Crimes of the Future

Tras su estreno mundial en la competencia oficial del Festival de Cannes, el nuevo filme del veterano David Cronenberg debutará a fin de mes en la plataforma MUBI, pero antes se puede ver en salas seleccionadas. Inquietante y perturbador, aunque no llega a las alturas de sus mejores trabajos, es más logrado e interesante que algunos de sus títulos más recientes y está especialmente conectado con el tipo de cine que desarrolló en los años '80 y '90.

Ocho años después de su anterior largometraje: “Maps to the Stars”, que se estrenó por estos lados en 2015 con el título “Polvo de estrellas”, en mayo pasado el veterano realizador canadiense David Cronenberg regresó una vez más a la competencia oficial del Festival de Cannes con el estreno de su más reciente trabajo: “Crimes of the Future”, que a fines de este mes debutará en la plataforma MUBI. Pero antes, y por pocas semanas, se puede ver presencialmente en pantalla grande sólo en salas escogidas de cinco países de Latinoamérica: Argentina, Brasil, Colombia, México y Chile (en Centro Arte Alameda / Sala CEINA y en la Sala Insomnia de Valparaíso) fueron los elegidos.

Próximo a cumplir los 80 años, y con un proyecto que pensó y había querido filmar desde hace casi dos décadas, pero no había encontrado el financiamiento, Cronenberg está de vuelta con este estreno que curiosamente comparte título con una de sus primeras cintas, estrenada hace 52 años, pero con un argumento distinto, que se ambienta en una realidad distópica y decadente, en  la que con el apoyo de su asistente y pareja, un reconocido artista realiza performances en las que la audiencia puede ver en directo cómo se transforman y modifican los órganos de su propio cuerpo. Pero ese es sólo el punto de partida de una trama intrigante y con distintas ramificaciones. 

Un esperado regreso

Porque había pasado casi una década desde su largometraje previo y porque ya hace mucho tiempo que es considerado un autor de culto, con un estilo muy personal, sin duda el retorno de Cronenberg era una de las noticias que había generado mayor expectativa cinéfila de este 2022. Y si bien puede decepcionar a más de alguien por su particular ritmo o su argumento más críptico y enrevesado -en especial en la primera mitad- de lo que en promedio ofrece la cartelera, el resultado es más que interesante. Tal vez no llega a la misma altura de sus trabajos más emblemáticos, como «Videodrome», «La mosca», «Mortalmente parecidos» y «Una historia violenta», pero sí es más convincente y satisfactoria que buena parte de lo que hizo la década pasada, como las decepcionantes y algo pretenciosas «Un método peligroso» y «Cosmópolis».

A estas alturas, con una trayectoria que se extiende por más de medio siglo, el cineasta canadiense podría conformarse sólo con hacer variantes repetidas y agotadas de lo que ha filmado en el pasado, pero “Crimes of the Future” es más que eso. Tanto en su temática como en el tratamiento visual, está muy conectada y es muy coherente con lo que ha hecho antes en su filmografía, en especial en sus cintas más recordadas de los años ’80 y ’90, de las que se pueden encontrar distintos guiños y ecos; pero no estamos aquí ante una rutinaria colección de «grandes hits», ya que a la vez permite establecer interesantes conexiones con nuestra sociedad actual y el sombrío futuro que parece verse a la vuelta de la esquina.

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Un futuro peligrosamente contemporáneo

Desde los alcances de la vanguardia artística y sus lazos con la anarquía política, así como los dilemas éticos que se cruzan o enfrentan con los avances científicos, hasta los riesgos medioambientales y la amenaza del plástico, el largometraje interpela al espectador en torno a temas que en buena medida son parte de lo contemporáneo. El hecho de que se haya filmado y estrenado en tiempos pandémicos le aporta ingredientes extras a su retrato sombrío, sórdido, enrarecido y por momentos pesadillesco de una sociedad futura y venida a menos.

