Piola

Considerada una de las películas más prometedoras del año, al fin llega a Netflix, antecedida de varios premios.

Fresca y espontánea, poco pretenciosa y trasluciendo cariño por sus personajes, esta es una de las óperas primas más prometedoras del cine chileno independiente en los últimos años. Desde que en 2019 en su etapa de post producción obtuvo seis premios en la sección Guadalajara Construye del festival de cine de esa ciudad mexicana, este debut del realizador Luis Alejandro Pérez ha tenido un auspicioso camino, y desde el año pasado pese a debutar en plena pandemia, ha estado desarrollando un positivo circuito internacional: se estrenó mundialmente en la competencia del Festival de Málaga, recibió el premio al Mejor Guion en el Festival Latinoamericano de Trieste y en noviembre estuvo en dos de los certámenes más reconocidos del cine latinoamericano, ya que no sólo participó en el Festival de Mar del Plata sino además estuvo de regreso en Guadalajara, esta vez ya en su versión definitiva, como parte de la competencia oficial.

Piola transcurre en Quilicura y se centra en tres jóvenes: Martín, que quiere dedicarse a la haciendo rap y espera grabar un videoclip con su banda, en la que también participa su amigo y compañero de colegio Charly, quien a la vez trabaja en un local preparando hamburguesas, mientras trata de reunir dinero para aportar en la crianza de su hijo. Y por otro lado está Sol, a la que conocerán cuando anda preocupada tratando de encontrar a su perra regalona. 

UN RELATO DIVIDIDO EN CAPÍTULOS

Se trata de una historia sencilla, con personajes simples y muy humanos, pero que se hace especial por la forma en que está contada: todo transcurre a lo largo de apenas un par de días pero da la impresión de que fuera mucho más tiempo, porque el guion, escrito por el mismo Luis Alejandro Pérez, divide el relato en distintos episodios que incluso llevan títulos como si fueran capítulos en un libro, y los intercala de forma aleatoria, casi como conformando un puzzle que el espectador puede ir armando para comprender mejor cómo se unen y entrecruzan los hechos. Por supuesto que esto no es nuevo y como recurso narrativo se ha hecho bastante frecuente en el cine mundial en las últimas décadas -Pulp Fiction es siempre uno de los ejemplos más paradigmáticos-, pero a nivel local no es tan habitual, y en este caso hace aún más atractivo el desarrollo de la película.  

UNA PELÍCULA REAL Y CREÍBLE, CON HUMOR

Más allá de esa apuesta formal, Piola resalta porque se siente real y creíble, yendo más allá de los estereotipos en que muchas veces nuestro cine encasilla a los jóvenes de sectores más populares. El sector norte de Santiago no suele aparecer a menudo en la pantalla grande, y acá el director demuestra conocer muy bien la zona y sus habitantes, lo que no sólo se refleja en las acertadas locaciones sino además en las realidades que retrata, al abordar los problemas en el colegio, las relaciones familiares, la incertidumbre frente al futuro, las primeras frustraciones y desilusiones… Son sólo pinceladas y quizás no se profundiza demasiado, pero de todos modos conforman una mirada sincera, que no carga las tintas en el ni en la desesperanza, porque también hay espacio para el humor, especialmente en los simpáticos diálogos cuando Martín y Charly comparten con sus amigos.

Este largometraje no es perfecto ni es una obra maestra, quizás a su desenlace le falte algo más de fuerza y sea un poco abrupto, pero de todos modos los resultados son muy satisfactorios. En el contexto del cine chileno que vemos habitualmente se siente como un soplo de aire fresco, se percibe que acá hay un trabajo hecho a pulso, con esfuerzo y sin demasiado presupuesto, que intenta mostrarnos personajes más cercanos a la realidad, una realidad que habitualmente no vemos mucho en pantalla sin caer en las caricaturas o clichés. Como no podía ser menos teniendo a la música como lo que impulsa a su protagonista, hay una atractiva banda sonora, y un buen elenco le da credibilidad a los personajes, desde el trío de jóvenes protagonistas que encarnan los talentosos Max Salgado -premiado por su rol como en la Competencia de Cine Chileno de SANFIC-, Ignacia Uribe y René Miranda, hasta los roles secundarios, algunos de ellos a cargo de reconocidos actores, como los siempre excelentes y efectivos Alejandro Trejo y Paula Zúñiga.

Título Original: Piola
Director: Luis Alejandro Pérez
País: Chile
Año: 2020
Duración: 102 minutos 
Género: Drama
Con: Max Salgado, René Miranda, Ignacia Uribe, Javier Castillo, Steevens Benjamin, Andrés Rebolledo, Alejandro Trejo, Paula Zúñiga
Fecha De Estreno: 12 de marzo de 2021
Plataforma:

Suplemento semanal de Televitos, realizado por quienes tienen el Placer Culpable de amar los trabajos audiovisuales. Eso hace una gran diferencia.