Maricón Perdido: La nueva serie española según su creador y su protagonista

El jueves debuta en TNT la producción inspirada en la vida de Bob Pop, autor, columnista y pieza clave del espectáculo y la cultura de España, que muestra las dificultades de crecer y descubrirse en medio de una sociedad homofóbica. Un espacio al que se refieren Bob y la actriz Candela Peña, quien interpreta a su madre, en una distendida entrevista.

Durante las últimas décadas, el nombre de Bob Pop ha estado presente en los medios y el espectáculo español, tanto en su papel de bloguero, columnista y panelista de diferentes medios escritos y en la televisión, como también por sus libros, desde su novela “Mansos” (2010) hasta sus diarios “Días Ajenos-Primavera ” (2017) y “Días Ajenos-Otoño Primavera” (2018). Donde el autor nacido hace 50 años, bajo el nombre de Roberto Enríquez Higueras, no solo ha dado su opinión sobre y TV, sino que además ha dejado escapar muchos detalles sobre su vida y la experiencia de asumir su homosexualidad, y luego una enfermedad como la esclerosis múltiple, frente a la opinión pública.

Una extensa trayectoria a la que ahora suma su primera serie, donde la ficción se une a la realidad para dibujar su propia historia, desde que era un niño de 12 años en un pueblo cercano a Madrid y su mejor amiga le preguntó directamente si era homosexual. Un espacio cuyos tres primeros episodios, de un total de seis, debutan este jueves en -a las 22 horas-, para estar también disponibles desde ese día por la plataforma de , bajo el título de “Maricón Perdido”. Un nombre que para Bob Pop está lejos de ser despectivo, sino que es “la mejor sinopsis posible”, como lo aclaró en la mesa redonda en que participó Televitos, donde él conversó con medios de Chile, México, Colombia y Argentina sobre su programa.

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En la misma que, continuando sobre el título del programa, afirmó que: “porque es la historia de un maricón que está perdido, es que funciona perfecto. Entonces conseguimos que algo despectivo, que algo insultante se convierta en un bonito resumen y que además ese Maricón Perdido se acabe encontrando y eso me parece muy bonito. Y creo que hemos pasado demasiado tiempo permitiendo que el termino maricón les pertenezca a otros y nos lo lancen como una arma arrojadiza, de modo que ahora lo usamos como complemento. Es un precioso bolso y un sombrero estupendo que llevamos por la calle con orgullo”.

Una entrevista donde además fue acompañado por la Candela Peña (“Princesas”), quien en la ficción interpreta a su madre, una mujer bastante particular, y ambos se dieron un tiempo, entre pregunta y pregunta, de referirse a ciertos guiños de la producción a autores chilenos como Pedro Lemebel y su expresión “ojo de loca no se equivoca”, o la aparición de una novela de José Donoso -”El Lugar sin Límites”- en las manos de su protagonista; hasta la admiración de Candela Peña por las actrices nacionales Antonia Zegers -”la monja de ‘El Club’”- y Paulina García, con la que ha trabajado.

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En una distendida conversación con los medios donde creador y actriz se refirieron a la serie, producida por TNT de España y El Terrat, donde además actúan Gabriel Sánchez y Carlos González, como la versión infantil y juvenil de Bob Pop, respectivamente, junto a Carlos Bardem (“Celda 211”) como su agresivo padre, Miguel Rellán (“Compañeros”) en el papel de su comprensivo abuelo y Alba Flores (“La Casa de Papel”) como Lola, su mejor amiga en la universidad. La cual lleva al espectador a un recorrido desde la España de los años 80 hasta la actualidad, para cubrir diferentes etapas en la vida de su protagonista. Algunos de los nombres, situaciones y momentos sobre los que hablaron Bob Pop y Candela Peña.

Bob, ¿cómo cree que ha cambiado la sociedad (española) de entonces -los 80- a ahora?

Y querría creer que ha cambiado más de lo que ha cambiado. Lo que sí creo que ha cambiado es que los espacios de hostilidad, de agresión y de odio siguen estando allí, pero afortunadamente los espacios de refugio, de acogida y de amor son muchos más amplios y son mucho más habituales. Con lo cual seguimos sufriendo la agresión y la crueldad, pero nos abrazan mucho más de lo que nos abrazaban antes.

