Lingui, The Sacred Bonds

Estrenado mundialmente el año pasado en la competencia oficial del Festival de Cannes, ya se puede ver en la plataforma MUBI este drama con fuerte carga social, el más reciente trabajo del principal cineasta surgido de Chad, Mahamat-Saleh Haroun.

No tenía el aura de escándalo de “Benedetta” o “Titane”, no era un esperado regreso de algún autor de culto como “Annette”, “La crónica francesa” o “Red Rocket”, ni tampoco se convirtió en una sensación que incluso llegaría a tener nominaciones al Oscar como “Drive my Car” y “The Worst Person in the World”… Pero de todos modos y a pesar de los atractivos nombres internacionales con los que integraba la competencia oficial del Festival de Cannes del año pasado, en su estreno mundial “Lingui”, el más reciente largometraje del realizador africano Mahamat-Saleh Haroun, no pasó desapercibido y consiguió una buena recepción de la crítica. Y ahora se puede ver en la plataforma MUBI. 

A sus 61 años, Haroun posee una filmografía muy interesante, desarrollada a lo largo de casi tres décadas. Nacido en Chad, pero radicado en Francia desde que era veinteañero, en 1999 estrenó su ópera prima: “Bye Bye Africa”, considerado el primer largometraje filmado en Chad con producción mayormente local y desde entonces se ha posicionado como el realizador más importante surgido de esas tierras; incursionando tanto en el documental como en la ficción. También, ha sido distinguido en prestigiosos certámenes como Venecia y en Cannes, donde ha participado en distintas ocasiones en la competencia y en el 2010 recibió el Premio del Jurado por “A Screaming Man”. En sus filmes suele hacerse presente el retrato social, con una crítica a distintos aspectos de la sociedad chadiana y también una mirada a su historia en las últimas décadas. Afortunadamente, sus historias no caen en lo panfletario o en la denuncia demasiado básica y se logra una buena mezcla entre la ficción y elementos documentales.

La posibilidad de un aborto

Ese reflejo de la sociedad del Chad contemporáneo, en la que aún subsisten tradiciones y prejuicios ancestrales, es el que podemos conocer en “Lingui”, una historia de contornos sencillos pero muy efectiva, protagonizada por dos mujeres: Amina, una esforzada madre soltera que sobrevive con el dinero que reúne haciendo adornos con llantas de neumáticos y su hija de 15 años, Maria, quien se está comportando de manera extraña últimamente, esquiva, huidiza, huraña. Cuando Amina descubre que en verdad su hija está embarazada y por esa razón la expulsan del colegio, se despertará en ella el temor de que Maria tenga que pasar por lo mismo que ella pasó cuando decidió ser madre, abandonada por el único hombre que había amado, repudiada por su propia familia y considerada por la demás gente como una perdida. Su hija es lo único que tiene y no la querría perder y las cosas se complican más cuando Maria está decidida a abortar, lo que no sólo es muy caro sino además está prohibido en Chad y probablemente muy mal visto por la religión que ella profesa, más aún considerando que el Imán de la mezquita que frecuenta la está regañando y controlando permanentemente.

Ambientada en N’Djamena, la capital de Chad, “Lingui”, cuyo título original y la versión en inglés se refiere a esos lazos sagrados capaces de unir a los seres humanos y en particular la familia, tiene algo de neorrealismo, también de drama de observación y a ratos algo de thriller, con una puesta en escena que afortunadamente no es pretenciosa ni grandilocuente y un sentido de urgencia y momentos de tensión que se transmiten al espectador, que inevitablemente se pondrá del lado de madre e hija, quienes en medio de su angustia y preocupación intentan salir adelante a pesar de los obstáculos de una sociedad donde el rol de la mujer está casi reducido a lo básico y sus derechos rara vez tienen importancia, ya sea en una situación como el aborto o en una familia donde el padre quiere circuncidar a toda costa a su hija pese a los temores de su esposa. 

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Madre e hija en contra de las adversidades

Hemos visto decenas de historias similares pero la mayoría de las veces en el ámbito de la cultura occidental, por lo que es refrescante que también sean abordadas desde otras latitudes y realidades. Con el apoyo de la fotografía de Mathieu Giombini, pese a la vocación sencilla de las imágenes, Haroun saca partido al contexto que da la visualidad y que nos permite asomarnos a los contrastes: el puente al amanecer atestado de gente, las calles polvorientas llenas de motos, los coloridos atuendos que contrastan con la sequedad del desierto.

Sin más compañía que su perro y gato con los que interactúan permanentemente, la madre y la hija deberán sobreponerse a las adversidades y aprenderán a conocerse mejor, muy bien perfiladas en su humanidad y realismo por las interpretaciones de Achouackh Abakar y Rihane Khalil. Surgirán nuevas revelaciones y verdades, habrá suspenso y agitación, y estaremos permanentemente preocupados de cómo se podrá solucionar todo esto. Quizás la manera en que se concluye es más simple y distinta de lo que la audiencia podría esperar y puede no convencer por igual a todos, pero considerando que siempre es tan difícil y escaso ver cine africano por estos lados. Y además, con una perspectiva femenina que expone y denuncia, el resultado es de todos modos valioso y necesario, con buen ritmo y precisión y concisión narrativa.

Título Original: Lingui
Director: Mahamat-Saleh Haroun
País: Chad-Francia-Bélgica-Alemania
Año: 2021
Género: Drama
Duración: 87 minutos
Con: Achouackh Abakar Souleymane, Rihane Khalil Alio, Youssouf Djaoro, Briya Gomdigue, Saleh Sambo
Guión: Mahamat-Saleh Haroun
Música: Wasis Diop
Producción: Melanie Andernach
Fecha De Estreno: 8 de marzo
Plataforma: Mubi

Suplemento semanal de Televitos, realizado por quienes tienen el Placer Culpable de amar los trabajos audiovisuales. Eso hace una gran diferencia.