Ago 17, 2026

Review de Acaramelados

Jung Hae-in y Ha Young protagonizan una de las sorpresas románticas de Netflix. Acaramelados combina comedia, acción, misterio y romance con una pareja protagonista que tiene una química que funciona de principio a fin. Una serie entretenida, liviana cuando debe serlo y capaz de ponerse bastante seria cuando la historia lo necesita.

Hay series que uno termina rápidamente porque no puede parar de verlas. Y hay otras que uno termina porque realmente quiere saber cómo acaba la historia, aunque la vida se encargue de interrumpir el maratón. Ese fue mi caso con Acaramelados. La serie se estrenó el 7 de agosto en Netflix y yo recién pude terminarla el 16. Y quiero dejar algo muy claro desde el comienzo: no me demoré porque me aburriera. Todo lo contrario. Cada vez que podía volver a ella, quería saber qué iba a pasar. Y eso ya dice bastante.

AcarameladosOur Sticky Love en su título internacional— toma varios ingredientes que podrían parecer conocidos: pérdida de memoria, una identidad misteriosa, un supuesto novio que aparece de la nada, una organización criminal y una historia de amor que comienza sobre una mentira. Hasta ahí, nada demasiado revolucionario. Pero la gracia está en cómo los mezcla.

Porque esta no es simplemente otra serie romántica coreana sobre dos personas que se conocen y terminan enamorándose. Aquí hay golpes, persecuciones, secretos, situaciones absurdas, momentos muy tiernos y, por supuesto, bastante romance. Y esa combinación es precisamente lo que me terminó conquistando.

De qué trata

La historia comienza con Go Eun-sae, una fiscal especializada en investigaciones anticorrupción que está siguiendo la pista de una peligrosa organización criminal. Después de sufrir un accidente, despierta en un pequeño hospital rural sin recordar absolutamente nada. No sabe quién es, qué hacía antes del accidente ni cómo terminó allí. Y entonces aparece Jang Tae-ha. Un desconocido que asegura ser su novio.

Por supuesto, nosotros sabemos que las cosas no son tan simples. Eun-sae no tiene recuerdos para comprobar si está diciendo la verdad y Tae-ha tampoco está dispuesto a contarle todo. De hecho, detrás de esa aparente tranquilidad hay una historia bastante complicada.

Y aquí empieza uno de los grandes juegos de Acaramelados: ¿cuánto puede construirse una relación cuando una de las personas no recuerda absolutamente nada de su pasado? La premisa funciona especialmente bien porque la serie no utiliza la amnesia únicamente como recurso para generar misterio. También la convierte en una oportunidad para que Eun-sae vuelva a descubrir quién es. Y, en ese proceso, también comienza a conocer a Tae-ha desde una perspectiva completamente diferente.

El resultado son situaciones que pueden pasar de lo romántico a lo cómico en cuestión de segundos.

Y debo decir que esa mezcla de comedia y acción me encantó. Hay series que intentan incorporar humor en medio de una trama de suspenso y se siente como si fueran dos producciones diferentes peleando por el mismo espacio. Aquí, en cambio, los tonos conviven bastante bien. Cuando la historia necesita tensión, la tiene. Cuando necesita acción, también. Pero después puede aparecer una situación completamente absurda que nos hace reír y permite que los personajes respiren. Ese equilibrio es uno de los grandes aciertos de la serie.

Buena química

Y buena parte de la responsabilidad está en Jung Hae-in y Ha Young. La química entre ambos protagonistas es evidente. No necesitan exagerar sus gestos ni convertir cada conversación en una escena romántica para que entendamos que existe una conexión. La relación se va construyendo de manera progresiva y eso hace que resulte mucho más entretenida de observar.

Jung Hae-in interpreta a Tae-ha con esa mezcla de serenidad y vulnerabilidad que le permite hacer que el personaje resulte atractivo sin convertirlo en el típico galán perfecto. Tae-ha tiene un pasado complicado, cometió errores y está intentando proteger a Eun-sae mientras sostiene una mentira que, inevitablemente, amenaza con explotar. Y ahí está justamente lo interesante: no siempre estamos seguros de si Tae-ha está haciendo lo correcto, pero sí entendemos por qué lo hace.