¿Desde cuándo está en su mente la idea de hacer esta serie, es decir, cuando surge la idea de hacer un espacio a partir de estas experiencias y cómo fue revisitar la memoria para escribir esto?

Mira, en mi mente siempre ha estado revisitándome. Yo he escrito novelas sobre mis experiencias, he escrito dos volúmenes de diarios, he hecho una sección semanal en televisión para Andreu Buenafuente, donde utilizaba mis experiencias con lo particular para irme a lo general. De modo que yo he trabajado mucho con la reconstrucción de quien soy, al final creo que es mi material como escritor. Y cuando TNT me pide que hagamos una serie, me parece buscar un formato más, una plataforma más donde acabar contándome y ha sido fantástico, porque no lo he vivido ni como una terapia ni como un reabrir heridas, sino como una gozosa posibilidad de usar mi material para contar una historia que quería que fuera lo más universal posible y con la que estoy feliz, y que espero que también os conmueva.

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Su seudónimo es Bob Pop y la serie está llena de cultura pop, empezando por (la de) Caetano Veloso o la gran salida con (el ) “Evita”. ¿Quería preguntarle si el pop, la cultura pop, ha salvado su vida?

Sí, yo creo que el pop tiene una doble vertiente muy interesante. Una es que nos sirve como refugio, como escondite, como huida y otra es que, cuando eres un raro, el pop también te conecta con otros raros como tú, porque nos permite tener ese espacio donde no te sientes tan solo. Entonces yo creo que el pop es una forma también de generar lazos y de darnos de algún modo un ancla, con un mundo en el que en muchos sentidos nos podemos sentir expulsados. Pero el pop nos acoge y sobre todo nos obliga a algo que es muy importante y es a aprender a no tomarnos demasiado en serio.

Esta pregunta se relaciona con la conversación que en la serie se vio que tuvo con su abuelo, cuando le estaba pidiendo recomendaciones de libros y hablaba de que si era diferente iba a acabar mal. ¿Cree que hoy en día sigue siendo así?

Mira, desgraciadamente en ocasiones sí, pero creo que la ficción tiene que servir para que pensemos que no. La ficción tiene que servir para darnos una posibilidad de vida, muchas posibilidades de vida, donde el hecho de ser diferente no nos obligue a acabar mal, que no tengamos que pagar ningún precio por ser diferentes y que además entendamos que todos somos diferentes y que somos un ejército mucho más numeroso que el de los grises aburridos.

Quisiera saber cuánto tiene de ficción “Maricón Perdido”. ¿Qué domina, la ficción o la realidad?

Yo también lo querría saber, pero en mi cabeza es muy difícil saber qué pasó, qué imaginé; querría saber también cuánto hay de ficción en mi vida. No lo sé y eso me divierte mucho, y la serie lo que trata es también explicar eso, que al final cuánta ficción necesitamos para contarnos, cuánta ficción necesitamos para sobrevivir y para entendernos. Yo creo que hay más realidad que ficción, pero la ficción tiene un componente muy importante: que es el de editar la realidad, porque la vida en general viene muy mal editada, muy mal iluminada. Sobre todo muy mal iluminada está la vida, entonces a mí la ficción me sirve para editarme, para poner las cosas en orden. Hay una frase maravillosa de “El Funcionario Desnudo” (libro de memorias), de Quentin Crisp: cuando cree que se acerca al fin de su vida dice una frase que a mí me conmueve mucho, que es que no se arrepiente de nada. Ni de las palizas, ni de la humillación, ni del hambre, solo se arrepiente de no no haber tenido poder para poner las cosas en su sitio y a mí la ficción me permite poner las cosas en su sitio.

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Quería preguntarle por algo que es clave en la serie, que es la actuación de los dos pequeños Bob, que son Carlos González y Gabriel Sánchez. ¿Cómo se trabajó eso?, porque tienen guiños, movimientos, que son muy similares.

