Placer Culpable

Dic 25, 2020

El cine y las mascotas

Es bien sabido que el cine tiene una influencia importante sobre los gustos del consumidor y, muchas veces, no notamos qué tan grande es el alcance que realmente tiene sobre las decisiones que se toman a la hora de comprar.

No fuimos pocos los que luego de ver “The Beach”, película del año 2000 protagonizada por Leonardo DiCaprio, soñamos con escaparnos al sudeste asiático a descansar sobre sus hermosas playas. También, fueron muchísimos los fans que salieron a adquirir un teléfono celular Nokia, luego de ver “The Matrix”. Pero, hay otros casos en los que nos hemos visto influenciado por una cinta y la adquisición ha sido mucho más peculiar y compleja que un simple viaje o equipo móvil.

Nemo

El Efecto Nemo

Aunque esto podría sonar gracioso y hasta tierno, la verdad es que la compra de animales inusuales suele dispararse luego de que sean protagónicos dentro de una película popular, lo cual muchas veces resulta ser bastante desafortunado para la especie en cuestión.

Esta es la situación que vivió el pez payaso, protagonista de “Finding Nemo”, cuya demanda se disparó en un 40%. Lo trágico de ello es que la mayoría de estos peces son atrapados entre los corales, para luego ser vendidos, incluso, se estima que alrededor de 1 millón de ellos son cazados al año con este fin. Esta pesca indiscriminada ha llevado a que el pez payaso esté al borde de la extinción en países como las Filipinas, Sri Lanka y Tailandia, lo que resulta aún más trágico porque la película en cuestión tenía un mensaje muy claro acerca de la importancia de que los peces puedan vivir de manera tranquila en su hábitat natural.

Pero no fueron solamente peces los que sufrieron de alguna manera luego de una película exitosa, porque después del estreno de “Ratatouille” no fueron pocos los fanáticos de la cinta que decidieron salir a comprar uno de estos animalitos como mascota, alcanzando un alza de hasta 50% en lugares como Gran Bretaña.

Lo interesante es que a pesar de que las ratas son en realidad muy buenas mascotas, siendo excepcionalmente limpias, al igual que con muchas otras, con el correr del tiempo dejan de ser tan tiernas. Esto provoca que muchos simplemente se deshagan de las pobres criaturas, dejándolas abandonadas y a merced de depredadores urbanos como gatos y ciertas aves, lo que generalmente es una sentencia de muerte.

Hedwig

Hazle caso a tu autora favorita

Un ejemplo ya clásico de como los fanáticos de una saga literaria y luego cinematográfica crearon la tendencia de adquirir mascotas, sin medir las consecuencias, fue la locura de comprar búhos que nació con la franquicia de Harry Potter.

Más allá de ser aves muy hermosas, los búhos no son animales fáciles de cuidar, ya que al vivir en cautiverio resultan ser muy ruidosos, malolientes y sucios, por lo que requieren de mucho cuidado y tiempo. Y fue justamente ésto lo que llevó a muchos de los dueños de estás mascotas a incluso abandonarlas.

La compra masiva de estas aves por parte de los amantes de los libros y largometrajes y, su posterior descuido, llevó incluso a la creadora de la saga, J.K. Rowlings a hacer un llamado via twitter a que las personas evitaran tener a búhos como mascotas.

Recién leí una historia muy perturbadora sobre personas que mantienen búhos como mascotas. Al igual que hacer Horcruxes, esta práctica es algo que pertenece a la ficción. Por favor no lo hagas”, escribió Rowlings. Y esto, claramente, es una enseñanza que se puede aplicar a la compra de cualquier animal cuando no están las condiciones de cuidarlos de por vida.

Damien Cox

Amante del cine y la televisión, fanático de los videojuegos, pero ante todo muy a favor de cualquier actividad que me permite pasar el día sentado en el sofá.

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