Wolfwalkers

Efectiva, dinámica y entretenida, aunque quizás no sea recomendable para niños muy pequeños.

Este tercer largometraje del director irlandés Tomm Moore, en esta ocasión codirigido junto a Ross Stewart, no sólo ha sido una nueva demostración del talento que ya exhibió en las elogiadas “The Secret of Kells” (2009) y “Song of the Sea” (2014), sino además se ha posicionado como una de las películas animadas más alabadas del año y desde ya es considerada como probable nominada al Oscar, especialmente teniendo en cuenta que sus dos previos trabajos fueron nominados, aunque las ganadoras fueron “Up” y “Big Hero 6”, respectivamente.

Otro acierto del estudio fundado por Moore, Cartoon Saloon, que también ha sumado nominaciones al premio de la Academia hollywoodense por “The Breadwinner” y el cortometraje “Late Afternoon”, ambos de 2017. Lástima que ninguna de ellas llegó a exhibirse comercialmente en cines por estos lados y ahora en el contexto pandémico habría sido aún más imposible, pero al menos “Wolfwalkers” ya se puede ver online a través de Apple TV. Y luego de verla, se entiende por qué no ha dejado de recibir alabanzas desde que se estrenó mundialmente en septiembre. en el Festival de Toronto.

Wolfwalkers

Historia sobrenatural y con heroínas femeninas

Así como en sus dos largometrajes anteriores el relato se relacionaba con elementos sobrenaturales, ligados a las tradiciones y mitologías celtas -aunque el primero transcurría en el siglo IX y el segundo en la actualidad-, acá Moore nos lleva a la Irlanda de mediados del siglo XVII, más precisamente en Kilkenny. Este es un guiño a los propios estudios Cartoon Saloon, ubicados en esa ciudad, pueblo que está dominado por el implacable Lord Protector quien ha ordenado despejar los bosques, ubicados en las afueras de la localidad para ampliar los terrenos para la agricultura. La misión se ha complicado por la presencia de una manada de lobos que atemoriza a los lugareños, por lo que desde Inglaterra ha llegado un experimentado cazador, Bill Goodfellowe, junto a su hija Robyn. Pero los esfuerzos se encontrarán con nuevos obstáculos, porque los lobos son liderados por Mebh, una inquieta niña que en las noches se convierte en lobo, uno de los llamados «wolfwalker».

Más allá de los elementos misteriosos y lo sobrenatural, la historia es bastante sencilla y a pesar de transcurrir hace más de tres siglos, el mensaje que entrega se conecta bastante con los tiempos actuales. Esto, tanto por la preservación de la naturaleza -el Lord Protector amenaza con incendiar los bosques, destruyendo el hábitat de muchas especies salvajes que los habitan, incluyendo los lobos- como especialmente por el protagonismo que se asigna a la mujer: aunque en sus dos filmes anteriores Moore incluyó importantes presencias femeninas. Acá definitivamente son Robyn y Mebh quienes impulsan la historia, siguiendo los importantes aportes que en ese ámbito han tenido durante las últimas décadas estudios como Disney y Ghibli. Entre las dos niñas se genera un fuerte y estrecho lazo. Las dos son osadas e intrépidas, especialmente Robyn, que se rebela contra lo que la sociedad dicta para ella, cuando está dispuesta a desobedecer a su padre y arriesgarse fuera de la aldea, o cuando el Lord Protector la obliga a trabajar en las cocinas.  

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Belleza visual y sonora

Aunque los personajes obedecen a ciertos estereotipos y convenciones, funcionan bien a nivel dramático gracias a las voces convocadas, que incluyen a algunos reconocidos actores. Al igual que en las dos películas anteriores, Moore contó con el gran Brendan Gleeson y ahora con dos destacados veteranos intérpretes británicos: el Lord Protector es encarnado por Simon McBurney, mientras que el padre de Robyn cuenta con la voz de Sean Bean, a quien a lo largo de cuatro décadas en pantalla hemos visto desde trabajar con Derek Jarman y ser villano en una película de James Bond hasta sus roles en hitos populares como El señor de los anillos y la serie Game of Thrones.

La historia de “Wolfwalkers” es efectiva, dinámica y entretenida, aunque quizás no sea recomendable para niños muy pequeños porque hay algunos momentos violentos y se pueden asustar con los lobos. ¿Y por qué ha sido tan elogiada? Indudablemente por su belleza visual, ya que una vez más Cartoon Saloon apuesta por la clásica ilustración en 2D y la apariencia más artesanal, que en este caso recuerda constantemente a las ilustraciones de cuentos infantiles (hay detalles tan bonitos como la verde exuberancia de los bosques, o cómo todas las veces que se muestra a la distancia el pueblo, se ve plano como si fuera un diseño como los antiguos mapas de ciudades).

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Y entre los grandes aciertos de este encantador largometraje, una vez más destaca la hermosa banda sonora de Bruno Coulais en colaboración con los sones celtas del grupo irlandés Kila, al igual que en los dos filmes anteriores de Moore. El compositor francés, a quien empezamos a conocer a partir de la década de los 90 con trabajos como “Microcosmos” (1996), “Himalaya” (1999), “Tocando el cielo” (2001) y “Los coristas” (2004), ha estado brillando fuera de las fronteras francesas con sus incursiones en los soundtracks de animación de las últimas dos décadas, que además de “The Secret of Kells” y “Song of the Sea”, incluyen su notable partitura para “Coraline”. Acá, las evocadoras y emotivas composiciones de Coulais aportan una cuota importante del lirismo de “Wolfwalkers”, que definitivamente merece estar entre lo mejor del año en animación.

Disponible en Apple TV+

Título Original: Wolfwalkers
País: Irlanda, Luxemburgo, Francia, Dinamarca, Estados Unidos, Inglaterra
Año: 2020
Director: Tomm Moore y Ross Stewart
Duración: 103 minutos

Suplemento semanal de Televitos, realizado por quienes tienen el Placer Culpable de amar los trabajos audiovisuales. Eso hace una gran diferencia.