Se trabajó primero porque son unos canallas y me espiaban todo el tiempo, porque estaba en el rodaje todo el rato y estaban ahí, comíamos juntos, charlábamos, entonces creo que allí me estaban robando gestos, cosa que les agradezco, porque me han mejorado Y luego yo que en ningún momento quise que fuera un trabajo de imitación, lo que sí intenté es explicarles muy bien cómo yo me había sentido cuando contaba esto, como me sentía, desde que lugar lo contaba, quién era yo y eso mezclado con mi propia voz contándolo, creo que contribuyó a que ellos entendieran muy bien y construyeran unos Bobs maravillosos y que realmente mejoran la realidad. Son dos maravillosos actores.

La pregunta es para Candela. ¿Cómo fue el trabajo de esta caracterización y, como mujer, qué significa para usted interpretar este papel tan duro?, ¿qué diría acerca de esta mamá?

Pues la verdad es que ha sido muy gratificante poder hacer una mala madre para que cuente parte de los miedos que Roberto tiene, ¿no?. Es una mujer cargada de miedos y creí que esos miedos se los transmite a su hijo. Hay un momento en que el abuelo les dice “tenéis más similitudes”. Pero sobre todo es lo que no te gusta de ti y hacerlo muy grande, y esa es la madre, esa gran ballena que se puede comer a Pinocho. 

Y sobre las mujeres de la época, ¿Cómo ve ese estereotipo a la distancia? 

Es que yo tampoco he pensado mucho en la época. Me concentré más en la herida de Roberto, sabes, y en poder explicar con la madre la herida de Roberto. Y sobre todo también ayudar a construir una madre que estuviera a medio camino entre la ficción y la realidad. Cosa que se maneja desde la composición, donde he tenido ayuda inestimable del departamento de peluquería de Jesús (Martos), de Karol (Tornaria) en maquillaje y de vestuario, con Desirée (Guirao); y luego, más tarde, también se unió nuestra decoradora, nuestra directora de arte (Marta Besazo). La madre sí que es muy externa y todos los equipos de arte sumaban a la madre. A todos esos departamentos yo le estoy eternamente agradecida.

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La televisión y el cine se han nutrido con narrativas un poco más diversas, pero quería preguntarle Bob, ¿Cuál es su punto de vista sobre cómo estas narrativas se han convertido en canónicas, presentando a personajes de la diversidad sexual con ciertos arquetipos o estereotipos muy definidos? Hoy su serie nos muestra un personaje totalmente outsider, desde toda esa perspectiva.

Yo tenía presente todo el tiempo lo que les decía anteriormente sobre el poder de la ficción para generar posibilidades de ser. Entonces cuando por fin a los miembros del colectivo LGBTQ+ nos dan la opción de contarnos, tenemos derecho a contarnos cada uno de nuestra propia manera y con nuestra propia voz, y generar tantas voces como seamos. Entonces el gran problema es que cuando han llegado a pedirnos nuestras historias, quienes suelen llegar a pedirlas son del hetero patriarcado, con lo cual ellos tienen ya ese estereotipo creado Y no, lo que tenemos que hacer es crear tantos modelos de ser una persona LGBTQ+ como hay modelos de ser hombre heterosexual. Probablemente hay menos modos de ser mujer física y sexual, porque también lo han limitado. 

Entonces, todos tenemos derecho a esa voz y hay que dar cuantas más voces mejor, la mía es solo una más. Yo creo que también hay un problema y es que como nos han dado tan pocas oportunidades, muchas veces hemos pensado que es el único momento en que podíamos dar un referente, con lo cual queríamos ser “el referente”. Y lo bueno es que nos relajemos un poco y asumamos que somos un referente más, y que no hemos venido aquí a explicarle a nadie cómo tiene que vivir, si no a dar una posición más de cómo podría vivir, y cuantas más voces seamos, mejor. Y ojalá este Maricón Perdido vaya compañado de un montón de mujeres trans perdidas y hombres trans perdidos, de lesbianas perdidas. Y nos encontremos todas en un parque y nos demos la mano y nos tomemos un tequila.

¿Cómo logró que se diera un sentido de justicia poética en la serie con el personaje del Maricón?

