No Miren Arriba

Con un elenco lleno de estrellas, nominada a 4 Globos de Oro e incluida en el top 10 de lo mejor del año tanto del American Film Institute como de la National Board of Review, la nueva sátira social y política escrita y dirigida por Adam McKay se estrenó en algunos cines y además desde el 24 de diciembre estará en Netflix.

A fines de 2018, la elogiada y premiada “Roma” de Alfonso Cuarón fue la primera película del catálogo Netflix que antes de su debut oficial en la plataforma tuvo exhibiciones en la cartelera local y en distintas partes del mundo para poder calificar a los Oscar; una iniciativa que se volvió a repetir al año siguiente, esta vez con tres títulos que también fueron nominados a los premios de la Academia de Hollywood: “El irlandés”, de Scorsese; “Historia de un matrimonio” de Baumbach y “Los dos Papas”, de Meirelles. Durante el año pasado esta experiencia no se pudo replicar por estar gran parte de los cines aún cerrados por el contexto pandémico, pero en estos días nuevamente la idea se ha retomado, en este caso con “Don’t Look Up”, que con el título “No miren arriba” llegará a Netflix el próximo 24 de diciembre, pero previamente se pudo ver en algunas salas de cine y en Santiago continúa con funciones en la programación del Cine Arte Normandie. 

Y aunque personalmente opino que este octavo largometraje del director y guionista estadounidense Adam McKay no llega ni de lejos al nivel de los filmes de Cuarón o Scorsese, puedo entender que tenga este trato especial, algo que hace pocos años habría parecido imposible cuando se empezaba a hablar de la creciente rivalidad entre las salas de cine y las plataformas de streaming. Porque aunque la recepción de la crítica internacional ha sido más bien mixta, “No miren arriba” está teniendo una excelente figuración en la actual temporada de premios en Estados Unidos: fue incluida en las listas de lo mejor del año tanto del American Film Institute como de la National Board of Review, y esta semana fue nominada como Mejor Película en los Critics Choice Awards y recibió cuatro nominaciones en los Globos de Oro, incluyendo Mejor Película Musical o Comedia, Actor, Actriz y Guion.

Con todo esto, lo más probable es que en febrero próximo McKay esté de vuelta en los Oscar, donde ya tuvo un consagratorio paso con sus dos largometrajes anteriores: en 2015 “La gran apuesta” (The Big Short) fue nominada a cinco estatuillas, incluyendo Mejor Película y Director, ganando el de Mejor Guion Adaptado; y tres años después “Vice” (estrenada acá como El vicepresidente) recibió ocho nominaciones, incluyendo Mejor Película, Dirección y Guion Original, ganando en la categoría Mejor Maquillaje y Peinado.

El sello McKay

Todo parece indicar que más de una nominación llegará para esta producción, lo que confirmaría la buena percepción que McKay ha estado teniendo en los últimos años en Hollywood. Tras sus inicios hace dos décadas como guionista en “Saturday Night” Live, debutó como director en 2004 con “Anchorman: The Legend of Ron Burgundy”, a la que seguirían otros títulos protagonizados por el comediante Will Ferrell; y su giro hacia otras temáticas ha ido conquistando nuevos adeptos, con incursiones no sólo en cine, sino además en televisión, ya que dirigió el primer capítulo de una de las series más elogiadas de la actualidad: “Succession”, de la que además es productor ejecutivo.

Los mencionados dos filmes previos de McKay establecieron una pauta del camino que su cine ha estado siguiendo, ya que continúa incursionando en la sátira hacia distintos aspectos de la sociedad actual, pero cada vez con temas más delicados y que podrían ser considerados difíciles de abordar en clave de comedia: en “La gran apuesta” fue el colapso subprime en Estados Unidos que desembocó en la crisis económica mundial de 2008, y en “El vicepresidente” era cómo a través del ascenso al poder de Dick Cheney como principal asesor de George W. Bush, se terminaba influyendo en distintos ámbitos a nivel global.

Quienes vieron esos dos largometrajes ya tienen una idea del estilo de McKay, que incluye elencos estelares y un tono ligero y juguetón, apoyado por estructuras narrativas donde los diálogos son fundamentales y el guion se permite experimentaciones a nivel formal. Todo esto se vuelve a hacer presente en “No miren arriba” de manera aún más acentuada, eso sí que esta vez no se trata de llevar a la pantalla una historia que verdaderamente ocurrió, aunque su afiche y el trailer nos indican que la trama está «basada en hechos reales que no han ocurrido todavía».

