presente en la filmografía de Verhoeven en títulos como El cuarto hombreBajos instintos Showgirls. La crítica social que subyace por debajo de relatos que pueden incluir violencia y sangre fue vital en el ámbito de la ciencia ficción en RobocopEl vengador del futuro (Total Recall) e Invasión (Starship Troopers), y ahora es abordada desde el pasado, en Italia, donde también se ambientaba otra revisión histórica del director, Flesh and Blood, aunque ésta transcurría dos centurias antes que Benedetta, en el siglo XV. Y el humor, ese humor negro y que aparece en los momentos menos esperados, también vuelve a hacerse parte de este argumento, desde el inicio con un inoportuno pájaro, pasando por el irreverente uso de una imagen sacra, hasta unas juguetonas gotas de leche.

En el guion de este nuevo largometraje, escrito por Verhoeven junto a David Birke -el mismo guionista de Elle-, el cuestionamiento a las agobiantes y opresivas normas religiosas abre paso también a la exploración en la sexualidad femenina, y en el rol que la mujer tenía y tiene asignado en la sociedad. Sin embargo, todo se queda mayormente en la superficie, sin profundizar demasiado, incluso cayendo en el terreno de los arquetipos, en el que a pesar de todo no se empantana, porque hay un gran elenco de actores dando vida a los personajes, encabezados por una potente Virginie Efira, junto a la sensualidad salvaje que transmite Daphne Patakia, y la gran Charlotte Rampling y Lambert Wilson tratando de hacer lo mejor posible con roles un poco esquemáticos y estereotipados. 

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Una película que corre riesgos

Estamos ante temas que aunque se desarrollen varios siglos atrás, se pueden conectar perfectamente con situaciones de la actualidad, y que tienen el añadido de ser tratados por alguien que ha estudiado e incluso escrito sobre lo religioso, como es Verhoeven. Sin embargo, el tratamiento, a medio camino del relato histórico y sacro y el thriller erótico cuyas escenas desinhibidas y subidas de tono conectarían perfectamente con cierto subgénero fílmico de «religiosas ardientes», no le saca todo el partido al potencial que ofrece su trama. Incluso la banda sonora de Anne Dudley es un buen resumen de los extremos entre los que se mueve el film: a ratos solemne y muy religiosa, por momentos grandilocuente y excesiva. 

Tanto por el relato mismo como por la forma en que el holandés filma los desnudos y el erotismo femenino, él y Benedetta corren bastantes riesgos, en estos tiempos donde habiendo supuestamente más libertad de expresión y comunicación gracias a las nuevas tecnologías, a la vez parece extenderse aún más el conservadurismo, y todo debe seguir un cierto esquema de lo políticamente correcto, o que no ofenda a nadie. Algunos pensarán que la película sólo es una excusa para la provocación, para el impacto calculado, para el escándalo que sirva de publicidad. 

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Y aunque algo de eso pudiera encontrarse igual en el film, a la vez son varios los aciertos que hacen posible recomendarlo como un estreno que no hay que perderse. Además de los ya mencionados, desde la atractiva ambientación de época, con esas logradas locaciones italianas, hasta el ritmo permanente, la energía y el dinamismo del relato, que no da tregua al espectador. Da gusto ver cómo quizás Verhoeven en esta ocasión no filmó una obra maestra, pero los resultados demuestran que igual no se rinde, se mantiene vigente y activo. 

Título Original: Benedetta
Director: Paul Verhoeven
País: Francia-Bélgica-Holanda
Año: 2021
Género: Drama histórico, sexo, romance
Duración: 131 minutos
Guión: David Birke y Paul Verhoeven
Con: Virginie Efira, Daphne Patakia, Charlotte Rampling, Lambert Wilson, Olivier Labourdin, Louise Chevillotte, Hervé Pierre, Clotilde Courau, David Clavel
Música: Anne Dudley
Producción: Saïd Ben Saïd, Michel Merkt
Fecha De Estreno: 3 de febrero
Web: Página Oficial
Distribuidora: Cinetopia

Suplemento semanal de Televitos, realizado por quienes tienen el Placer Culpable de amar los trabajos audiovisuales. Eso hace una gran diferencia.