Ha Young, por su parte, tiene el desafío de interpretar a una mujer que prácticamente debe comenzar su vida desde cero. Eun-sae era una fiscal segura de sí misma, inteligente y determinada, pero después del accidente se encuentra completamente desorientada. La actriz consigue darle personalidad incluso en sus momentos de mayor vulnerabilidad y demuestra que puede moverse con bastante naturalidad entre la comedia, el romance y las escenas de acción. Su relación con Tae-ha es el motor emocional de la serie.

Pero Acaramelados no se queda únicamente en ellos. La historia criminal introduce un contrapunto que mantiene la tensión y evita que todo se convierta en una comedia romántica tradicional. Ahí entra Baek Sang-gil, interpretado por Heo Sung-tae, un antagonista que representa una amenaza permanente. Su búsqueda de Eun-sae permite que la serie aumente progresivamente la intensidad y que el espectador recuerde que detrás de toda esta historia romántica existe un peligro real. Y eso me parece fundamental, porque si la serie hubiera eliminado completamente su componente de acción, probablemente habría perdido parte de su encanto.

El escenario también merece una mención especial

En lugar de desarrollar toda la historia en la frenética Seúl que tantas veces vemos en los K-Dramas, Acaramelados traslada buena parte de la acción a un pequeño pueblo conocido por la elaboración de un tradicional dulce coreano. Este espacio funciona casi como un personaje más.

Es un lugar tranquilo, peculiar y lleno de habitantes que aportan buena parte del humor de la serie. Para Eun-sae, acostumbrada a una vida completamente diferente, llegar allí significa enfrentarse a una realidad que no entiende. Y precisamente esa diferencia permite que la historia encuentre algunos de sus momentos más divertidos.

El dulce al que hace referencia el título también funciona como un símbolo del vínculo que comienza a surgir entre los protagonistas. Una conexión que, como ocurre con ciertos sabores, se va construyendo lentamente y termina dejando una sensación más profunda de lo que uno esperaba.

Lo que más agradezco de Acaramelados es que no pretende ser más de lo que es. No intenta convertirse en el K-Drama más profundo de la historia ni en una obra que revolucionará el género romántico. Es una serie que quiere entretener y lo consigue. Pero, al mismo tiempo, tiene suficientes elementos emocionales para que nos interesemos por sus personajes. Y en una época en que muchas series parecen diseñadas para ser devoradas en un fin de semana, también agradezco encontrar una producción que puede disfrutarse incluso cuando no tienes tiempo para hacer un maratón. Yo tardé nueve días en terminarla. Y no me arrepiento.

De hecho, creo que Acaramelados funciona perfectamente tanto para quienes quieran sentarse a verla de una sola vez como para quienes, como yo, tienen que ir encontrando espacios durante la semana. Lo importante es que cuando vuelves al episodio siguiente, la historia sigue teniendo algo que ofrecer.

  • Título Original: Ireon Yeot Gateun Sarang
  • Director: Kim Jang-Han
  • País: Corea del sur
  • Año: 2026
  • Género: Comedia romántica, Acción, Drama
  • Duración: Entre 51 y 67 minutos por capítulo
  • Con: Jung Hae-in, Ha-young, Seo Jung-yeon, Lee Jae-won, Jeon Bae-soo, Heo Sung-tae, Kim Young-ok
  • Guión: Mo Ji-Hye
  • Música: Noh Young-shim
  • Producción: Park Sun-ah, Kwon Ryung-ah
  • Fecha de estreno: 7 de agosto
  • Web: Ver Acá
  • Plataforma: Netflix
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Samantha Sparrow

Amo el cine y las series. Soy la fundadora de un medio de comunicación para poder dedicarme a mi pasión sin que nadie me diga qué puedo o no escribir. Y finalmente conseguir mi objetivo entrevistar a Peter Jackson y James Cameron.

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