De La Noche a la Mañana

Más de dos años después de su estreno mundial y tras su paso por festivales como Mar del Plata y Sanfic, llegó a la cartelera local de salas independientes esta coproducción entre Argentina y Chile, una simpática comedia en tono menor filmada en Valparaíso.

En 2008, en el festival Bafici de Buenos Aires -considerado el principal certamen argentino de cine, y uno de los más destacados a nivel latinoamericano e independiente- pude ver “Cómo estar muerto/Como estar muerto”, ópera prima de un joven realizador trasandino llamado Manuel Ferrari, que en apariencia era sólo una película juvenil a partir del autosecuestro de uno de los protagonistas, pero como ya de cierta manera adelantaba su título, era un filme bastante particular, difícil de clasificar, en blanco y negro, con personajes que deambulaban por las calles del centro porteño, entablaban diálogos enigmáticos o absurdos y reflejaban un cierto sentido errante y de incertidumbre.

Aunque ese título nunca llegó a estrenarse comercialmente en Chile, 14 años después sí se hace presente en estos días en la cartelera local el segundo largometraje del cineasta: “De la noche a la mañana”, en el que nuevamente a su protagonista le toca deambular, pero ahora el tono es distinto, el argumento transcurre a este lado de la cordillera y se trata de una coproducción entre Argentina y Chile. Aquí Ignacio Roma es un profesor de arquitectura en Buenos Aires, quien está invitado a dar una charla en la Universidad de Valparaíso y justo el día antes de partir se entera de que su novia está embarazada; aunque él se siente culpable de viajar en esos precisos momentos, ella le insiste y él vuela a Santiago, donde nadie lo va a recibir al aeropuerto y además le pierden la maleta. Al llegar al puerto la universidad está en toma, luego le roban la billetera y entremedio va encontrándose con distintos personajes que generan distintas situaciones que parecieran estar a punto de superarlo.

Como era de esperar, un argumento como este da pie a un retrato social a través de una serie de circunstancias en las que salen a flote las diferencias entre argentinos y chilenos -desde las distintas formas de decir las cosas a las reacciones a los temblores-, algo que tan bien retrató en 2018 Che Sandoval en otra coproducción entre ambos países, “Dry Martina”; pero mientras ahí la protagonista que viajaba a Chile era una trasandina «canchera» y de armas tomar, acá Ignacio Roma es todo lo contrario: tímido, desorientado y algo torpe, nunca parece totalmente cómodo y da la impresión de que estuviera permanentemente perdido mientras van pasándole distintas cosas, como le sucedía al protagonista de “Después de hora”, de Scorsese. En menos de 10 minutos al inicio del filme, Ferrari define muy bien la personalidad de Ignacio, que da indicios de una cierta desorientación vital que tal vez ni siquiera él mismo había detectado; y en el estilo seco y a menudo absurdo de su humor, se puede encontrar el eco del cine de autores como Kaurismaki, Jarmusch, e incluso Woody Allen y otro argentino, Martín Rejtman.

Contrastes entre argentinos y chilenos

Filmada en 2018, en un Chile previo al estallido social y la pandemia, “De la noche a la mañana” ha recorrido un camino que se ha extendido en el tiempo: estrenada en el Festival de Mar del Plata de 2019, en 2020 estuvo en certámenes como Miami e incluso se mostró en nuestro país en formato online como parte de la competencia de SANFIC. Y el año pasado al fin tuvo su estreno comercial en Argentina, pero estaba pendiente este debut en la cartelera chilena.

Elemento clave en lo bien que funciona el tono del film es su protagonista, porque Esteban Menis está muy creíble en su rol, superado por las circunstancias, confundido e inseguro durante toda su estadía, conformando por eso mismo un atractivo contraste con la actitud de los chilenos con los que le toca interactuar, en particular su amigo en Santiago -encarnado por el realizador Sebastián Brahm en un registro muy parecido al de su protagonista en “Soy mucho mejor que voh”, otro título de Che Sandoval-, la arquitecta que interpreta Manuela Martelli -en otra nueva colaboración con el cine argentino, tras “Como un avión estrellado y Dos disparos”- y el acomodado y espontáneo personaje de Alejandro Goic, en un tipo de papel que habitualmente suele quedarle muy bien. Tanto ellos tres como todo el elenco chileno, incluso los personajes más secundarios y fugaces están muy bien como complemento humano a Ignacio Roma, en una vuelta de tuerca al estereotipo argentino: acá el trasandino es el tímido, en contraste con los locales más desenvueltos y seguros de sí mismos.    

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Un Valparaíso más allá del look de postal

Al igual que ya ocurría en “Cómo estar muerto / Como estar muerto”, uno de los aspectos más destacados de “De la noche a la mañana” es lo bien que filma Ferrari los espacios, tanto al aire libre como los interiores; en este caso esto es relevante no sólo porque la historia está protagonizada por un académico de arquitectura (alguien que dice que nunca estuvo en Valparaíso o quizás lo conoció cuando era niño), sino además porque contribuye a dar una sensación cotidiana, de realidad y no como a menudo ocurre con la mayoría de las producciones que transcurren en Valparaíso, que sólo se conforman con el look de postal y los clichés turísticos. Acá, aunque aparecen ocasionalmente símbolos porteños como los ascensores y algunos sitios emblemáticos de la zona como el Cap Ducal, el legendario Bar Inglés o el Sporting Club de Viña del Mar, en general hay un buen trabajo de selección de locaciones que se sienten muy vividas y que no se ven tan a menudo en la pantalla. Y todo muy bien capturado por la dirección de fotografía de Fernando Lockett, quien además de colaborar antes con Ferrari ha trabajado en películas de reconocidos realizadores argentinos actuales como Matías Piñeiro y en un reciente estreno de Netflix como “La ira de Dios”.

Con un ritmo fluido y muy adecuado a la trama, que se desenvuelve como una amena comedia en tono menor, fresca, convincente y poco pretenciosa, estamos ante un trabajo con varios aciertos de forma y fondo. Quizás por eso mismo puede sorprender el final, un desenlace que se siente un poco apresurado y abrupto y hasta puede desconcertar cuando de repente empiezan a aparecer los créditos al ritmo de «La familia Polillal», tierna canción infantil de María Elena Walsh en cuya letra aparece la frase «de la noche a la mañana» y después da paso a una energética entrega de Los Fabulosos Cadillacs en uno de sus clásicos de los años ’80, «Cadillacs». Pero finalmente eso no afecta el buen resultado general de esta coproducción.

Título Original: De la noche a la mañana
Director: Manuel Ferrari
País: Argentina-Chile
Año: 2020
Género: Comedia
Duración: 88 minutos
Guión: Manuel Ferrari, Rodrigo Muñoz Gálvez, Gabriel Medina
Con: Esteban Menis, Manuela Martelli, Alejandro Goic, Rosario Varela, Sebastián Brahm, Ignacio Rogers
Producción: Nicolás Grosso, Federico Sande Novo, Juan Villegas, Celina Murga, Luis Cifuentes
Fecha de Estreno: 7 de julio, 2022
Distribuidora: Storyboard Media

Suplemento semanal de Televitos, realizado por quienes tienen el Placer Culpable de amar los trabajos audiovisuales. Eso hace una gran diferencia.