Sin Tiempo para Morir Review

Después de una larga espera, finalmente se estrena en salas locales la película número 25 de la saga fílmica del personaje creado por Ian Fleming, que permite a Daniel Craig despedirse del rol del agente 007 de la mejor y más emotiva manera.

Antes de convertirse en el agente 007, el británico se había hecho de un nombre como actor en el teatro, la TV y el de su natal Inglaterra. Pero no fue hasta que aceptó el rol de James Bond en “Casino Royale”, la realización número 21 basada en el personaje creado por Ian Fleming, que su carrera despegó definitivamente. Un papel al que llegó luego de hacerse rogar por algún tiempo y que repetiría en “Quantum of Solace”, “Operación Skyfall” y “Spectre”.

Un largo camino en la pantalla como el agente al servicio secreto de Su Majestad, durante el cual ha enfrentado a diversos villanos, desde Le Chiffre (Mads Mikkelsen) hasta Blofeld (Christoph Waltz), pero también la duda inicial por parte de los seguidores de Bond -que lo encontraba muy bajo y demasiado rubio para encarnarlo- como los posteriores aplausos de los críticos y el público para su interpretación. El mismo recorrido como uno de los personajes claves de la historia de la cinematografía que para Craig llega a su fin.

Y lo hace en la quinta de sus cintas como el flemático Bond, la número 25 de la saga iniciada en 1962 con “El Satánico Dr. No”, donde se pone bajo las órdenes del director estadounidense Cary Joji Fukunaga (“Jane Eyre”) para navegar a través de un guión inspirado en las novelas de Fleming, pero escrito originalmente por Neal Purvis y Robert Wade, que también pasó por las manos del propio Fukunaga y Phoebe Waller-Bridge (“Fleabag”), quien tuvo la misión de pulir el humor de sus diálogos.

La desilusión de Bond y la aparición de una mortal amenaza biológica 

Una extensa espera para un debut que finalmente tienen su recompensa con la llegada a la pantalla grande de “Sin Tiempo para Morir”, una de las realizaciones más complejas de la saga -explorando más en los sentimientos de su protagonista-, cuyo inicio se ubica varios años antes, cuando una pequeña Madeleine Swann es testigo de la inesperada visita de un enmascarado a su casa, que le quita la vida a su madre, pero salva la de ella. Rápidamente la narración se traslada poco después de los hechos vistos en “Spectre”.

Cuando Bond y Madeleine (Léa Seydoux) se encuentran en Italia y él finalmente ha decidido cerrar un ciclo de su pasado visitando la tumba de Vesper Lynd. Pero esta visita se convierte en el inicio de una persecución, donde luego de ser víctima de una bomba, el agente con licencia para matar es blanco de asesinos. Uno de los cuales le dice que su amada Madeleine está relacionada con Spectre, sembrando en Bond la semilla de la duda que lo llevará a terminar su relación con la psiquiatra.

En este momento la trama viaja cinco años al presente, cuando el ex espía vive tranquila y cómodamente en Jamaica, preocupado de la pesca del día. Sin embargo, un laboratorio secreto en Londres es atacado por un grupo fuertemente armado, que trabaja bajo las órdenes de Lyutsifer Safin (Rami Malek) y cumplen la misión de apoderarse de un arma biológica y del científico que la desarrolló, el desertor ruso Valdo Obruchev (David Dencik). Un riesgoso movimiento en el que Bond se ve involucrado luego de que su amigo de la CIA, Felix Leiter (Jeffrey Wright) le pide ayuda para recuperar a Obruchev.

El reencuentro del agente con el MI6 y personajes claves de su existencia

El eje de una peligrosa misión que llevará al ex agente británico a suelo cubano, donde tendrá la ayuda de la agente de la CIA llamada Paloma (Ana de Armas) para asistir al cumpleaños que desde su celda de máxima seguridad ha organizado su némesis, Ernst Stavro Blofeld (Christoph Waltz). Una fiesta que no terminará como Blofeld y Bond esperaban y que ponen a este último frente a un nuevo antagonista y a una amenaza que podría causar la desaparición de millones alrededor del planeta.

Ante esto, y la inesperada muerte del único que él consideraba como su hermano, el agente vuelve a las filas del MI6, bajo las órdenes de M (Ralph Fiennes), debiendo trabajar con la nueva 007, Nomi (Lashana Lynch). Un retorno a su labor que también lo llevará a reencontrarse con viejos conocidos, como el mismísimo Blofeld y Madeleine, quien ahora es ni más ni menos que la terapeuta del villano polaco. Dos encuentros que serán claves en el devenir de la trama y, en especial, en las revelaciones y emociones que marcarán las decisiones del protagonista.

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Lo que le otorga a “Sin tiempo para morir” uno de los giros más dramáticos y emotivos que se pueden esperar, pero sin dejar de lado las escenas de acción -con las persecuciones ya acostumbradas, peleas y disparos-, los sorprendentes dispositivos creados por Q (Ben Whishaw), bastantes cuotas de humor, los automóviles Aston Martin y el martini agitado, no revuelto que bebe su protagonista. Todo lo que la convierte en una de las más singulares cintas de la historia en pantalla de Bond, cuyas casi tres horas de metraje realmente no se sienten,  permitiendo a despedirse en lo alto del personaje que lo acompañó en los últimos años.

Título Original: No Time to Die
Director: Cary Joji Fukunaga
País: Reino Unido, Estados Unidos
Año: 2021
Género: Acción, Aventura, Suspenso, Drama
Duración: 163 minutos
Con: Daniel Craig, Rami Malek, Léa Seydoux, Lashana Lynch, Ben Whishaw, Naomie Harris, Jeffrey Wright, Christoph Waltz, Ralph Fiennes, Ana de Armas, Billy Magnussen, David Dencik
Guión: Neal Purvis, Robert Wade, Cary Joji Fukunaga, Phoebe Waller-Bridge
Música: Hans Zimmer
Producción: Michael G. Wilson, Barbara Broccoli
Web: Página Web
Fecha de estreno: 30 de septiembre de 2021
Distribuidora: Andes Films