Desde que apareció brevemente en Superman, era evidente que DC tenía grandes planes para Kara Zor-El. La pregunta era cómo diferenciarla de su famoso primo sin repetir la misma fórmula. La respuesta llega con Supergirl, una película que toma riesgos, se aleja del esquema tradicional del género y construye una aventura espacial con identidad propia. Aunque algunas decisiones pueden generar reparos entre los fanáticos más veteranos del personaje, el resultado es una propuesta entretenida que deja en claro hacia dónde quiere avanzar esta nueva etapa de DC Studios.
Lo primero que queda claro es que esta no es una historia de origen convencional. Aquí no estamos frente a una heroína que descubre sus poderes o aprende a convertirse en símbolo de esperanza. Kara ya sabe quién es, pero todavía intenta descubrir cuál es su lugar en el universo. Esa búsqueda personal es el motor de una película que mezcla viajes interplanetarios, persecuciones, criaturas alienígenas, cazadores espaciales y una inesperada dupla protagonista que termina funcionando mejor de lo que uno podría imaginar.
Gran parte del mérito recae en Milly Alcock. La actriz carga sobre sus hombros una enorme responsabilidad: presentar una nueva versión de uno de los personajes más queridos de DC y hacerlo sin vivir a la sombra de Superman. Y lo consigue. Su interpretación entrega una Kara impulsiva, rebelde, emocional y muchas veces contradictoria. No busca ser perfecta ni ejemplar, y justamente ahí radica buena parte de su atractivo.
Alcock tiene presencia, carisma y una energía que logra sostener incluso los momentos más caóticos de la película. Su Supergirl se siente vulnerable y poderosa al mismo tiempo, algo que permite conectar rápidamente con el personaje. Es fácil entender por qué DC decidió convertirla en una pieza fundamental de este nuevo universo cinematográfico.
La película también entiende muy bien cuál es su público objetivo
Hay una intención evidente de acercar el personaje a nuevas generaciones, especialmente a espectadores jóvenes que quizás no crecieron leyendo cómics o viendo versiones anteriores de la heroína. En ese sentido, el relato funciona como una aventura accesible, dinámica y fácil de seguir.
Los más jóvenes probablemente conectarán con la relación que se desarrolla entre Kara y Ruthye (Eve Ridley), una adolescente marcada por la pérdida y la búsqueda de justicia. La evolución de ambas aporta corazón a una historia que podría haberse limitado únicamente a las secuencias de acción. Sin embargo, es justamente ahí donde aparecen algunas contradicciones que pueden generar debate entre los espectadores adultos y los seguidores más tradicionales de DC.
Por momentos, la película parece debatirse entre dos identidades. Primero, quiere ser una aventura juvenil llena de humanidad, emociones y crecimiento personal. Por otro, incorpora niveles de violencia y oscuridad que resultan más cercanos a una propuesta orientada a un público adulto. Esa dualidad termina generando cierta sensación de desequilibrio. Si la intención era construir una historia para espectadores jóvenes, algunas secuencias violentas podrían haberse moderado. Y si la apuesta era una película más madura, quizás habría sido interesante profundizar en una versión de Kara menos humanizada.
Después de todo, una de las diferencias fundamentales entre Superman y Supergirl radica en sus experiencias de vida. Clark Kent fue criado desde bebé en Kansas, creciendo entre humanos y absorbiendo sus valores desde la infancia. Kara, en cambio, vivió parte importante de su vida en Krypton antes de llegar a la Tierra. Por eso, algunas reacciones o comportamientos excesivamente terrenales pueden sentirse menos naturales para quienes conocen bien la historia del personaje.
Aun así, la película logra sostenerse gracias a su ritmo. La 1 hora 47 minutos transcurre con agilidad gracias a una sucesión constante de situaciones, escenarios y personajes que mantienen el interés. Siempre está ocurriendo algo nuevo.
También hay que destacar el apartado visual. Craig Gillespie, su director, construye un universo colorido, extravagante y lleno de personalidad. Los diferentes planetas, criaturas y escenarios aportan una sensación de aventura clásica que recuerda a grandes relatos espaciales (Star Wars), mezclando influencias que van desde la fantasía hasta la ciencia ficción más desatada (Guardianes de la Galaxia).

Los aportes externos
Otro punto alto es Jason Momoa como Lobo. Aunque su participación es secundaria, cada aparición consigue elevar la energía de la película. El actor parece estar disfrutando enormemente el personaje y contagia esa diversión al espectador. Es imposible no imaginar que DC ya está pensando en darle un espacio aún más importante dentro de futuras producciones.
Los fanáticos también disfrutarán los momentos conectados con el universo de Superman. La presencia de David Corenswet, aunque breve, ayuda a reforzar la sensación de continuidad entre ambas películas y confirma que DC está construyendo un mundo compartido, esperemos que esta vez se lo dejen terminar.
Y aunque aparece menos de lo que muchos hubiésemos querido, Krypto sigue robándose sonrisas cada vez que entra en pantalla. El adorable perro kryptoniano demuestra nuevamente por qué se convirtió en uno de los elementos más queridos de esta nueva etapa de DC. Quizás Supergirl no alcance el impacto emocional ni la frescura que tuvo Superman, pero tampoco intenta ser la misma película. Su objetivo es abrir nuevas puertas, explorar otros rincones del universo DC y conectar con una audiencia distinta.
El resultado es una aventura entretenida, visualmente atractiva y protagonizada por una Milly Alcock que demuestra tener el talento necesario para transformarse en una de las grandes figuras de esta franquicia. Puede que los fanáticos más veteranos encuentren algunos detalles que los saquen momentáneamente de la experiencia, pero las nuevas generaciones probablemente descubrirán aquí una heroína con la que podrán identificarse. Y, al final, quizás ese era precisamente el objetivo. Construir una Supergirl para el futuro sin olvidar completamente el legado que la trajo hasta aquí.
- Título Original: Supergirl
- Director: Craig Gillespie
- País: Estados Unidos
- Año: 2026
- Género: Acción, Aventura, Ciencia Ficción
- Duración: 1 hora 47 minutos
- Con: Milly Alcock, David Corenswet, Eve Ridley, Matthias Schoenaerts, David Krumholtz, Jason Momoa, Emily Beecham
- Guión: Ana Nogueira, basado en los personajes de Jerry Siegel y Joe Shuster
- Música: Claudia Sarne
- Producción: James Gunn, Peter Safran
- Fecha de estreno: 25 de junio, 2026
- Distribuidora: Warner Bros – Santa Barbara Films







