Distancia de Rescate Review

La peruana Claudia Llosa es la directora de la producción latinoamericana de Netflix que lleva a la pantalla la novela homónima de la argentina Samanta Schweblin, en un inquietante relato que aborda los temores de la maternidad y el peligro de la contaminación.

Samanta Schweblin tenía solo 12 años de edad cuando la directora de su colegio pensó dejarla condicional por tener problemas al comunicarse oralmente. Días en que a la niña bonaerense le costaba darse a entender a otros mediante la palabra hablada, como le confesó a BBC en 2015: “Me fastidiaba la distancia que había entre lo que yo quería hacer, transmitir, y que finalmente llegaba al otro”. Sin embargo, apareció la psicoterapeuta que le permitió continuar sus estudios al descubrir la literatura.

La herramienta mágica para una joven Samanta, que le abrió una nueva posibilidad de comunicación con su entorno y con el paso de los años se tradujo en cuentos que combinando realidad y la llevaron a ser una de las principales figuras literarias de Argentina y Latinoamérica de la actualidad. Y esa misma mezcla de realismo y ensoñación es la que repitió en “Distancia de Rescate”, su primera y aplaudida novela de 2014 que ahora llega a Netflix convertida en película.

La cual es dirigida por la realizadora peruana Claudia Llosa, sobrina del escritor Mario Vargas Llosa y ganadora del Oso de Oro de Berlín por su cinta “La Teta Asustada” (2009), que se unió a Schweblin para dar vida al guión del largometraje que hoy llega al streaming. El cual además cuenta con una relación directa con nuestro país, ya que fue coproducido por EE.UU., Perú, España. Argentina y Chile, con la productora Fábula, de los hermanos Juan de Dios y Pablo Larraín, como la encargada de supervisar la gran parte de la cinta que se filmó en Puerto Varas y sus alrededores.

Un viaje de al campo que transformará la vida de Amanda

Un trabajo audiovisual singular y conmovedor que se inicia con imágenes de paisajes que en la narración están ambientados en el sur de Argentina, mientras la voz de una mujer mantiene un diálogo, que parece más bien un interrogatorio, con un niño. Esa mujer es Amanda (María Valverde) y se refiere a los gusanos que siente por su cuerpo, al mismo tiempo que su joven interlocutor, David (Emilio Vodanovich), le pide que se concentre en los detalles y en cómo conoció a su madre. Así las imágenes llevan al espectador a poco tiempo atrás.

Cuando la española Amanda llega junto a su pequeña hija Nina (Guillermina Sorribes Liotta) a un sector rural transandino, para pasar el en la casa que era de su padre argentino. Aquí es donde conoce a la madre de David, Carola (Dolores Fonzi), vecina de la propiedad que llega para llevarle agua -la del lugar no está tan limpia- y de inmediato llama la atención de la visitante por su atractiva y magnética presencia, que la hace parecer lejana a la ruralidad que las rodea. De inmediato, comienzan a hacerse compañía y Amanda descubre más sobre su nueva amiga.

El tiempo en que pasan tardes junto a su piscina, mientras la protagonista vigila a su hija, calculando siempre la distancia de rescate -el tiempo o espacio físico que le tome llegar junto a ella para salvarla de un peligro-, y conoce el drama de Carola. La que está casada con Omar (Germán Palacios), un criador de caballos ahora en desgracia por un suceso que cambió sus vidas, en especial la de su hijo. El que ocurrió varios años antes, cuando su semental escapó del corral y bebió agua contaminada con pesticidas, la misma en que, sin darse cuenta, jugó un pequeño David.

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Un relato que transita entre el drama de la maternidad y el peligro de los pesticidas

A las pocas horas el caballo agonizaba mientras Carola corría hacía la Casa Verde, como se conoce la vivienda de una curandera local (Cristina Banegas), ya que en el hospital del pueblo nunca hay doctores. La misma mujer que le dijo a la desesperada madre que la única forma de salvar a su hijo era con una migración: hacer que una parte del alma del niño abandonara el cuerpo con gran parte de la infección. Un ritual que habría sanado a David, pero a juicio de su progenitora lo convirtió en un “monstruo”, como le confesó a una sorprendida Amanda.

Quien desde ese momento comenzó a cuestionarse aún más todo a su alrededor. Si Carola dice o no la verdad, si podrá proteger a Nina, por qué hay niños con discapacidades en el pueblo o cuándo llegará finalmente su marido; desconociendo el peligro que acecha desde las plantaciones de soja que rodean a los lugareños, acostumbrados a ver cómo se las baña en pesticidas. En un constante juego entre lo real y lo que podría no serlo, donde la es más bien una pesadilla de la que no se puede despertar o quizás el estado de coma provocado por una enfermedad.

Un relato donde son claves la maternidad y el constante miedo a que a los hijos les ocurra algo a pesar de vigilarlos, que también hace visible el drama de los pesticidas y contaminantes usados de manera habitual en las plantaciones, que se convierten en un monstruo silencioso que carcome la tierra y los cuerpos de personas y animales. En una cinta que conmueve e inquieta, dejando de manifiesto la cercana colaboración que hubo entre directora y escritora, que logró traspasar a la pantalla grande el ambiente opresor y las sensaciones que caracterizan a la novela. 

Título Original: Distancia de Rescate
Director: Claudia Llosa
País: Perú, Chile, España, Argentina, Estados Unidos
Año: 2021
Género: Drama, Suspenso
Duración: 93 minutos
Con: María Valverde, Dolores Fonzi, Emilio Vodanovich, Germán Palacios, Guillermo Pfening, Guillermina Sorribes Liotta, Marcelo Michinaux, Cristina Banegas
Guión: Claudia Llosa, Samanta Schweblin
Música: Natalie Holt
Producción: Eduardo Castro, Mark Johnson, Tom Williams, Juan de Dios Larraín,  Pablo Larraín
Web: Ver Acá
Fecha de estreno: 13 de octubre de 2021
Plataforma: Netflix