Feb 13, 2026

Alana De La Garza: “Después de estar tan cerca de perderlo todo, Isobel valora la vida de otra manera”

La actriz conversó sobre el impactante regreso de FBI en su octava temporada, el hito de los 150 episodios y cómo el atentado que dejó a Isobel Castille al borde de la muerte cambia para siempre su forma de liderar. La nueva entrega ya está disponible en Universal+.

La octava temporada de FBI no parte con sutilezas. Retoma exactamente donde quedó la anterior: con la oficina sacudida por el intento de toma de control por parte de un grupo extremista y con Isobel Castille (Alana De La Garza) gravemente herida. El cliffhanger dejó al público en suspenso, preguntándose si la agente especial a cargo sobreviviría. Ahora, con los nuevos episodios ya en pantalla a través de Universal+, la respuesta llega acompañada de consecuencias emocionales profundas.

Conversé con Alana De La Garza sobre este regreso que además marca un hito importante: 150 episodios al aire. Y lo primero que me dejó claro es que la experiencia límite que vive su personaje no pasa desapercibida.

Creo que para Isobel, descubrir lo cerca que estuvo de perderlo todo la golpea más profundamente de lo que ella misma esperaba”, me cuenta. “Ella ama a su familia, ama a su equipo y ama su trabajo. Pero después de algo así, inevitablemente todo se pone en perspectiva”.

Isobel siempre ha sido una líder firme, una mujer que toma decisiones difíciles sin titubear. Sin embargo, esta temporada muestra una capa distinta. “Ella sigue siendo fuerte, sigue luchando por la justicia —es adicta a hacer lo correcto—, pero hay una apreciación más profunda por la vida”, explica Alana. “Probablemente se aferra más a su esposo, a sus hijos, y cuida aún más esas relaciones”.

Esa dualidad —fortaleza profesional y vulnerabilidad íntima— es, según la actriz, uno de los pilares del éxito de la serie. “Siempre digo que las producciones de Wolf Entertainment encontraron una fórmula especial”, comenta sobre el sello de Dick Wolf. “Cada episodio es como una mini película: te mantiene al borde del asiento, crees que resolviste el caso… y de pronto no. Pero además te entrega pequeños fragmentos de la vida personal de los personajes. Eso hace que el público conecte”.

Y es precisamente esa conexión la que, a su juicio, ha permitido que FBI llegue a los 150 capítulos. “La audiencia no solo sigue los casos. También se pregunta: ‘¿Yo habría hecho lo mismo en esa situación?’. Muchas veces Isobel no hace lo que yo haría en la vida real, pero hace lo que corresponde según el reglamento. Y esa tensión es interesante”.

La temporada ocho no solo retoma el atentado, sino que arranca con una investigación que parece rutinaria: la desaparición de un juez federal. Sin embargo, pronto toma un giro oscuro cuando descubren que el magistrado estaba buscando a su hijo desaparecido en una isla misteriosa. La serie profundiza además en el uso de inteligencia y tecnología de vanguardia, mostrando con mayor detalle el engranaje interno de la agencia.

Para Alana, esa dimensión técnica también es parte del atractivo. “Me encanta aprender cosas nuevas. Soy un poco adicta a los videos informativos”, confiesa entre risas. “Explorar cómo funciona el FBI por dentro, cómo usan la tecnología, cómo se construyen los casos… es muy entretenido para mí”.

Y no es casual que el género criminal la haya acompañado buena parte de su carrera. Aunque, según me dice, no necesariamente era el camino obvio. “Es gracioso porque en la vida real soy muy distinta. Mucha gente me dice que debería hacer comedia porque soy bastante tonta, en el buen sentido”, comenta. “Pero empecé a hacer dramas policiales y así es como me comenzaron a ver: como la seria. Y me gusta esa transformación, convertirme en alguien completamente diferente”.

Con los años, esa experiencia también ha afinado su instinto como espectadora. “A veces puedo adivinar quién es el culpable antes que otros”, reconoce. “Otras veces me sorprendo junto con el público. Pero definitivamente conozco más jerga legal y sé cuándo algo no sería posible en la vida real”, agrega divertida.

En el plano emocional, la nueva temporada también profundiza los vínculos dentro del equipo. La relación entre Maggie y OA se fortalece, y el grupo entero se siente más unido que nunca. “Con el paso de los años, no solo los personajes se vuelven más cercanos. Nosotros como elenco también. Pasamos muchísimas horas juntos y somos como una gran familia. Creo que eso se traduce en pantalla”.

En el caso específico de Isobel, el desafío es mantener la autoridad sin perder la empatía. “Ella es justicia ante todo, pero también es como una ‘mamá oso’ con su equipo”, me explica. “Los protege. Y después de lo que vivió al inicio de la temporada, esa protección se intensifica. Hay más amor, más contención”.

Ese equilibrio entre disciplina y humanidad es, quizás, lo que define al personaje. Una líder que puede ser estricta, pero que nunca deja de cuidar a los suyos.

Cuando le pregunto por qué esta temporada es imperdible para quienes han seguido la serie desde el comienzo, no duda: “Se vuelve más grande y más intensa. Abro los guiones y pienso: ‘¿Cómo se les ocurrió esto?’. Los casos son más impactantes y los viajes emocionales, más profundos. Conocerán aún más a los personajes”.

Finalmente, pienso en la audiencia latinoamericana que ve la serie a través de Universal+. ¿Qué espera que se lleven de esta nueva entrega?

Espero que se entretengan, que disfruten, que quieran volver por más”, dice con calidez. “Que puedan relajarse, intentar resolver los casos desde sus casas, acurrucarse con sus parejas y simplemente divertirse. Eso es lo que buscamos: ofrecer una escapatoria”.

Después de ocho temporadas y 150 episodios, FBI demuestra que todavía tiene combustible para seguir sorprendiendo. Y si algo queda claro tras conversar con Alana De La Garza, es que Isobel Castille no solo sobrevivió al atentado: volvió más consciente, más protectora y, quizás, más humana que nunca.

Damien Cox

Amante del cine y la televisión, fanático de los videojuegos, pero ante todo muy a favor de cualquier actividad que me permite pasar el día sentado en el sofá.

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