La historia de los K-Dramas es también la historia de Corea del Sur y de sus profundos cambios sociales, culturales y tecnológicos. Aunque hoy parezcan un fenómeno global consolidado, sus orígenes se remontan a varias décadas atrás, cuando la televisión recién comenzaba a abrirse paso en los hogares coreanos.
Los primeros pasos: 1960’s y 1970’s
En 1961 se fundó KBS, el primer gran canal nacional, y un año más tarde se emitió Backstreet of Seoul (Banchon – 1962), considerado el primer drama televisivo coreano. En esos años, el acceso a la televisión era limitado y el país se encontraba bajo un gobierno militar, por lo que los contenidos estaban fuertemente regulados. Los dramas cumplían una función principalmente educativa y moral, con historias simples que reflejaban valores sociales y enseñanzas cívicas.
Durante los años 70, la televisión coreana quedó prácticamente en manos de tres grandes cadenas: KBS, TBC y MBC. La competencia por el rating impulsó un aumento tanto en la cantidad como en la duración de los dramas. Las historias comenzaron a centrarse en la vida cotidiana, los conflictos familiares y los problemas sociales, conectando de manera más directa con el público.
La era del color y la consolidación: 1980’s
La llegada de la televisión a color marcó un antes y un después. Los K-Dramas comenzaron a verse más modernos y visualmente atractivos, al mismo tiempo que reflejaban la compleja situación que atravesaba Corea del Sur. Se popularizaron las historias de crimen y violencia, pero también surgió una fuerte nostalgia por la vida rural, producto de la rápida urbanización. Este contraste entre pasado y presente se transformó en un sello narrativo de la época.
El primer gran boom: 1990’s
Los años 90 fueron clave. La llegada del cable y la televisión satelital aumentó la competencia entre productoras, lo que se tradujo en mayor inversión y un salto evidente en la calidad de los dramas. La censura gubernamental se relajó, permitiendo historias más diversas y una mayor influencia extranjera, especialmente de Japón.
Un hito fundamental ocurrió en 1997, cuando el drama ¿Qué es el amor? se transmitió en China con gran éxito. Este hecho abrió la puerta a la exportación de los K-Dramas y sentó las bases de su expansión internacional. Ese mismo año, la Crisis del FMI golpeó duramente a Corea del Sur, lo que llevó al gobierno y a las empresas a ver en los dramas una herramienta de desarrollo económico y proyección cultural.
La expansión regional y la “Ola Coreana”: 2000’s
A comienzos de los 2000, el boom se extendió por toda Asia. Títulos como Sonata de Invierno (2002) y Una joya en el palacio (2003) se transformaron en fenómenos regionales. Aumentaron los presupuestos, las locaciones exóticas y los vestuarios lujosos. Renacieron los dramas históricos y dominaron las historias tipo “cenicienta”, con ejemplos emblemáticos como Boys Over Flowers (Los chicos son mejores que las flores), Princess Hours y Secret Garden. Aquí comenzó a consolidarse el concepto de Hallyu u Ola Coreana.
Streaming y diversidad: 2010’s y 2020’s
En la década de 2010, el streaming se convirtió en el principal medio de consumo. Esto permitió que los K-Dramas llegaran a audiencias globales, abordando nuevas problemáticas como el bullying, el machismo y la representación social.
Tras la pandemia de Covid-19, los años 2020 marcaron un nuevo boom. Plataformas de streaming ampliaron sus catálogos y surgieron historias más diversas, desde relatos de superación personal hasta dramas de supervivencia. El éxito de producciones como El Juego Del Calamar consolidó definitivamente a los K-Dramas como un fenómeno cultural global, y series con Aterrizaje Forzoso a tu corazón, Amor Verdadero, La Reina de las Lágrimas, Buen Apetito su majestad, Cásate con mi esposo, Manipulado, por nombrar algunas abren las puertas a nivel mundial gracias a sus actores.
Hoy, los K-Dramas no solo entretienen: también funcionan como una poderosa herramienta de identidad cultural y diplomacia, demostrando que una buena historia, bien contada, puede cruzar cualquier frontera.











