La Última Frontera

Estrenada en la competencia nacional del Festival de Valdivia 2019, esta ópera prima chilena ambientada a mediados de los años 80, se centra en una agente encubierta que entra a trabajar en una productora publicitaria. Protagonizada por Francisca Walker y Mario Horton, ahora se puede ver online.

Luego de que en los primeros minutos la vemos ser transportada en un vehículo en el que permanece vendada y a continuación en un difícil momento donde ella y otras mujeres son interrogadas, la protagonista de esta película, Carmen Andrade, aparecerá relajada maquillándose frente al espejo, al parecer un tiempo después de lo que vimos al inicio. Y en esa tensión entre su cotidianeidad, los secretos que oculta y lo que podemos inferir, se desarrolla “La última frontera”, dirigido por Fernanda Abarca y Andrés Opaso, un nuevo film chileno que en estos días llegó a la cartelera virtual local, disponible en el online de Cinemark y en las plataformas VOD de la Red de Salas y de la Cineteca Nacional.

Pero esta no transcurre en cualquier momento, porque está ambientada en el Chile de 1984, en plena dictadura militar y por el camino nos iremos enterando de que el verdadero nombre de la protagonista no es Carmen, tiene 30 años, fue parte de las JJCC y tras ser detenida y torturada por la CNI, con el apoyo de Francisco, un agente que tiene una especial fijación con ella, ha pasado a ser una agente encubierta, que se infiltra para llegar a trabajar en la Productora Quimera, una agencia de publicidad. Ahí partirá como secretaria, pero después empieza a poner en práctica sus dotes de maquilladora, mientras averigua posibles conexiones con un militante político que es perseguido por las autoridades. ¿Hasta qué extremo está dispuesta a llegar la joven? ¿Está siendo sincera con el agente que la coordina, o de verdad está estableciendo lazos con sus compañeros de trabajo en la agencia? ¿Está apoyando una causa opuesta a la suya sólo porque así puede mantenerse con vida y pensar en alguna forma de liberarse, o en serio ha cambiado de bando?

Todas esas preguntas rondarán a la audiencia, y las respuestas no siempre serán directas o definitivas e incluso no todo será respondido, porque acá lo que se nos muestra se despliega en zonas grises e inciertas. Eso es parte de lo que plantea esta trama inspirada en hechos reales, en la que no están ausentes detalles -una detención a plena luz del día, algún caceroleo nocturno- que recuerdan que pese a la aparente normalidad en la que se desenvuelven sus personajes, el día a día se desarrolla en un contexto complejo y siniestro. Es la realidad que han abordado títulos recientes del chileno, como “Tengo miedo torero”, “Matar a Pinochet” y “La mirada incendiada” y por las temáticas que toca su argumento es inevitable recordar especialmente a “No”, de Pablo Larraín, con su mirada al ámbito publicitario, y a “Sapo” (2017), de Juan Pablo Ternicier, con su acercamiento a quienes transitan entre dos bandos y esconden verdades en medio de lo cotidiano. 

Un desafío para una producción universitaria

Filmado en 2018 y estrenado en la competencia nacional del Festival de Valdivia de 2019, este es uno de los más recientes largometrajes de egreso de la carrera de de la Universidad del Desarrollo (UDD), que a lo largo de la última década ha estrenado títulos como “La chupilca del diablo”, “Volantín cortao”, “La madre del cordero”, “7 semanas” y “Sumergida”; y con algunos de ellos no sólo han tenido buena recepción de la crítica, sino además han obtenido premios como sucedió el año pasado con “Las mujeres de mi casa” y hace un par de semanas con “Nidal”, que ganaron las competencias de cine chileno en SANFIC y FicViña, respectivamente.

Ya sea por la temática que aborda o por estar ambientada en los años ’80, en distintos aspectos esta es la producción más exigente y ambiciosa que han emprendido estudiantes de la UDD en un largometraje de egreso. Tengo que aclarar que actualmente soy parte del cuerpo docente de la carrera en esa universidad, pero no me tocó hacerle clases a ninguno de los integrantes del equipo técnico y artístico de esta película, por lo que no tengo problema en con total independencia y puedo decir que considerando las exigencias ya mencionadas y teniendo en cuenta que es una ópera prima dirigida por estudiantes que recién están egresando, el resultado es en general bastante correcto. Por supuesto que hay detalles en el guion y puesta en escena que quizás se pudieron resolver de distinta forma. Con un tema tan complejo como este se pudo haber profundizado y desarrollado aún más, pero de todos modos es un debut en el largometraje bastante prometedor; si ya normalmente es un desafío para cualquier filme local estar ambientado en alguna época pretérita, en este caso, en que probablemente el presupuesto fue bastante acotado, mayor mérito tiene el trabajo de la dirección de arte de Sofía Stipicic y el vestuario de Andrea Soto, así como la fotografía de Matías Torres.

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Los actores y el reflejo de una época

Un trabajo como este requiere del compromiso de los actores y acá destaca especialmente Francisca Walker, quien aunque ya ha tenido roles importantes en distintas producciones a lo largo de la última década -como “Tierra de sangre”, “El de los peces voladores” y especialmente en “El despertar de Camila”- tiene aquí un desempeño muy logrado en el que probablemente es el personaje protagónico más demandante que ha encarnado en cine, el que por su carga de ambigüedad moral y lo poco que logramos saber de su pasado o de lo que pasa actualmente por su cabeza, permanece como un enigma para el espectador. Junto a ella, el reparto incluye a actores como el habitualmente sólido Daniel Candia, como el amenazante Francisco y Mario Horton -quien en los últimos años ha estado presente en un puñado de títulos ligados a estas temáticas, como “Araña” y las ya mencionadas “Sapo” y “Matar a Pinochet”- interpretando a Gastón, creativo de la agencia, con quien la protagonista establece una especial conexión, entre otros.

Con el apoyo del montaje de Claudio Soto, los realizadores guían el relato con buen ritmo hasta desembocar en un desenlace que va generando cierta tensión y está bien resuelto. A pesar de su breve duración y todo lo que queda en el aire, “La última frontera” consigue reflejar algo de lo que se vivía en esos momentos en el país, sin recurrir al exceso o el morbo; lo más sórdido, terrible y doloroso sólo aparece en contados momentos, por ejemplo cuando se insertan fugaces escenas a modo de flashbacks o en algún puntual momento de tortura y así se siente más el contraste con aquellos instantes en los que fugazmente se da un espacio de distensión, como en una salida a la cordillera, un «carrete» en la agencia o una improvisada sesión de maquillaje.

Título Original: La última frontera
Directores: Fernanda Abarca, Andrés Opaso
País: Chile
Año: 2019
Género: Drama
Duración: 75 minutos
Guión: Claudio Soto, Iñaki Goldaracena
Con: Francisca Walker, Mario Horton, Daniel Candia, Camilo Carmona, Francisco Ossa, Juan Pablo Larenas, Esteban Carvajal, Laura de la Maza
Música: Renato Hidalgo
Producción: Constanza Figueroa, Martín Cabello
Fecha de Estreno: Funciones online desde el 30 de septiembre
Distribuidora/Plataforma: online Cinemark, VOD Red de Salas, VOD de la Cineteca Nacional

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