El Juego del Calamar

El imperdible fenómeno surcoreano de Netflix muestra la historia de un grupo de personas que acepta ser parte de una mortal competencia, que los enfrenta a pruebas inspiradas en juegos infantiles que los podrían hacer millonarios o perder sus vidas.

La primera acepción de “fenómeno” tiene relación con una manifestación que se vuelve sorprendente, pero en el último tiempo su uso se relaciona más con algo muy bueno o magnífico, siendo ampliamente utilizada como sinónimo de éxito de una expresión cultural. Así, películas, libros o series que logran llamar la atención del público adquieren casi automáticamente el estatus de fenomenal, aunque en muchas ocasiones esto sea algo exagerado, por parte del público, los medios o sus propios productores.

Sin embargo, desde mediados de septiembre un espacio surcoreano de Netflix realmente se ha ganado este apelativo. Su título: “El Juego del Calamar”, un k-drama -como también se les conoce a los espacios seriados hechos en Corea del Sur- creado y dirigido por el cineasta Hwang Dong-Hyuk, que a través de nueve capítulos combina el drama con la violencia para mostrar la historia de un grupo de personas que aceptan ser parte de una cruel competencia que les permitiría ganar millones de wones, la moneda surcoreana.

Los jugadores, que son de diferentes géneros, edades y condiciones sociales comparten algo: graves problemas económicos, con millonarias deudas que los tienen en la quiebra o, en algunos casos, al borde de perder la propia vida a mano de sus acreedores. Una historia que tras su debut en la plataforma de se convirtió en la más vista en casi todo el planeta, incluyendo Chile -donde lo surcoreano siempre llama la atención- e inesperadamente en Estados Unidos, debido a lo sorprendente de su trama y a su nivel de producción y actuaciones.

Un protagonista que lucha contra las deudas y los problemas que lo agobian 

Sin embargo, la serie se inicia antes del eje de su narración, viajando algunas décadas el pasado, cuando un grupo de se divierte con un pasatiempo conocido como “el juego del calamar”, por la forma que simulan las figuras geométricas dibujadas en el suelo por las que ellos se mueven, en un “combate” por llegar a la cabeza del animal para ser el ganador. Casi de inmediato, el relato vuelve al presente para mostrar a su protagonista: Seong Gi-Hun (Lee Jung-Jae), un cuarentón que se gana la vida como chofer, pero la mayor parte del día no hace mucho y se aprovecha de la buena voluntad de su anciana madre.

La mujer, que todavía trabaja, decide pasarle algo de dinero a su vástago para que pueda comprarle un regalo a su pequeña hija Ga-yeong (Cho Ah-in) en el día de su cumpleaños, aunque Gi-Hun tenga otro plan para esos billetes y también para la tarjeta de crédito que su madre esconde en un mueble de la cocina. Este es apostar junto a un amigo a los caballos, como parece hacer rutinariamente, ganando algunos millones con los que espera llevar a Ga-yeong a comer algo rico y comprarle un presente que realmente le guste a la niña.

Sin embargo, la aparición del mafioso con el que Gi-Hun tiene una deuda hace que este escape por el local de apuestas hípicas, chocando con una jovencita. Pronto descubre que ella le robó todo su dinero, mientras su acreedor y los violentos secuaces que lo acompañan lo hacen firmar un papel en el que se compromete a pagar su deuda en pocas semanas, a riesgo de perder un órgano de su cuerpo. Poco después, cuando espera en una estación de metro, conoce al desconocido que realmente cambiará su vida.

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El mortal desafío donde 456 competidores se juegan sus vidas a cambio de dinero

Un hombre bien vestido le entrega una tarjeta con un número telefónico, que lo conectará con quienes pueden solucionar todos sus problemas económicos. Después de las dudas iniciales y saber que su ex mujer y su actual marido se mudarán a Estados Unidos, por lo que necesita dinero para retener a su hija. Gi-Hun acepta ser parte de una singular competencia a la cual llega luego de abordar una van en medio de la noche y ser sedado, despertando en una de las 456 camas que ocupan un sector de un gran galpón.

En el lugar se reúne un heterogéneo grupo de hombres y mujeres vestidos con buzos y zapatillas, vigilados por enmascarados, a los que les dan la bienvenida a un juego que los hará ganar millones, si es que logran mantenerse con vida después de seis pruebas inspiradas en lo que estos competidores jugaban cuando eran niños. El primero de los desafíos: Luz Roja, Luz Verde, donde en medio de un ficticio parque infantil deben correr hacia una meta, mientras una gran muñeca animatrónica los está observando. Pero si se cruzan con su mirada y continúan en movimiento, son eliminados de un disparo.

La letal primera prueba en la que participa Gi-Hun como también su amigo de la infancia Sang-Woo (Park Hae-Soo), quien pudo ir a la universidad y estudiar economía, pero ahora está en la quiebra; el anciano Oh Il-nam (Oh Yeong-su), el inmigrante pakistaní Ali (Tripathi Anupam) y la joven desertora norcoreana Kang Sae-byeok (HoYeon Jung). Todos los que después de ese juego tienen la posibilidad de abandonar la competencia, pero, tras unas horas en el “mundo real”, deciden volver al comprobar que sus problemas y deudas los complican más que nunca.

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Un relato que impresiona gracias a su trama, actuaciones y puesta en escena

Un retorno a la crueldad de infantiles y también al peligro que representan otros competidores como el mafioso Jang Deok-su (Heo Sung-tae), después de que este descubre que a quienes manejan las pruebas no les importa que los jugadores se maten entre sí. Ante esto Gi-Hun y sus compañeros más directos deberán protegerse unos a otros, mientras ponen a prueba las distintas habilidades que poseen o aprenden, como las tácticas que les enseña el anciano Oh Il-nam para afrontar una versión de tirar la cuerda.

En una historia central que sorprende, impresiona y conmueve, a la que se suman subtramas como un tráfico de órganos y un policía encubierto, donde son claves el ritmo que logra su relato como también el nivel de producción en torno a su puesta en escena. Además de las actuaciones de todo su elenco, especialmente la de Lee Jung-Jae como Seong Gi-Hun, un perdedor sin suerte que con el paso de los capítulos conquista a los espectadores. Todo lo que avala por completo el calificativo de fenómeno alcanzado por “El Juego del Calamar», uno de los mejores títulos de k-drama de Netflix en los últimos meses.

Título Original: O-jing-eo Ge-im
Director: Hwang Dong-hyuk
País: Corea del Sur
Año: 2021
Género: Acción, Drama,
Duración: 32-63 minutos
Con: Lee Jung-Jae, Park Hae-Soo, Oh Yeong-su, Tripathi Anupam, HoYeon Jung, Heo Sung-tae, Kim Joo-ryoung, Wi Ha-joon
Guión: Hwang Dong-hyuk
Música: Jung Jae-il
Producción: Dong-hyuk Hwang
Web: Ver Acá
Fecha de estreno: 17 de septiembre de 2021
Plataforma: Netflix

Suplemento semanal de Televitos, realizado por quienes tienen el Placer Culpable de amar los trabajos audiovisuales. Eso hace una gran diferencia.