El Aro: Capítulo Final

Luego de dos décadas de secuelas y remakes, estamos ante una nueva película que gira alrededor del personaje de Sadako y de la mano del director de las dos primeras Ringu: Hideo Nakata.

La séptima entrega de esta famosa saga de terror japonés, que impactó a fines de los 90 y que después tuvo su versión norteamericana. Luego de dos décadas de secuelas y remakes, estamos ante una nueva película que gira alrededor del personaje de Sadako (Samara, en la versión estadounidense) y de la mano del de las dos primeras Ringu: . El problema es que esta versión, que debió ser la mejor porque será la última, según dicen, queda al debe y no está a la altura de su legado y su éxito pasado. 

Recapitulemos un poco para que aquellos que no entienden mucho de que estoy hablando se familiaricen con la . El primer Aro mostraba un televisor que se prendía solo y una mujer salía de un pozo y se acercaba a la pantalla. Pero no veíamos su rostro porque estaba cubierto por una larga y negra cabellera. Después de esta escena se desataba el terror. Tanto la versión japonesa como la americana, se convirtieron en influyentes franquicias del género cinematográfico, imitado hasta la saciedad, pero jamás igualado. Incluso, los más fanáticos han llegado a decir que “El Aro” fue el inicio de la época de oro del cine de terror asiático.

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Han pasado más de 20 años desde que Sadako apareció por primera vez en el cine, pero los remakes y/o versiones siguientes fueron cada vez más decadentes y este cierre no ayuda en nada a recuperar la gloria perdida, ni siquiera salva que lo dirija su realizador original.  

Nuevamente el personaje de Sadako Yamamura es la pieza clave y regresa como protagonista a esta trama final que intenta de una u otra manera explicar su origen. 

Ella es una joven con amnesia que sobrevive a un extraño incendio y es llevada a un hospital, quedando al cuidado de la psiquiatra Mayu. La paciente está bajo constante vigilancia policial y su caso es de especial interés. Sin embargo, casi nadie sabe por qué está en esas condiciones, ni ella misma. Al mismo tiempo, Kazuma, el hermano de Mayu, es un Youtuber que está buscando popularidad y se interesa en casos extraños, sobrenaturales y sin explicación lógica.

En una de sus aventuras el joven será objeto de una terrible maldición. La hermana comienza a investigar, sucediéndose una de hechos inexplicables que se relacionan con la niña del hospital.
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La película empieza medianamente bien, no diremos que provoca un susto terrible, ni que saltamos del asiento, pero percibimos un relato casi coherente. Sin embargo, desde la mitad hacia adelante se pierde el hilo, empiezan a aparecer escenas efectistas que no llevan a ninguna parte. Muchos cabos sueltos que nunca se unen y me da la impresión que el director trata de juntarlo, pero se da muchas vueltas que al final enredan todo y no se entiende nada. Lo peor es que da hasta sueño.

Las actuaciones, sin comentarios. Parecen principiantes haciendo su primera obra. La que debería tener más experiencia es Elaiza Ikeida, y modelo filipina, que interpreta a la psiquiatra, pero muere en el intento. En resumen, el filme carece de los más esencial: el clima y la atmósfera de terror. El guión es flojo, confuso y bien tirado de las mechas. Quedamos con más dudas que certezas y nada se resuelve.

Los que no estén familiarizados con el cine de terror asiático la encontrarán aburrida y extraña, mientras que los fanáticos de la saga y el género no encontrarán nada nuevo. Sadako merecía un final mejor ya que, al fin y al cabo, es una figura de culto.