Pues, porque yo creo en la justicia poética y al final le he transmitido mis creencias, es inevitable porque me gustaría también pensar que creo en la justicia poética, pero no me conformo con eso. Quiero la justicia real, pero también quiero la poética y de momento en la vida la que más he encontrado es la poética. Pero espero que dentro de poco todos, especialmente los que han sufrido agresiones y vejaciones, humillaciones, entiendan también que pueden creer en la justicia real.

Hablando de tomarse un tequila, quería saber si salió a tomarse unas copas con Los Javis (Javier Ambrossi y Javier Calvo, creadores de “Paquita Salas”) que han hecho “Veneno”, que es una serie en la que hay varios puntos en común sobre esta forma de mostrar una realidad que tiene mucho de fantasía.

Yo con Los Javis ya me he tomado muchas copas y les quiero mucho a los dos. Pero fíjate que yo creo que eso tiene que ver con cierto relato LGBTQ+, con cómo necesitamos huir, necesitamos utilizar la evasión de la fantasía para soportar la vida que nos toca. Entonces es muy interesante que haya esas conexiones con el relato y en muchos más relatos LGBTQ+. Creo que la fantasía forma parte de los mecanismos de resiliencia.

Uniéndome a la pregunta de tomarse algo con Los Javis, ¿cómo fue trabajar con (Pedro) Almodóvar que también aparece en el trailer, cómo es esa relación con grandes personalidades que en ciertos temas son bastante importantes a nivel mundial?

Yo tengo la enorme suerte de que Almodóvar haya sido un referente para mí, un maestro y de hecho le debo muchas cosas en mi forma de contar y cuando la vida nos junta por casualidades preciosas, de hecho yo cuento que padezco de esclerosis múltiple en televisión a su lado, porque es mi forma de agradecer que es alguien que me ha ayudado a explicar las cosas y a tener una voz para el relato. A partir de ahí tenemos cierta amistad que yo considero un privilegio, él siempre es super cariñoso conmigo. Lee el guión, le gusta el guión de la serie y me da unos consejos preciosos, sobre todo insiste en que esa serie tenga mi voz y mi tono, porque es lo que le hace funcionar, y cuando lee sobre ese cameo me dice “pues yo claro que voy a estar ahí” y está allí y se porta como es, como un caballero maravilloso. Y además cuando vean la serie entera entenderéis que no es una cosa que llegue yo y diga “voy a hacerme el chulo, que amigos más guays tengo”. No, tiene que estar ahí, tiene todo el sentido para la historia que él esté allí. Y es precioso que lo haya hecho y no tengo más que agradecimientos.

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Una pregunta a Candela. Yo pude ver el rol importante del abuelo, un abuelo amoroso, atento, con consejos, pero también uno se centra en la madre, que para un muchacho gay debería ser el principal apoyo, ¿Qué pasa con esta madre ausente, algo ajena a su hijo? 

Pues que provoca una herida enorme en el hijo, ya los has dicho tú, cuando una madre debe estar presente y ser el gran apoyo, y tú en casa tienes a la gran aniquiladora, a la que castra todos tus sueños y a la que lo único que le importa es ella misma. Porque hay una escena, por si no la has visto, en el segundo capítulo en que la gente me dice “que madre tan loca, porque culpa al niño”. Ella no culpa nada, es que la locura va más lejos de eso, es que ella ha hecho al niño, el mundo entero le pertenece a ella, le pertenece hasta su hijo. No sé, yo en mi cabeza fantasee cuando leí en el texto que Roberto era un niño que tenía miedo, muchísimo miedo; entonces era como ayudarle a acrecentarle el miedo y era meterle al monstruo en casa. 

Y también hacer algo que le sirviera al escritor. Es lo que contaba antes, lograr esa fantasía que se debate entre la realidad y la ficción, como cuando a esa madre la sueña, que también lo hicimos con el equipo de maquillaje, de peluquería, que es precioso, porque él la sueña rubia, maquillada de otra manera. Porque en realidad, en su cabeza, el niño no conoce otra cosa más que su madre y entonces él la quiere maquillar también en su imaginario. Y aún así es como hacer una madre de (David) Cronenberg, me entiendes. Esa cosa retorcida (…) es como el viaje al cerebro del niño, quien además es como una apendice de ella. 

