Si creías que Silent Hill ya había mostrado todo su horror, prepárate: Christophe Gans regresa al territorio que lo consagró para firmar “Terror en Silent Hill: Regreso al Infierno”, una nueva inmersión en ese paisaje de niebla, simbolismo y pesadillas que remueve lo más profundo de la mente. La película desembarca en salas chilenas el 22 de enero de 2026, distribuida por BF Distribution, y desde ya despierta expectativas entre los fanáticos del videojuego de Konami y los seguidores del cine de terror más psicológico.
La premisa es simple pero potente: James (interpretado por Jeremy Irvine), un hombre devorado por la culpa, recibe una carta que no debería existir —firmada por su esposa fallecida— y decide volver a Silent Hill para entender lo que ocurrió. Ese regreso no es físico solamente: es un descenso interior. Silent Hill, como dicta la tradición del universo, parece mutar de acuerdo con los miedos y remordimientos de quienes la pisan; allí James enfrentará figuras y criaturas conocidas por los jugadores, además de nuevas manifestaciones concebidas para desafiar incluso a los más curtidos en el mito.
Apuesta por la atmósfera
Gans vuelve a privilegiar un terror que prescinde del sobresalto fácil y apuesta por la atmósfera: nieblas opresivas, distorsiones visuales y un trabajo simbólico que sugiere más que muestra. Esa decisión creativa apunta a una experiencia que incomoda y desconcierta —la meta es que la sensación de amenaza permanezca mucho después de apagar la luz del cine—. Con Hannah Emily Anderson y Robert Strange completando el trío protagónico, la película promete actuaciones que sostengan ese tono inquietante y emocional.
El retorno de Silent Hill al cine se lee también como un guiño para quienes crecieron con las películas previas: “Terror en Silent Hill” (2006) y su continuación “Terror en Silent Hill 2: La Revelación” (2012) marcaron a una generación; ahora, esta tercera entrega se presenta como el gran evento para los fans y para cualquier espectador que busque un horror adulto, introspectivo y cargado de significado. Gans recupera elementos icónicos —la atmósfera, el simbolismo, la estética opresiva— y los combina con nuevas propuestas visuales y de criatura para ampliar el universo.
Apunta la fecha: 22 de enero de 2026 en cines chilenos. Y cuidado al volver la vista atrás: hay lugares —y recuerdos— que no te dejan ir. Silent Hill es uno de ellos.










