El cine chileno vuelve a decir presente en uno de los escenarios más relevantes del circuito internacional. Guerra de verano, la más reciente película de la directora Alicia Scherson, tendrá su estreno mundial en la Competencia Internacional del Festival de Tribeca, marcando un nuevo hito en la carrera de la cineasta.
Inspirada en El Tercer Reich, la novela póstuma de Roberto Bolaño, la película propone una experiencia cinematográfica tan envolvente como inquietante. Ambientada en la costa chilena a fines de los años 80, la historia se sumerge en la mente de su protagonista para explorar territorios donde el juego, la obsesión y la violencia comienzan a confundirse peligrosamente.
De qué trata
El relato sigue a Udo Berger, interpretado por Dan Beirne, un campeón estadounidense de juegos de guerra que llega de vacaciones junto a su pareja Ingrid, interpretada por Lux Pascal. Lo que comienza como un viaje relajado pronto toma un giro inquietante. Mientras ella se abre a nuevas experiencias y relaciones, él se hunde en una obsesión creciente tanto por un juego estratégico como por una figura enigmática: la dueña del hotel.
A medida que avanza la historia, la desaparición de un turista y la paranoia del protagonista transforman el entorno en algo mucho más oscuro. El balneario, inicialmente luminoso y veraniego, se convierte en un espacio cargado de tensión, donde la línea entre la ficción del juego y la violencia real empieza a desdibujarse.
La película recoge el espíritu ambiguo del texto original de Bolaño, combinando elementos de thriller psicológico, humor negro y drama existencial. No es solo una adaptación, sino una reinterpretación que traslada el universo interior del protagonista a un paisaje que evoluciona desde lo cotidiano hacia lo perturbador.
Un gran elenco
Para Scherson, este proyecto representa un desafío creativo importante. La directora ha señalado que su enfoque estuvo en comprender la complejidad de Udo Berger: un personaje obsesivo, infantil en ciertos aspectos, pero también profundamente humano. A partir de ahí, construyó una película que mantiene el tono inquietante del libro, pero que también invita a reflexionar sobre la masculinidad, el juego y la violencia.
El elenco se completa con nombres como Aline Kuppenheim, además de Agustín Pardella, Malena Sánchez y David Gaete, quienes aportan distintas capas a esta historia marcada por tensiones emocionales y psicológicas.
Detrás de cámara, Guerra de verano es también un proyecto ambicioso a nivel de producción. Se trata de una coproducción internacional que reúne a compañías de Chile, Uruguay, Argentina, Italia, España, México y Canadá. El rodaje se llevó a cabo en locaciones como Piriápolis, Cartagena y Santiago, consolidando una propuesta visual diversa y rica en matices.
La directora de fotografía, Alejo Maglio, y el diseñador de producción, Sebastián Muñoz, contribuyen a construir esa atmósfera que evoluciona junto con la mente del protagonista. Todo esto se complementa con un trabajo de sonido y montaje que refuerza la sensación de extrañeza y tensión constante.
Más allá de su estreno en Tribeca, la película se presenta como una obra abierta a múltiples lecturas. Desde el público cinéfilo hasta los seguidores de Bolaño o incluso los aficionados a los juegos de estrategia, cada espectador encontrará distintas capas en esta historia.
Guerra de verano no solo es una nueva adaptación literaria, sino una propuesta que dialoga con temas universales como la identidad, la memoria y la violencia. Con este estreno, Alicia Scherson reafirma su lugar como una de las voces más interesantes del cine latinoamericano contemporáneo, llevando una historia profundamente chilena a un escenario global.







