La Evolución de los Debates

Los recientes debates organizados por Chilevisión y CNN mostraron una nueva cara que, a juicio de la mayoría, es bastante atractiva.

Entretenidos, dinámicos…me gustaron, estas fueron algunas de las opiniones más escuchadas las noches del lunes y martes pasado, al término de los dos debates presidenciales organizados por Chilevisión y CNN, con los candidatos de Chile Vamos y de Apruebo Dignidad. De más está decir que marcaron el rating más alto de la noche y, en general, no defraudaron.

Independiente de los contenidos políticos, latamente informados, el evento televisivo mostró una evolución positiva en cuanto a los tiempos y formas de debatir. Con cuatro periodistas, para todos los gustos como anfitriones; una puesta en escena moderna y atractiva; y  una campaña comunicacional certera, desplegada por los canales de TV abierta organizadores cumplió con su objetivo.

UN POCO DE SHOW NO QUITA SERIEDAD

Los programas fueron realizados en vivo, respetando los protocolos sanitarios, con aforos reducidos y toma de PCR tanto a candidatos como a periodistas. El día del evento, los protagonistas llegaron casi como rock stars hasta la ex fábrica textil que alberga las estaciones televisivas: de luces, los ejecutivos máximos esperándolos, entrevista en la puerta, o sea, un show de tomo y lomo.

Lo anterior que puede ser criticable para algunos, especialmente, los que piensan que esta parafernalia resta seriedad al contenido, no es tal. El país no está bien y un poco de espectáculo y no le hace mal a nadie. Por lo demás, el significado de un debate se cumple a cabalidad como dice la Real Academia: “un debate electoral o presidencial es un tipo de debate político en el cual los candidatos se confrontan ideológicamente, en igualdad de condiciones, exponiendo las propuestas de sus eventuales programas de gobierno, así como también su postura frente a diferentes temas contingentes o controversiales de interés nacional”.

En Chile, algunos tienen aún en la retina el primer debate post dictadura que en 1989 protagonizaron el ex Presidente Patricio Aylwin y Hernán Büchi. Tanto ese debate como los que siguieron después eran serios, conservadores, formales y fomes a tal punto que terminaban viéndolos solo aquellos que tenían alguna relación con los candidatos.

ESTADOS UNIDOS LOS REYES DEL DEBATE-ESPECTÁCULO

Paralelamente, en Estados Unidos, desde 1960 veíamos además de dos contendores a la primera magistratura un evento televisivo, con un despliegue de cámaras en distintas locaciones, e informaciones en formato visualmente atractivos, en fin, lo que debía ser un programa televisivo que compite por el rating. Memorable el enfrentamiento entre John Kennedy y Richard Nixon.

Menos mal que acá en Chile entendieron y el último debate mostró esta evolución. Nadie duda que se jugó bien con los paneos y los trucos televisivos. Lograron dinamismo y una atractiva puesta en escena con participaciones cruzadas y réplicas entre los candidatos. En este sentido, sin duda los postulantes de Chile Vamos fueron más entretenidos y lograron momentos de antología a nivel televisivo como el pendrive ultra super moderno de Joaquín Lavín, un personaje de las 525 líneas.

Más allá de la política de cada uno, podemos decir que hubo de todo, pero lo más importante es que el debate que debía ser forme no lo fue y aún más, enganchó al esquivo televidente que no acostumbra a ver este tipo de programas.

Suplemento semanal de Televitos, realizado por quienes tienen el Placer Culpable de amar los trabajos audiovisuales. Eso hace una gran diferencia.