MacGruber no es solo un ejercicio de nostalgia, sino también una confirmación de que algunos personajes se niegan a desaparecer. En esta entrevista con Will Forte, quien no solo interpreta nuevamente a este agente secreto tan torpe como entrañable, sino que además es showrunner, productor y guionista de la serie que se estrena en Universal+ este 17 de diciembre. Y lo primero que me queda claro es que, para él, MacGruber nunca fue un capítulo cerrado.
Se le preguntó directamente si había sido difícil retomar el personaje después de más de 12 años, considerando que el tiempo suele jugar en contra cuando se trata de comedia. Su respuesta fue honesta y, en cierto modo, tranquilizadora: el verdadero desafío no estuvo tanto en volver a actuarlo, sino en escribirlo. Forte explicó que pasaron tanto tiempo desarrollando los guiones que ese proceso terminó funcionando como una especie de “reentrenamiento” mental. Recordar los patrones de voz, el ritmo del humor y la lógica absurda del personaje fue algo que se fue dando de manera natural, casi orgánica, antes incluso de que comenzaran las grabaciones.

Dónde nos quedamos
En la serie, MacGruber no arranca precisamente en su mejor momento. Cuando comienza la historia, está en prisión, cumpliendo cadena perpetua por los hechos ocurridos al final de la película. Desde ahí, el general Barrett Fasoose le ofrece una única salida: una misión suicida que podría devolverlo a la libertad… o costarle la vida. Forte contó este punto de partida con entusiasmo, dejando claro que el personaje no ha madurado demasiado durante su tiempo tras las rejas. Sigue siendo el mismo, con todas sus contradicciones y torpezas intactas, y eso es justamente parte del encanto.
Algo que me pareció especialmente interesante fue cómo Forte reflexiona sobre la evolución de MacGruber. Nació como una parodia directa de los grandes héroes de acción de los años 80, pero con el paso del tiempo —y gracias al cariño del público— terminó convirtiéndose en un personaje con identidad propia. Forte confesó que nunca lo había pensado de ese modo, pero que tiene sentido: al enfrentarlo a múltiples situaciones inspiradas en ese cine de acción clásico, fueron “negociando” con el personaje hasta entender quién era realmente. Esa convivencia prolongada con MacGruber hizo que, incluso cuando no estaban trabajando activamente en el proyecto, el personaje siguiera presente.

Llevar ese espíritu al formato de serie no fue sencillo
Forte fue muy claro al describir el desafío de equilibrar acción y comedia en una narrativa serializada. No solo había que construir arcos argumentales que mantuvieran el interés episodio a episodio, sino hacerlo bajo un calendario de rodaje exigente y con mucha presión por cumplir las expectativas de los fans. Habló de jornadas intensas, de ideas que quedaron fuera por falta de tiempo y de una sensación constante de responsabilidad: después de tantos años, había que entregar algo que realmente valiera la pena.
Uno de los momentos más emotivos de la conversación surgió cuando le pregunté por el reencuentro con Kristen Wiig y Ryan Phillippe. Forte recordó el primer día de rodaje juntos. Lo describió como un sueño hecho realidad. Más allá de lo profesional, había una historia compartida, una amistad que nació durante la película y que, aunque la vida los llevó por caminos distintos, nunca se rompió. Volver a trabajar juntos no solo reactivó esa química en pantalla, sino que fortaleció un lazo que hoy él define como el de una pequeña familia creativa.

Desde mi perspectiva
MacGruber funciona justamente por eso: porque detrás de la comedia exagerada y la acción absurda hay un grupo de personas que disfrutan genuinamente trabajar juntas. La serie se siente como una continuación natural de la película, pero también como una celebración de ese humor irreverente que no pide permiso ni pretende tomarse demasiado en serio.
MacGruber se estrena el 17 de diciembre en exclusiva por Universal+, y después de esta entrevista con Will Forte, queda claro que el personaje vuelve exactamente como debía volver: imperfecto, exagerado y absolutamente fiel a sí mismo.










