Blanco en Blanco Review

Después de pasar por varios encuentros internacionales y tras ser premiada en el Festival de Venecia llega a salas virtuales la película de Théo Court, donde Alfredo Castro es un fotógrafo enfrentado al horror histórico: la masacre del pueblo selknam a fines del siglo XIX.

Los selknam, aquel pueblo nómada que vivía en la Isla Grande de Tierra del Fuego y apabulló a los relativamente bajos europeos del siglo XVII con su metro y 80 centímetros de estatura, desapareció de su hogar entre fines del siglo XIX e inicios del XX. Fue una masacre. O peor aún: un genocidio perpetrado por latifundistas locales y cazafortunas extranjeros en busca de dinero fácil y cobijo al menor costo. De esta matanza programada en el fin del mundo hubo pocas noticias en su momento y más bien se tapó a veces el con rebuscadas historias de colonos idealistas que “hacían patria”.

Cuando más de cien años nos separan de este capítulo vergonzoso de la historia chilena, una película particularmente poética y que en ningún caso es un panfleto nos recuerda el episodio. Se trata de “Blanco en Blanco”, largometraje del realizador chileno-español Théo Court (1980) protagonizado por Alfredo Castro en el rol de Pedro, un fotógrafo de la capital que en una indeterminada fecha de vueltas de siglo llega a Tierra del Fuego. Lo llaman para tomarle fotografías a la futura esposa de un tal Mister Porter y de a poco se va dando cuenta que hay un crimen en masa cocinándose lejos de las casonas en que lo alojan.

En rigor Mister Porter es una suerte de ojo maligno que todo lo ve, pero al que nunca tenemos la oportunidad de observar nosotros mismos. Los mortales o los muy plebeyos (como el fotógrafo Pedro) parecen tener vedado el acceso a este gran señor y rajadiablos de la Patagonia.

Quien escarbe en google usando las palabras “selknam” y “masacre” no encontrará al señor Porter, pero sí a Mister Popper. Para ser exactos, se trata de Julius Popper, un aventurero de origen rumano que en todas partes en definido bajo tres conceptos: “explorador”, “ingeniero” y “criminal”. Buscador de oro e infatigable pistolero del sur americano, Popper fue el principal ejecutor de matanzas en aquel período.

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Licencias poéticas

El Porter de la película es evidentemente una manera oblicua de referirse al personaje histórico mencionado y esto tiene que ver entre otras cosas con que Théo Court es un cineasta lo suficientemente listo y al mismo tiempo personal como para identificar a cada cual con su nombre real. Pedro, por otro lado, es el rostro que el cineasta le otorga a los fotógrafos anónimos que en esa época se dedicaron a registrar las cacerías humanas contra los selknam. Sólo basta echarle un vistazo a internet y uno se encuentra con una de imágenes, cada cual más gráfica, explícita y escalofriante.

En este sentido el personaje de Pedro es una síntesis de varios rostros sin voz y sin opinión. Es un funcionario y llega a cumplir su trabajo por la buena suma de dinero que Mister Porter le ofrece. Tiene contactos ocasionales con algunos capataces de la zona, entre ellos uno que apenas muestra su rostro y que es interpretado por Alejandro Goic. Al actor sólo le basta su voz para darle el sonido de la injusticia a su labor. Pedro, que poco a poco es introducido en la vil práctica de “perseguir indios”, es absorbido en esta vorágine de hombres rudos y sin ley, cooptado por el orden imperante y tal vez por el miedo.

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Un western austral

“Blanco en blanco” fue filmada en la Patagonia chilena y su ritmo es pausado, lento, con poco espacio a las palabras y mucho al paisaje imponente de la zona. El confía en lo que no se dice y en los gestos de sus personajes. Sin explicitar demasiado logra un clima que al menos en términos visuales es un referente al western clásico.

Los otros tres personajes importantes de la película también dictan el ritmo y la moral de la historia. Se trata de dos mujeres y un hombre. Son Aurora (la actriz española Lola Rubio), una especie de ama de llaves local, y Sara (Esther Pérez Vega Torres), la novia de Porter, una niña que no debe pasar de los 12 o 13 años y que se transforma también en una obsesión para Pedro. Finalmente tenemos un europeo que habla en un inglés con acento curioso y que es un show aparte, interpretado por Lars Rudolph, actor alemán de prestigio en filmes como “Werckmeister Harmonies” (2000) de Béla Tarr o “Corre Lola, Corre” (1998) de Tom Tykwer. Nunca sabemos su nombre, pero poco importa. Sus gestos enfáticos, su tono de voz penetrante y un rostro que lo hace directo heredero de Klaus Kinski en los años 70, le dan a Rudolph el alma de la noche en esta película sobre el oprobio y el desamparo.

A la larga, frente a toda esta galería de personajes en conflicto con la vida sólo nos quedan en la retina aquellos selknam que fueron capturados por el lente del fotógrafo. Es la memoria que vuelve a tocarnos la puerta con justa razón. Gran película.

Título Original: Blanco en blanco
Dirección: Théo Court
Países: , Francia, Chile, Alemania
Año: 2019
Duración: 100 minutos
Con: Alfredo Castro, Lola Rubio, Lars Rudolph, Alejandro Goic, Ignacio Ceruti, David Pantaleón y Esther Vega
Guion: Théo Court y Samuel M. Delgado
Producción: José Alayán, Marina Alberti, Giancarlo Nasi y Eva Chillón.
: Jonay Armas
Fecha de estreno online: 29 de mayo, 2021
Web:Comprar acá
Distribuidora: Storyboard Media