En este ambiente donde el cuerpo ya no experimenta dolor en el sentido tradicional y donde se dice que «la cirugía es el nuevo sexo», habrá repulsivas visiones de fluidos y elementos corporales, erotismo y excitación en torno a las heridas y el dolor, curiosos utensilios que parecen criaturas o insectos, instrumentales quirúrgicos que sugieren tensión y amenaza, y nuevas dimensiones para la idea de la «nueva carne» y lo monstruoso. En todo eso los admiradores de Cronenberg podrán evocar elementos de filmes previos suyos como “Videodrome”, “Mortalmente parecidos”, “El festín desnudo”, “Crash” o “eXistenZ”, pero se aprecian más como una continuidad artística que como un auto homenaje o repetirse a sí mismo, porque acá los alcances amplían la mirada.

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Algunos colaboradores habituales

En este nuevo trabajo no fueron parte del equipo dos nombres particularmente asociados al cine de Cronenberg: Douglas Koch es acá el director de fotografía, reemplazando al octogenario Peter Suschitsky, quien desde 1988, con “Mortalmente parecidos” había estado en cada película del realizador; y Christopher Donaldson está en lugar del habitual montajista de Cronenberg desde 1979, Roland Sanders, quien también es parte ineludible de la filmografía del director desde ese mismo año. Sin embargo, afortunadamente está de regreso una vez más Howard Shore, compositor de las partituras para casi todas las cintas cronenbergianas desde 1979 (la única excepción fue “La zona muerta”), conformando una de las duplas creativas de realizador y músico más interesantes del cine contemporáneo. De seguro quienes recién conocieron a Shore por sus premiadas y exitosas bandas sonoras para El señor de los anillos nunca dejarán de sorprenderse de lo variada y ecléctica que puede ser su labor creativa, que en “Crimes of the Future” una vez más vuelve a ser fundamental en la atmósfera y tono del filme, con sus sones cibernéticos y misteriosos.

Filmada en su mayor parte en locaciones de Atenas -es una coproducción entre Canadá, Grecia e Inglaterra- muy alejadas del cliché turístico y que apuestan por desvencijados y oscuros interiores que dan la impresión de haber vivido tiempos de esplendor en el pasado, la película entrecruza el terror, la ciencia ficción y el sexo con los toques de humor negro y retorcido que caracterizan a su director. Y su enigmática intriga y ciertas situaciones y personajes recuerdan al cine noir, algo que también se puede encontrar en las actuaciones del atractivo elenco: junto a una excelente Léa Seydoux y una Kristen Stewart en un rol más breve de lo esperado, pero en el que igual se luce; un sólido y misterioso Viggo Mortensen destaca en su cuarta colaboración con el cineasta, muy distinta a los anteriores roles que ha encarnado con éste. Probablemente demasiado conceptual para muchos, “Crimes of the Future” puede ser dispareja y no convencer del todo con cómo se desarrollan sus situaciones o la forma en que concluye, pero de todos modos es otra estimulante apuesta de su creador, que confirma que su cine se mantiene activo y vigente.

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Título Original: Crimes of the Future
Director: David Cronenberg
País: Canadá, Grecia, Inglaterra
Año: 2022
Género: Drama, terror, ciencia ficción
Duración: 107 minutos
Guión: David Cronenberg
Con: Viggo Mortensen, Léa Seydoux, Scott Speedman, Kristen Stewart, Welket Bungué, Don McKellar, Yorgos Pirpassopoulos, Lihi Kornowski
Música: Howard Shore
Producción: Robert Lantos, Panos Papahadzis, Steve Solomos
Fecha de Estreno: 14 de julio en salas de cine, y desde el 29 de julio en MUBI
Plataforma: MUBI
Salas de cine: Centro Arte Alameda; Sala Ceina (Santiago); Sala Insomnia (Valparaíso)

Suplemento semanal de Televitos, realizado por quienes tienen el Placer Culpable de amar los trabajos audiovisuales. Eso hace una gran diferencia.