Confieso algo: comencé El Arte de Sarah por Shin Hye-sun. Desde que la vi en Señor Reina, donde demostró un rango interpretativo impresionante entre comedia, drama y juego corporal, la tengo dentro de mis actrices coreanas favoritas. Así que cuando vi que encabezaba este thriller de misterio en Netflix, no lo dudé. Lo que no esperaba era que terminaría consumiendo sus ocho capítulos en apenas dos días.
La serie —titulada originalmente The Art of Sarah (Reidi Dua)— parte con una premisa poderosa: una mujer aparentemente intocable, rodeada de lujo y glamour, es vinculada a un caso de asesinato. El hallazgo de un cuerpo sin identificar, con el rostro desfigurado y acompañado de un exclusivo bolso de diseñador, pone en marcha la investigación del detective Park Mu-gyeong (Lee Joon-hyuk). Ese accesorio de lujo, rastreado por número de serie, conduce directamente a Sarah Kim.
¿El problema? A medida que el detective escarba, descubre que “Sarah Kim” podría no existir realmente.
¿Quién es Sarah Kim?
Esa es la gran pregunta que articula la serie. ¿Quién es esta mujer que se mueve como pez en el agua en los círculos más exclusivos? ¿De dónde salió el dinero que le permitió irrumpir en boutiques de alta gama con maletas llenas de efectivo? ¿Cómo logró posicionarse como directora asiática de una prestigiosa marca europea —Boudoir— de la que nadie parecía haber oído antes?
Cada episodio añade una nueva capa a la identidad de Sarah. A través de entrevistas, recuerdos y versiones cruzadas, vamos conociendo distintas “Sarah”: la empresaria sofisticada, la visionaria estratégica, la mujer vulnerable, la manipuladora brillante. Y ahí es donde Shin Hye-sun despliega todo su talento. Cada versión del personaje tiene matices distintos en su mirada, postura y tono de voz. Es fascinante ver cómo logra que cada faceta parezca auténtica… hasta que deja de serlo.
Durante la primera mitad, el misterio es absorbente. La serie juega inteligentemente con la percepción del espectador. Cuando creemos haber entendido quién es Sarah, un nuevo giro desarma nuestras certezas. Esa sensación de inestabilidad funciona muy bien al inicio y sostiene el binge-watching (maratón de series) casi sin esfuerzo.
Sin embargo, hacia la mitad de la temporada, el guión de Chu Song-yeon empieza a añadir demasiadas capas. Lo que era intrigante se vuelve algo un poco confuso. Las vueltas de tuerca comienzan a acumularse y la pregunta “¿quién es Sarah Kim?” deja de ser estimulante para tornarse ligeramente frustrante.
Lujo, clase y la ilusión del éxito
Más allá del crimen, lo que realmente distingue a El Arte de Sarah es su lectura social. La serie disecciona con agudeza la obsesión contemporánea por el lujo y el estatus. Los bolsos de diseñador —objetos centrales en la trama— no son simples accesorios: simbolizan pertenencia, poder y validación social.
Sarah entiende perfectamente ese lenguaje. No solo explota la vanidad ajena; también abraza la suya. Construye una identidad basada en la aspiración, en el deseo de pertenecer a una élite que muchas veces se define por lo que aparenta, no por lo que es.
En un momento clave, el personaje admite que ya no sabe dónde termina la ilusión y dónde comienza la realidad. Esa frase resume el corazón de la serie. ¿Qué queda de una persona cuando le arrebatan el dinero, el estatus y la narrativa cuidadosamente construida? ¿Existe algo sólido debajo de la fachada?
Es ahí donde El Arte de Sarah se vuelve más interesante. No tanto en la resolución del misterio —que puede sentirse sobrecargada— sino en la reflexión sobre identidad y clase. La serie plantea que, en una sociedad donde el éxito se mide por marcas y conexiones, reinventarse puede ser tanto una estrategia de supervivencia como una condena.
Un detective que se queda corto
El contrapunto es el detective Park Mu-gyeong. Lee Joon-hyuk suele destacar por interpretaciones sutiles y cargadas de matices, pero aquí el personaje está menos desarrollado de lo que debería. Funciona casi como avatar del espectador: es quien hace las preguntas que nosotros también nos hacemos.
El problema es que sabemos poco de él. Más allá de algunos intercambios con su superior, carece de un trasfondo sólido que equilibre la complejidad de Sarah. Esa asimetría narrativa hace que el peso dramático recaiga casi exclusivamente en ella.
Y aun así, la serie se sostiene. Principalmente por la fuerza magnética de Shin Hye-sun.
El Arte de Sarah tiene algo adictivo. Cada final de episodio deja suficientes cabos sueltos como para que quieras ver “uno más”. Y cuando te das cuenta, ya pasaste la mitad de la temporada.
Yo la vi en dos días. Literal. Y eso habla bien de su capacidad de enganchar. Incluso cuando el misterio se vuelve más denso de lo necesario, la curiosidad por entender la maquinaria completa mantiene el interés.
Comparada con series como «Inventing Anna» o «Imposters», El Arte de Sarah comparte ese interés por las identidades falsas y las vidas inventadas. Pero su aproximación es más introspectiva, menos satírica y más anclada en el drama psicológico.
Veredicto
¿Es perfecta? No. El guión se enreda cuando no era necesario, y algunos personajes secundarios podrían haber tenido mayor profundidad. Pero es innegable que la serie logra lo más importante: atrapar.
Shin Hye-sun vuelve a demostrar por qué es una de las actrices más interesantes del panorama coreano actual. Su Sarah es seductora, ambigua, vulnerable y peligrosa al mismo tiempo. Una protagonista que sostiene incluso los momentos más confusos del relato.
El Arte de Sarah no solo es un thriller sobre un asesinato; es una exploración sobre el artificio, el deseo de ascenso social y el vacío que puede esconderse detrás del lujo extremo. Puede que a veces sea “demasiado de algo bueno”, pero también es una experiencia intensa que deja preguntas resonando mucho después de que aparecen los créditos.
Y sí: la empecé por Shin Hye-sun. Pero la terminé porque necesitaba entender quién era realmente Sarah Kim.
- Título Original: Reidi Dua
- Director: Kim Jin-min
- País: Corea del Sur
- Año: 2026
- Género: Crimen, Drama, Misterio, Thriller
- Duración: 45 minutos por episodio aprox
- Con: Shin Hye-sun, Lee Jun-hyuk, Kim Jae-Won, Jung Da-bin, Aria Song, Shin Hyun-Seung
- Guión: Chu Song Yeon
- Producción: Chu Song Yeon
- Fecha de estreno: 13 de febrero, 2026
- Web: Ver Acá
- Plataforma: Netflix









