¿Y Los Cines Cuándo?

Las distribuidoras llamaron la atención, en las últimas horas, por la deprimida situación del sector debido a la pandemia.

“Guagua que no llora, no mama” es un antiguo dicho que hoy en día cobra inusitada actualidad y fuerza, dadas las consecuencias que está dejando la en diversos sectores productivos del país. Ya estamos acostumbrándonos a ver en las noticias de la televisión, en la radio y en las redes sociales a los dueños de restaurantes, representantes del sector gastronómico, del turismo, de pubs, etc., anunciando quiebras y pidiendo ayuda al gobierno.

Sin embargo, hay un sector-quizás el más abandonado-que no ha levantado su voz lo suficientemente fuerte como para llamar la atención de las autoridades y del público mismo: la y la cultura. Si bien es cierto no son artículos de primera necesidad, no podemos desconocer que alimentan el alma y contribuyen a mejorar la mental de los chilenos.

SI EL PATTERN FAMILIA NO HABLA…

El negocio del cine tiene dos pilares fundamentales: las salas de cine y/o exhibidores y las distribuidoras de películas. La relación entre ambos es como un matrimonio por conveniencia y bien avenido. Como estamos en un país machista, la batuta la llevan las cadenas de cine que son los pattern familia que deberían estar llamando la atención sobre el problema, metiendo ruido y hablando en los medios de comunicación sobre lo que significa dejar más de 5 mil personas sin trabajo estable y sus respectivos grupos familiares sin sustento.

Por lo mismo, fueron las distribuidoras, la otra parte del negocio, las que salieron al ruedo a encender las alarmas porque la situación ya se hace insostenible. Son 15 meses sin funcionamiento, con excepción de 3 semanas en que los cines abrieron con una de restricciones y protocolos que, pese a todo, alcanzaron a evidenciar que siguen manteniendo el favor del público que está ávido de volver a gozar del séptimo arte.

Las razones que pueden tener las cadenas de cines para no ser más enérgicas en sus reclamos pueden ser comprensibles y reservadas, entendiendo que las más importantes son extranjeras: Cinemark, Cinépolis-Hoyts y Cineplanet. Sin embargo, es necesario seguir reiterando que son los grandes olvidados de esas ayudas tan necesarias en pandemia.

El teatro, el cine, los museos y todo lo que sea es visto como un lugar de contagio, pero si leemos la declaración que emitieron los principales ejecutivos de las distribuidoras en nuestro país, vemos que los cines del mundo comenzaron a reabrir, no sólo en EE.UU. y Europa, donde las reaperturas con aforo reducido son casi totales, sino que también en Latinoamérica: Colombia, Argentina, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y México, por nombrar solo algunos. En el caso de Argentina la reapertura permitió un aforo de 30% en ciudad capital y un 40% en regiones. En el mismo país, al igual que en Colombia, se permitió la reapertura con aforo controlado y venta de confitería. Esto deja a Chile como el único país junto a Perú, haciendo frente a un cierre total y sostenido de sus salas de cine.

Añaden que durante las 3 semanas en que las salas abrieron se implementaron modernos sistemas de ventilación, tal como exigen los protocolos, al igual que los aforos, las mascarillas, los distanciamientos y todo lo que se exige. Por lo mismo la pregunta es ¿Por qué no pueden abrir los cines? Ojo hay dos funcionando, uno en Punta Arenas y otro en Puerto Natales, los únicos que tienen el privilegio de estrenar películas a la par que en Estados Unidos.

Lo más preocupante que denuncian las distribuidoras es que la industria pasa por una situación financiera crítica que podría llevar al cierre definitivo de una actividad cultural que el año 2019 convocó más de 29 millones de espectadores, convirtiéndose así, en la actividad que congrega mayor cantidad de público en Chile.

Comparto plenamente con quienes firman esa declaración en el sentido que, “hasta la fecha, no se han considerado ni diseñado medidas de alivio financiero específicas que puedan sostener la permanencia de este bien cultural. Es este abandono con el sector y la ausencia de políticas efectivas, el que tiene al cine en la única gran crisis de funcionamiento en su historia”. Es la pura y santa verdad. Las autoridades deberían comprender que la mental es importantísima. Hablan de fatiga pandémica y ¿Han hecho algo para enfrentarla o creen que es suficiente levantar la cuarentena para solucionarla? No señores, la cultura y la alimentan el alma, centra la cabeza y por favor entiendan que el causante de la crisis de la industria del cine no es el virus, es la ausencia de políticas efectivas.

Suplemento semanal de Televitos, realizado por quienes tienen el Placer Culpable de amar los trabajos audiovisuales. Eso hace una gran diferencia.