Candela, en cuanto a la interpretación de este personaje, ¿cómo se sintió, qué fue lo más desafiante y lo más difícil para usted?

Lo más desafiante era ayudar a Gaby (Gabriel), que era un chico que en agosto estaba en un pueblecito en el centro de España y en noviembre estaba rodando a las órdenes de Bob Pop. Entonces, debía enfrentarme a uno de los papeles más complicados de mi vida, que era hacer una mala madre, con un niño y que ojalá él tuviera algún conocimiento. Y Gaby no tenía ninguno y además debía hacérselo fácil, cómodo. Creo que a Gaby le han pasado muchas cosas en este rodaje que veo vitales para su vida, que van ser muy importantes y debía ser una buena acompañante de Gaby.

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Y ¿cuál fue la anécdota que más se le quedó al realizar este papel?

Con Gaby ha sido un sueño y con Pop lo repetimos mucho, porque fue muy bonito, pero de repente yo hacía una escena donde me estaba jugando todo y me miraba y me decía “¿pero la vas a hacer así?” Me cuestionaba y él qué sabía, si eso requiere de trabajo y yo como que pensaba ‘porque me dices así, porque me haces esto’. Yo le decía “entre acción y corte es mi reino, ahí te voy a triturar”, entonces ahí me aprovechaba y bueno ha sido como un juego (…) Y además teniendo como primeros espectadores a Bob, que es como el padre, el paridor de la historia, y a la madre del chiquillo, que es la paridora del chiquillo, ha sido complicado a veces.

Bob, me llamó la atención cuando hablaba con su amiga de la facultad y le contaba que jugaba un poco con los nombres cuando, por ejemplo, iba al parque. ¿Lo hacía por temor a ser expuesto o a modo de juego, porque le divertía?

Ni una cosa ni otra, yo lo hacía porque no sabía que tenía que hacer para que me quisieran, de modo que buscaba otros yoes alternativos hasta dar con el que tocara la tecla, probar, ser diferentes yoes y ver quien me quería. Entonces me apropiaba de otras historia, me inventaba otros yoes para ver si así encontraba ese cariño, y lo bonito de esta búsqueda de identidad, de este fin de la pérdida, es acabar encontrando que tengo que encontrar quien me quiera como soy yo, porque además lo que yo me inventaba a veces corriendo no tenía tanta profundidad ni interés como era de verdad; pero tenía que ver con eso, era más un juego, no tanto de protección, como un juego de intentar suplantar al hombre que alguien iba a querer, porque yo por mí no creía merecerlo.

Hablaron de Lemebel, hablaron de Donoso, de Truman Capote también por ahí y bueno Oscar Wilde. ¿Qué relación habita entre esa literatura y la forma en que construye Bob y se vacía en esta serie, y por último si es reconciliatorio este proceso con esta huellas del pasado, con su madre, con su familia?

Yo soy parte de mis lecturas, que son las que me enseñan, piensa que ese niño marica de pueblo todo lo que sabe de ser marica lo sabe por los libros y los libros que me presta mi abuelo. Que es como “mira, sabes que vas a estar muy solo, entonces descubre a otros que son como tú” y además son de los buenos y van a dar un camino interesante y te van a dar una posibilidad  de ser y no sentirte tanto en un callejón sin salida. Entonces yo todo lo que escribo, todo lo que hago siempre intento ser muy honesto con mis maestros y con mis maestras, porque si no sería un desagradecido y nada de lo que hecho lo habría hecho sin esta gente que ha estado ayudándome desde sus libros, sus películas, sus series, sus canciones. Me parece muy muy justo, creo que hacer un homenaje es poco, hay que dar las gracias. Y por otro lado, yo no necesito reconciliarme con mi madre. Lo que me ha enseñado el tiempo es a mantenerme lejos, porque yo ya sé con los años que hay cosas que no puedo cambiar de mi y una de esas es lo que me provoca la familia, lo que me provoca el dolor. Yo lo sigo teniendo, es verdad cada vez tengo un umbral más alto del dolor y me cuesta mucho que me hagan daño, pero porque he aprendido a alejarme de aquellos que me hieren, entonces no es que haya aprendido a protegerme, es que he aprendido a irme lejos.