Prometo Volver

Dirigido por Alice Winocour obtuvo el Premio Especial del Jurado en el último Festival de Cine de San Sebastián.

Un drama feminista sobre la conciliación familiar y la dificultad de las mujeres en ser madres sin renunciar a sus sueños en el ámbito profesional. Dirigido por Alice Winocour obtuvo el Premio Especial del Jurado en el último Festival de Cine de San Sebastián, luego de ser estrenada mundialmente en Toronto.  Pero, más allá de su mensaje dirigido a mujeres pioneras, que buscan su desarrollo integral y luchan por él, es un filme más que correcto y entretenido, protagonizado por Eva Green y Matt Dillon, entre otros.

Sarah es una astronauta francesa que se entrena en la Agencia Espacial Europea, en Colonia y es la única mujer dentro del exigente programa. Está separada de otro profesional relacionado con la aeronaútica y vive sola con Stella, su hija de siete años. La protagonista se siente culpable por no poder pasar más tiempo con la niña y cuando es elegida para formar parte de una misión espacial, que durará un año, se genera un conflicto en la relación entre madre e hija.

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El principal mérito de la directora, especializada en películas de mujeres para mujeres, como “Augustine” (2012) y “Disorder” (2015), es que logra transmitir la angustia de la separación. La necesidad de esa mujer en estar con su hija, pero que al mismo tiempo no puede renunciar a todo aquello por lo que ha estado luchando durante toda su vida. Esta situación representa a muchas mujeres que, de una manera u otra, lo hemos vivido. No hace falta ser astronauta para entender la complejidad del problema, propio del mundo actual, donde conciliar la familia y la profesión, sin desatender ni uno de los dos aspectos, es nuestro principal desafío.

Como mujer siempre me he preguntado ¿Por qué solo nosotras debemos enfrentar este dilema? Tal vez, porque tenemos la capacidad para hacerlo (comentario absolutamente feminista, pero real y me hago cargo). El conjugar las ambiciones y los deseos personales con los profesionales es el eje de la cinta y por eso gustará a todas aquellas que hemos estado en esa disyuntiva. El discurso es clarito: el empoderamiento femenino tiene su precio. Por una razón que no entiendo, las mujeres tenemos que hacer un sobre esfuerzo para alcanzar nuestras metas y sueños. Es como un karma social inherente a nuestro sexo el tener que demostrar constantemente que nuestra preparación profesional es óptima y merecida, no fruto de algún favor o de una normativa legal de cuoteo. 

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Winocour pone todo su empeño en describir a su personaje central como una heroína de carne y hueso, con imperfecciones y contradicciones, interpretada de forma creíble por la siempre estupenda Eva Green. Tampoco crean que es un panfleto feminista que solo enarbola la bandera de igualdad de sexos, al contrario, veremos una película entretenida, realista y que lleva a la reflexión, especialmente, en la parte de que nos cuesta delegar la crianza de nuestros hijos. Descubriremos que los hombres también son capaces.

El único ripio de esta excelente cinta es el poco desarrollo que tienen los personajes masculinos. El rol de Matt Dillon como jefe de la misión es el contrapunto de Green y su intervención debería ser decisiva, como el macho recio, físicamente imponente, aguerrido y autoritario, que no acaba de entender que una mujer se enrole en una misión semejante. Sin embargo, se pierde y al final su papel es casi irrelevante. Lo mismo pasa con el ex marido de Sarah, la protagonista, nunca logra mostrar su importancia dentro de la problemática. Habría sido bueno saber sus emociones. Tampoco podemos tenerlo todo.

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En resumen, no es una película de ciencia ficción, sino al contrario, bien terrenal donde lo que realmente importa son los sentimientos y las relaciones humanas. Es una reflexión lúcida sobre el desafío de conciliar el éxito profesional con la maternidad. Un manjar para aquellas que hemos vivido esta situación y para quienes deberán enfrentar el reto en un futuro próximo.