El Ángel de la Muerte

A partir de hechos reales ocurridos hace casi dos décadas, este drama criminal dirigido por el danés Tobias Lindholm, destaca especialmente por su enfoque sobrio y sombrío y por las potentes actuaciones de dos ganadores del Oscar: Jessica Chastain y Eddie Redmayne.
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Definitivamente todo lo que tenga que ver con “True Crime” y sus derivados, con historias basadas en casos policiales reales que han tenido impacto mediático, ha sido una de las tendencias audiovisuales en alza de los últimos años a nivel mundial, en especial en los servicios de streaming. Y entre ellos, Netflix ha sido de las que más ha desarrollado este tipo de contenidos, en algunas ocasiones con innegable éxito, como ha ocurrido a lo largo del último mes con la comentada serie sobre Jeffrey Dahmer. El más reciente ejemplo de esto en esa misma plataforma ya se puede ver desde esta semana: “El ángel de la muerte”, largometraje que llegó a las pantallas domésticas tras su estreno mundial el mes pasado en el Festival de Toronto y su paso por otros certámenes.

Titulado originalmente El buen enfermero y, basado en el libro homónimo de 2013 que el periodista y escritor Charles Graeber desarrolló luego de un reportaje previo suyo de 2007, el filme se centra en hechos reales ocurridos en 2003, en una adaptación a cargo de Krysty Wilson-Cairns, nominada al Oscar por el guion que escribió junto a Sam Mendes para “1917”, y de quien el año pasado también vimos su aporte en el guion de “El misterio de Soho”. Aunque en una trama como esta, donde la tensión es ineludible, sería ideal que supiéramos los menos detalles posibles para así poder sorprendernos, no sólo el caso fue bastante comentado en la sociedad estadounidense, sino además en estos días por el estreno de la película ha estado teniendo bastante cobertura en los medios y redes sociales, por lo que podemos decir sin que a estas alturas sea spoiler que los protagonistas son dos: Amy, una sacrificada enfermera que está pasando momentos difíciles en lo personal, y encuentra un repentino apoyo y amistad en Charlie, un nuevo enfermero que llega a apoyar el turno nocturno en del hospital donde ella trabaja. Pero cuando empiezan a fallecer distintos pacientes y una investigación policial comienza a desarrollarse a pesar de distintos obstáculos que van surgiendo, Amy deberá enfrentarse a la posibilidad de que su colega y amigo tenga un lado oculto y pueda ser el culpable de las muertes.

Un acercamiento más contenido de lo habitual

El caso real de Charlie Cullen fue de por sí bastante inquietante, y en su adaptación a la pantalla podría haberse prestado para una serie de golpes bajos, efectismos y manipulaciones hacia el espectador. Pero afortunadamente su director, el danés Tobias Lindholm -de quien en 2016 vimos en la cartelera local “A War, la otra guerra”, que ese año había estado nominada al Oscar a la Mejor Película Extranjera- opta por un acercamiento sobrio y bastante más contenido de lo habitual, lo que en buena medida ayuda a que su efecto se sienta más humano, creíble y perturbador, especialmente en las dinámicas que se dan entre ambos enfermeros y en los alcances éticos y morales de la situación que se va desenvolviendo.

Lindholm, quien además fue parte del gran éxito danés de los últimos dos años, “Another Round “(Druk), que coescribió junto a su director, Thomas Vinterberg, desarrolla acá algunas de las cualidades que ya nos habían llamado la atención en “A War”, como la capacidad de reflejar o permitirnos vislumbrar los conflictos y preocupaciones internas de los protagonistas, algo siempre difícil de transmitir en pantalla, sobre todo si los personajes no pueden verbalizar directamente lo que está ocurriendo. Y nada de eso funcionaría bien si no contara con una dupla protagónica tan sólida como la que componen dos ganadores del Oscar, Jessica Chastain y Eddie Redmayne. Si quizás ella no convenció a todos por igual en el rol por el cual este año al fin recibió el premio de la Academia como Mejor Actriz -en Los ojos de Tammy Faye-, por los aspectos exagerados y casi caricaturescos de ese otro papel basado en un personaje real, nunca hay que olvidar que ya ha demostrado que es capaz de interpretaciones muy sutiles, íntimas y matizadas, como en El árbol de la vida y La noche más oscura, y acá nuevamente lo demuestra en esta Amy que está a punto de ser superada por las circunstancias, tratando de equilibrar su trabajo con la crianza de sus dos hijas a las que apenas alcanza a ver en el día, mientras al mismo tiempo está aquejada de una enfermedad coronaria que no puede revelarle ni siquiera a su familia y para la cual necesitará un transplante que no puede cubrir mientras aún no cuente con un seguro médico.

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El lucimiento de sus dos protagonistas

En su angustia que apenas puede contener, en su cansancio que no le impide intentar ser amable y solícita con sus pacientes, Chastain construye otro de sus buenos personajes, reflejado en sus silencios, los gestos, la inquietud que va en aumento. Junto a ella, Redmayne compone un perturbador Charlie, que confirma el talento de este actor británico que a pesar de su Oscar por interpretar a Stephen Hawking en La teoría del todo o su Lili en La chica danesa, no siempre tiene tanto éxito con los proyectos que elige: estuvo risible y desbordado como el villano en El destino de Júpiter, simpático pero no particularmente memorable en su Newt Scamander que protagoniza la saga Animales fantásticos o desaprovechado en un film coral como El juicio de los 7 de Chicago frente a otros colegas más destacados. Acá su Charlie de verdad estremece, como en un potente e incluso espeluznante momento con Noah Emmerich (The Truman Show) interpretando a uno de los dos policías que investigan el caso. Desde ese prólogo que transcurre en un hospital de Pennsylvania en 1996, en el que en medio de una situación de emergencia que ocurre fuera del plano, la cámara se concentra cada vez más en él, hasta los minutos finales del largometraje, incluyendo especialmente un par de memorables escenas junto a Chastain en las que ambos se complementan muy bien en lo actoral, Redmayne tiene uno de sus mejores desempeños de los últimos años.

A pesar de estos logros, El ángel de la muerte no entusiasmará a todos por igual. Como ya le pasaba en A War, por el camino Lindholm no puede evitar que a ratos el relato se vuelva más esquemático y reiterativo, y por muy meritoria que sea la atmósfera opresiva y mortecina, que consigue transmitir a los espectadores algo de su sensación de encierro y ahogo, acentuada por la música de Biosphere, la fotografía de Jody Lee Lipes (el mismo de títulos como Martha Marcy May Marlene y Manchester frente al mar) y esa cámara que siempre está muy cerca de sus protagonistas, tal vez algunas audiencias encuentren que todo es demasiado gris y sombrío, que prácticamente no hay momentos de mayor alivio en la trama y la puesta en escena. Pero tal vez una historia con estos contornos, ameritaba una puesta en escena y un planteamiento como este.

Título original: The Good Nurse
Director: Tobias Lindholm
País: Estados Unidos
Año: 2022
Género: Drama criminal, suspenso
Duración: 121 minutos
Guión: Krysty Wilson-Cairns
Con: Jessica Chastain, Eddie Redmayne, Noah Emmerich, Nnamdi Asomugha, Kim Dickens, David Lavine, Devyn McDowell, Alix West Lefler, Myra Lucretia Taylor
Música: Biosphere
Producción: Darren Aronofsky, Scott Franklin, Michael Jackman
Fecha de estreno: 26 de octubre, 2022
Web:Ver Acá
Plataforma: Netflix