Ago 13, 2026

Review de Un hijo propio

Maite Alberdi vuelve a demostrar su extraordinaria capacidad para encontrar humanidad en historias que podrían quedarse únicamente en el terreno del escándalo. En Un hijo propio, la directora chilena reconstruye un impactante caso real ocurrido en México para hablar de maternidad, expectativas sociales, pareja, familia y del derecho —muchas veces incómodo— a decidir qué hacer con la propia vida. Un documental que sorprende, conmueve y, sobre todo, deja muchas preguntas dando vueltas.

Hay historias que uno cree conocer porque alguna vez aparecieron en las noticias, pero que cambian completamente cuando dejamos de mirar el titular y nos acercamos a las personas que estuvieron detrás de él. Eso es precisamente lo que hace Maite Alberdi en Un hijo propio, un documental que me sorprendió porque no conocía esta historia y que, una vez terminado, me dejó con esa sensación que siempre agradezco encontrar en el cine: la necesidad de seguir conversando sobre lo que acabamos de ver.

La película parte de un caso real ocurrido en México. Alejandra sueña con ser madre, pero después de sufrir varios abortos espontáneos ese deseo comienza a transformarse en dolor. Y cuando el dolor se mezcla con la presión del entorno, la necesidad de demostrar que todo está bien y las expectativas que otros depositan sobre ella, toma una decisión desesperada: fingir un embarazo.

A partir de ahí, la mentira crece hasta convertirse en una situación cada vez más difícil de sostener. Pero lo interesante es que Alberdi nunca parece estar interesada en juzgar a Alejandra desde la comodidad de quien observa los hechos con distancia. Y ahí está, para mí, una de las mayores fortalezas de la película. Porque es muy fácil mirar una situación así y pensar: “¿Cómo pudo hacer algo semejante?”. Mucho más difícil es detenerse y preguntar: ¿qué tuvo que vivir una persona para llegar hasta ese punto? Esa es la pregunta que Un hijo propio instala con enorme inteligencia.

Emociones detrás de situaciones extraordinarias

Maite Alberdi vuelve a utilizar esa mirada tan característica de su filmografía, capaz de encontrar contradicciones, silencios y emociones detrás de situaciones extraordinarias. En lugar de construir una película que entregue respuestas fáciles, permite que el espectador observe cómo se van acumulando el deseo, la culpa, el miedo y la presión social.

Y aquí aparece uno de los temas que más me interesaron de la película: la maternidad como mandato. Porque una cosa es querer ser madre y otra muy distinta es sentir que debemos serlo para cumplir con lo que la sociedad, la familia, la pareja o incluso nuestro propio entorno espera de nosotros. Un hijo propio consigue poner esa diferencia sobre la mesa sin convertirla en una discusión simplista.

La película abre una conversación que perfectamente puede continuar después de los créditos. Entre amigas, por supuesto, porque seguramente surgirán opiniones muy diferentes sobre la maternidad, los deseos personales y las expectativas que cargamos desde pequeñas. Pero también en pareja, porque plantea una pregunta fundamental: ¿qué ocurre cuando dos personas no tienen el mismo proyecto de vida respecto de la paternidad o la maternidad?

Y hay otra pregunta todavía más incómoda: ¿tenemos derecho a decidir no ejercerla? Me parece especialmente interesante que la película permita conversar sobre esto sin convertir la maternidad en una obligación moral. Querer tener hijos es una decisión. No querer tenerlos también debería serlo. Y cuando una sociedad insiste en que determinadas experiencias son indispensables para alcanzar la felicidad, quienes toman un camino diferente pueden terminar sintiendo que necesitan justificarse permanentemente.

Combina testimonios con recreaciones

Un hijo propio muestra justamente hasta dónde puede llegar esa presión cuando una persona siente que no está cumpliendo con aquello que los demás consideran “normal”.

La propuesta narrativa también resulta atractiva porque Alberdi combina testimonios de las personas reales involucradas con recreaciones protagonizadas por Ana Celeste Montalvo, Armando Espitia, Luisa Guzmán, Mayra Batalla, entre otros intérpretes. Esta mezcla permite reconstruir determinados momentos sin perder la dimensión documental de la historia y, al mismo tiempo, entrega una cercanía cinematográfica que potencia las emociones.

Los 96 minutos pasan con bastante fluidez porque la historia tiene un componente que engancha desde el comienzo: queremos saber qué ocurrió, pero también queremos comprender por qué ocurrió. Y esa diferencia es fundamental. Porque una vez que conocemos los hechos, el verdadero interés está en todo aquello que existe debajo de ellos.

¿Qué significa realmente ser madre? ¿Cuánto de nuestros deseos nos pertenece y cuánto hemos aprendido que deberíamos desear? ¿Qué papel juega la pareja cuando uno de sus integrantes quiere tener hijos y el otro no o no puede? ¿Hasta dónde puede llegar la presión familiar? ¿Por qué todavía resulta tan difícil para algunas personas aceptar que alguien simplemente no quiere ser padre o madre?

No todas estas preguntas tienen una respuesta sencilla, y afortunadamente Alberdi no intenta proporcionarla. Ese es otro de los grandes valores de Un hijo propio: confía en la inteligencia emocional del espectador.

Conclusión

La directora observa, deja espacio para la reflexión y permite que cada persona saque sus propias conclusiones. Incluso cuando podemos estar en desacuerdo con las decisiones de los protagonistas, la película nos invita a entender que detrás de ellas existen emociones que no siempre vemos desde afuera.

Para mí, uno de los mayores elogios que se le puede hacer a un documental es que no termine cuando aparecen los créditos. Que uno quiera llamar a una amiga para comentarlo. Que surjan discusiones con la pareja. Que nos haga revisar nuestras propias ideas y, quizás, algunas de las frases que hemos dicho sin pensar demasiado.

  • Título Original: Un Hijo Propio
  • Director: Maite Alberdi
  • País: México
  • Año: 2026
  • Género: Documental
  • Duración: 1 hora 36 minutos
  • Con: Ana Celeste, Luisa Guzmán, Armando Espitia, Ángeles Cruz, Casio Figueroa, Alejandro Porter
  • Guión: Julian Loyola, Esteban Student
  • Producción: Sandra Godínez, Carla González Vargas, Maximiliano Sanguine
  • Fecha de estreno: 13 de agosto, 2026
  • Web: Ver Acá
  • Plataforma: Netflix
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Samantha Sparrow

Amo el cine y las series. Soy la fundadora de un medio de comunicación para poder dedicarme a mi pasión sin que nadie me diga qué puedo o no escribir. Y finalmente conseguir mi objetivo entrevistar a Peter Jackson y James Cameron.

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