Vicente Ruiz: A Tiempo real

Desinhibido, irreverente y provocador, una de las figuras clave de la escena cultural independiente y underground del Chile de los años '80 y '90 es retratada en este atractivo documental de los directores Matías Cardone y Julio Jorquera.

«Vivir es arder en preguntas. No concibo la obra separada de la vida», dice la cita del legendario escritor francés Antonin Artaud con la que se inicia “Vicente Ruiz a tiempo real”, el nuevo documental chileno que acaba de llegar a la cartelera. Y las palabras del autor galo se conectan muy bien con la figura que le da título a la película y en quien ésta se centra: actor, director y coreógrafo, a través de sus puestas en escena teatrales y sus comentadas performances, Vicente Ruiz es alguien ineludible si hay que hablar del movimiento cultural que desde la escena independiente y underground se logró desarrollar en plena dictadura de Pinochet y, sin duda, su carrera es inseparable de su personalidad.

Desde la década pasada y tanto como productor y también en su faceta de realizador, Matías Cardone ha estado desarrollando una trayectoria en la que ha indagado en la vida y obra de figuras relevantes de la cultura nacional de distintos ámbitos, algunas más desconocidas masivamente y otras más emblemáticas, pero que merecen ser aún más difundidas: desde quienes ya no están, como en su film “Palabras cruzadas: Los amigos de Matta-Clark” (2014) o en “Roberto Bolaño: La batalla futura” (2016), de Ricardo House, hasta personalidades aún activas y vigentes como el poeta Santiago Elordi, en” Adentro y afuera” (2010) y “Mapocho” (2011). Acá, co-dirigiendo con el realizador Julio Jorquera -quien luego de su promisoria y lograda ópera prima “Mi último round”, de 2010, ha destacado en series como “Ramona”, “Mary and Mike” y “Dignidad”-, nos entrega un trabajo muy atractivo y valioso especialmente como reflejo no sólo de un artista (no es un clásico documental biográfico), sino además del tiempo en el que le tocó vivir y expresarse.

Notable material de archivo

Y en vez de optar por un documental tradicional o de enfoque más convencional y periodístico, los directores se decantaron por un relato testimonial, donde es fundamental el material de archivo, en particular los registros en video de Enzo Blondel, quien entre 1983 y 1998 documentó gran parte de las puestas en escena y performances de Vicente Ruiz. Gran parte de estas imágenes forman parte de la colección del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos y también están disponibles online, pero este largometraje las despliega de manera muy lograda, casi como una fascinante ventana a un pasado que en medio de los tiempos actuales parece tan lejano: así, vemos desde fragmentos de las puestas en escena de obras de los años ’80 e inicios de los ’90 como Las novias, Hipólito, Medea, Mishima y Antígona (en las funciones de 1991 en el Teatro Teletón que contaron con el músico Jorge González actuando como Creonte) hasta la recordada y polémica performance Por la cruz y la bandera, de la que este 2022 se cumplen 30 años, un desfile en el Museo de Bellas Artes protagonizado por minorías sexuales y étnicas, que culminó con la actriz Patricia Rivadeneira desnuda y envuelta en la bandera chilena, en una simulada crucifixión que levantó ronchas y provocó encendidas portadas en la prensa local, como se puede ver en esta película.

En esos registros, donde además de Jorge González aparecen juveniles músicos que aún siguen vigentes como Javiera Parra y Carlos Cabezas, se repiten algunos rostros que están muy ligados al desarrollo artístico y personal de Ruiz: la propia Patricia Rivadeneira y dos de las artistas con las que conformó la recordada banda Cleopatras, Jacqueline Fresard y Cecilia Aguayo, la actriz Consuelo Castillo, el músico Héctor «Titín» Moraga, el director Ramón Griffero. Todos ellos aportan sus voces en off para dar testimonio al recuerdo de esos años, donde la voz principal es la del propio Ruiz, que nos va guiando por este recorrido por una época tan singular e irrepetible. «Solamente los que vivimos aquellos años, conocemos bien la dimensión de su gravedad», comenta en un momento.

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Voces iconoclastas y disruptivas

Con apenas una hora de duración, un montaje dinámico y que entremezcla sólidamente las imágenes y sonido, este es un recorrido que de fondo tiene a muchos lugares que ya no existen -como el mítico Trolley, o el Teatro Las Américas, que después sería el Cine Tobalaba y hoy ya no funciona como espacio cultural- y por tiempos en los que muchas cosas que se dan hoy por cotidianas en esos momentos eran miradas de otra manera: desde el concepto mismo de performance, que como explica Ruiz en un momento no existía como palabra en el sentido que se usa hoy y en ese entonces estaba más reservada a los círculos académicos, hasta la forma en que se expresaban y vivían las disidencias, un tema tabú y polémico en esos años, lo que chocaba con los propios impulsos del artista, quien debería asumir su homosexualidad y que incluso afirma que su primera necesidad en escena era «hacer aparecer mi cuerpo». Entre desnudos, irreverencia y provocación, Ruiz y su círculo, a quienes se nos presenta desde que eran veinteañeros -cuando él tenía sólo 23 años y estaba en segundo año de actuación- eran voces iconoclastas y disruptivas, que no encajaban del todo en lo que según se oye en un momento en uno de los testimonios, era «un molde para ser rebelde y luchar contra la dictadura». Y a la vez esas voces tampoco se encontrarían totalmente cómodas con la llegada de la democracia, con esa transición que hoy es cada vez más cuestionada.

Hay un innegable valor histórico en un documento como este, sobre todo para acercar esta información a las nuevas generaciones. Aunque Ruiz sigue creando y no abandona la inspiración como lo demuestra el instante en que lo vemos de regreso en el escenario, el año pasado en la performance La desaparición del tiempo, es inevitable percibir cierto tono de nostalgia y melancolía que recorre el filme, acentuado también por la música incidental de los siempre excelentes José Miguel Miranda y José Miguel Tobar, ellos mismos representantes de los tiempos en los que se centra el documental. En un momento se dice que se trata de «una generación en retirada, somos los que nos estamos yendo». El paso del tiempo a veces puede ser implacable, pero películas como esta son una buena manera de valorar el legado que muchos y muchas han dejado, y comprender cómo lo que hoy somos como sociedad está muy conectado con el pasado y con quienes intentaron hacer algo distinto en una época compleja y oscura. 

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Título Original: Vicente Ruiz: a tiempo real
Director: Matías Cardone y Julio Jorquera
País: Chile
Año: 2022
Género: Documental
Duración: 63 minutos
Guión: Matías Cardone y Julio Jorquera
Música: José Miguel Miranda y José Miguel Tobar
Producción: Matías Cardone, Macarena Cardone, Patricia Rivadeneira, Vicente Ruiz
Fecha De Estreno: 19 de mayo, 2022
Distribuidora: Market Chile / Funciones en Cinépolis La Reina, Centro Arte Alameda / Sala CEINA, Sala Nemesio Antúnez y Sala Insomnia (Valparaíso)

Suplemento semanal de Televitos, realizado por quienes tienen el Placer Culpable de amar los trabajos audiovisuales. Eso hace una gran diferencia.