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Una historia cada vez más disparatada

Acá el punto de partida es el descubrimiento de dos científicos, encarnados por Leonardo DiCaprio y Jennifer Lawrence: un cometa se dirige a la Tierra, y sus cálculos determinan que sólo quedan seis meses para que se estrelle -en el Océano Pacífico, a kilómetros de las costas de Chile, ni más ni menos- causando una catástrofe planetaria, por lo que intentarán advertirlo al gobierno de Estados Unidos, que no parece darle mayor importancia al inminente desastre y está encabezado por una presidenta negacionista y apoyada por la extrema derecha, a la que Meryl Streep da vida en una evidente parodia a Trump. 

Conductores de televisión, periodistas inescrupulosos, militares fanáticos, millonarios filántropos que esconden oscuros intereses, influencers y estrellas de la música… Los personajes que desfilan por la sátira de McKay encarnan distintos aspectos de la sociedad actual, y los dardos apuntan desde el cambio climático, la farandulización de la prensa y la forma en que los líderes guían la política internacional, hasta la omnipresencia descontrolada de las redes sociales y el auge de las fake news. La historia se va haciendo cada vez más disparatada, aunque considerando lo que diariamente se puede ver en las noticias locales e internacionales tal vez no estamos tan lejos de esa realidad. 

Aunque a partir de la película algunos críticos han recordado clásicos como el “Doctor Insólito” de Kubrick y en distintos momentos los cinéfilos podremos reconocer guiños y ecos que van desde memorables cintas como “Network”, de Lumet hasta varios exponentes del cine de catástrofes y de fin del mundo, la verdad es que los resultados acá son muy distintos. Eso sí, no se puede negar que la película es muy entretenida y tremendamente dinámica, en buena medida gracias al aporte de la edición del montajista Hank Corwin, dos veces nominado al Oscar por los filmes previos de McKay y parte importante de un contundente equipo artístico y técnico, que también incluye entre otros al director de fotografía sueco Linus Sandgren, ganador del Oscar por “La La Land “y de quien este año también apreciamos su sólido trabajo en “Sin tiempo para morir”.

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Liviandad y estereotipos

Pero hay que reconocer que -al menos según mi percepción- la sutileza nunca ha sido el fuerte del humor de McKay y acá por mucho que se trate de una sátira, el creciente desborde de sus situaciones y los personajes estereotipados al borde de la caricatura hacen que finalmente no se pueda profundizar demasiado en nada. Este filme que denota una fuerte crítica a la liviandad con la que la sociedad en estos días aborda temas complejos y de los que depende el futuro de la humanidad, hace que a la larga sea liviano en sí mismo y termina haciéndose cada vez más trivial, casi tanto como los hilarantes memes que se utilizan en algunos momentos de la trama.

El extenso e innegablemente llamativo elenco, que incluye ya sea en roles protagónicos o papeles más breves y secundarios a cinco ganadores del Oscar, otros dos nominados a la estatuilla y unos cuantos nombres conocidos que hasta consideran estrellas de la música como Ariana Grande y Kid Cudi, parece estarlo pasando tan bien como el espectador. Aunque en verdad, no todos pueden hacer demasiado con el material que les tocó o al menos dotar de más humanidad a sus personajes sin quedarse sólo en la superficie, como de cierta manera le ocurre incluso a Streep, Blanchett, Rylance y Chalamet. Y mientras algunos como Jonah Hill no llegan demasiado lejos, DiCaprio y Lawrence consiguen desplegar muy bien sus recursos cómicos. En conjunto, y a pesar de todo, “No miren arriba” es un producto muy acorde a estos tiempos que vivimos y por lo mismo y conociendo el historial reciente de McKay, no será de extrañar si efectivamente termine siendo nominado al Oscar. 

Título Original: Don’t Look Up
Director: Adam McKay
País: Estados Unidos
Año: 2021
Género: Comedia, sátira
Duración: 138 minutos
Con: Leonardo DiCaprio, Jennifer Lawrence, Rob Morgan, Meryl Streep, Mark Rylance, Jonah Hill, Cate Blanchett, Tyler Perry, Timothée Chalamet, Ron Perlman, Ariana Grande, Scott Mescudi, Melanie Lynskey, Himesh Patel
Guión: Adam McKay
Música: Nicholas Britell
Producción: Adam McKay, Kevin J. Messick
Fecha De Estreno: 9 de diciembre en salas de cine, y desde el 24 de diciembre en Netflix
Web: Ver Acá
Plataforma: Netflix

Suplemento semanal de Televitos, realizado por quienes tienen el Placer Culpable de amar los trabajos audiovisuales. Eso hace una gran diferencia.