My Chemical Romance es mucho más que una banda emblemática del rock alternativo de los 2000. A más de dos décadas de su formación, su influencia sigue expandiéndose más allá de la música, conectando, de forma directa e indirecta, con el cine, la televisión y algunos de los fenómenos culturales más comentados de los últimos años.
El origen del grupo está marcado por un hecho histórico. El 11 de septiembre de 2001, Gerard Way presenció la caída de las Torres Gemelas en Nueva York. El impacto emocional de ese día lo llevó a refugiarse en la música y a escribir Skylines and Turnstiles, canción que daría inicio a My Chemical Romance. Desde entonces, la banda construyó un relato sonoro atravesado por la muerte, el amor desesperado y la idea del fin del mundo.
Del trauma al fenómeno emo
Con el lanzamiento de Three Cheers for Sweet Revenge en 2004, My Chemical Romance se convirtió en un fenómeno global. Canciones como Helena o I’m Not Okay (I Promise) definieron la estética emo de una generación: dramatismo, romanticismo oscuro y una imagen que mezclaba lo gótico con lo vulnerable.
Es precisamente esa estética la que dio origen a una de las teorías más populares del fandom: la supuesta relación entre My Chemical Romance y la saga Crepúsculo. Según esta lectura cultural, la imagen de Gerard Way y las letras de la banda habrían influido en Stephenie Meyer al crear a Edward Cullen, el vampiro atormentado que protagoniza la saga literaria y cinematográfica.
Aunque nunca fue confirmada oficialmente, la teoría ganó fuerza con el tiempo, sobre todo al considerar que Cincuenta sombras de Grey nació como una fanfiction basada en Crepúsculo. Así, el imaginario emo y romántico que My Chemical Romance ayudó a popularizar habría terminado transformándose en uno de los fenómenos editoriales más exitosos de la década de 2010.
My Chemical Romance y la pantalla
Más allá de las teorías, la relación de la banda con el mundo audiovisual es concreta. My Chemical Romance participó en la banda sonora de Watchmen (2009) con una versión de Desolation Row, reforzando su vínculo con el cine de tono oscuro y épico.
El cruce definitivo llegó a través de Gerard Way como creador. Su cómic The Umbrella Academy fue adaptado por Netflix en una exitosa serie, consolidándolo como una figura creativa capaz de moverse entre la música, la narrativa gráfica y la televisión. La serie mantiene muchos de los temas presentes en My Chemical Romance: familias disfuncionales, traumas no resueltos y un constante sentido de urgencia apocalíptica.
Regreso a Chile
A pocas semanas de su regreso, My Chemical Romance se prepara para reencontrarse con el público chileno en dos conciertos prácticamente agotados, los días 28 y 29 de enero en el Estadio Bicentenario de La Florida. Un regreso especialmente significativo si se considera que han pasado 17 años desde su última visita al país, una ausencia que solo reforzó el vínculo emocional con sus seguidores.
La banda vuelve como parte del South America Tour 2026, acompañados por The Hives como special guest, confirmando que su relevancia no pertenece solo a la nostalgia. El éxito de su gira por estadios en Norteamérica durante 2025, “Long Live: The Black Parade”, con múltiples fechas sold out, demuestra que el impacto de My Chemical Romance sigue resonando con fuerza, cruzando generaciones y manteniendo intacto ese espíritu emo que, para muchos, nunca se fue.
Y como si el imaginario colectivo se alineara una vez más, el próximo 15 de enero de 2026 los cines volverán a abrir las puertas de Forks con el reestreno de Crepúsculo, seguido por los cuatro capítulos restantes de la saga. Un regreso íntegro para la historia creada por Stephenie Meyer, que marcó a toda una generación y que, entre teorías, estética y nostalgia, vuelve a cruzarse con el universo cultural que My Chemical Romance ayudó a construir.










