Rubia

Desde su estreno mundial en la competencia del Festival de Venecia, el nuevo largometraje de Andrew Dominik ha dividido las opiniones, y ahora se puede ver en Netflix. Basado en la novela de Joyce Carol Oates, su enfoque de la vida de Marilyn Monroe no es la típica biografía fílmica y su tono descarnado y explícito no convence a todos por igual.

A lo largo de las últimas dos décadas y con apenas un puñado de largometrajes, el realizador neozelandés Andrew Dominik ha desarrollado una interesante filmografía que ha dejado una buena impresión entre los cinéfilos, pero cuyos alcances hasta ahora no se habían extendido a públicos más masivos. Por eso no deja de ser significativo que en el mismo año en que recibió entusiastas críticas en el Festival de Berlín con el estreno mundial de su elogiado documental musical “This much I know to be true”, ahora debute su trabajo más ambicioso y comentado a la fecha centrado en una legendaria estrella y además el que llegará a más audiencias: tras su mediática premiere en la competencia oficial del Festival de Venecia, ya se puede ver en Netflix la esperada “Rubia”, basada en la novela homónima de Joyce Carol Oates sobre Marilyn Monroe.

Era indudablemente uno de los títulos que más expectativas había generado en la actual temporada cinematográfica, por el realizador detrás del proyecto, pero sobre todo por la mítica figura que abordaba y por coincidir con los 60 años de la muerte de ésta. Y desde que se vio por primera vez en el certamen italiano, las opiniones del público y la crítica han estado muy divididas. Quienes ya conocían los filmes anteriores de Dominik, sabían que no se podía esperar que algo dirigido por él fuera típico o convencional y también había antecedentes previos de al menos un título suyo muy esperado que no terminó de entusiasmar a pesar de los nombres involucrados: hace una década ya había tenido una tibia recepción el irregular drama criminal “Mátalos suavemente”, también basado en una novela y con un elenco estelar que incluía entre otros a Brad Pitt y los hoy ya fallecidos James Gandolfini y Ray Liotta.

Un enfoque biográfico atípico

Dominik ya tiene experiencias previas abordando las vidas de personajes reales, desde su ópera prima de 2000: “Chopper”, hasta los dos documentales centrados en Nick Cave y Warren Ellis: “One more time with feeling” y el ya mencionado “This much I know to be true” (ambos actualmente disponibles en la plataforma MUBI), quienes además compusieron la música incidental de “Rubia”. Y hace 15 años en su cinta más elogiada: “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford”, también con música de Cave y Ellis, el realizador ya había llamado la atención por su muy particular acercamiento a estos personajes que verdaderamente existieron, y que no era fácil de encasillar: ni era un western tradicional ni una biografía convencional.

También “Rubia” se resiste a una clasificación específica, pero en este caso por tratarse de una producción de Netflix y sobre todo porque Marilyn es un personaje mucho más icónico y parte de la cultura popular que Jesse James, era ineludible que las expectativas y prejuicios fueran aún mayores. La extensa novela original, publicada en 2000 y ya adaptada por primera vez a la pantalla al año siguiente en una película televisiva en dos episodios con el mismo nombre, tampoco era una biografía típica, como lo afirmó desde el principio su propia autora, quien ya ha sido adaptada previamente al cine por directores como Cantet (Foxfire, 2012) y Ozon (El amante doble, 2017).

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Joyce Carol Oates escribió una ficción que recorre la sufrida vida de Monroe mostrando la dicotomía entre la persona real: Norma Jeane Baker y el estereotipo que tuvo que encarnar para abrirse paso en su carrera, pero sobre todo despliega los sinsabores y los tormentos personales que tuvo que atravesar para intentar sobrevivir en Hollywood y especialmente su intimidad, su fragilidad, sus desequilibrios y sus relaciones de pareja; y tanto en el libro como en la película tres de los hombres que más determinantes serían en su vida privada aparecen como personajes importantes, pero no son mencionados con sus nombres: el deportista Joe Di Maggio, el dramaturgo Arthur Miller y el mismísimo presidente de Estados Unidos, John Kennedy. No todo lo que se cuenta ocurrió realmente, no todo se explica o explicita y los saltos en el tiempo y lo que se elige destacar puede ser muy arbitrario.

Y efectivamente, si el libro no es una biografía en el sentido clásico, menos podía serlo un filme de Dominik. A pesar de eso, es probable que de todos modos el resultado igual desconcertará y decepcionará a la audiencia masiva que puede llegar una plataforma como Netflix. Su duración de casi tres horas, que se hacen sentir; su ritmo irregular; y muy especialmente el tono descarnado, agobiante y explícito del largometraje pueden ser abrumadoras razones para poner a prueba a los espectadores.

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Desde un primer episodio doloroso y traumático que se muestra en los minutos iniciales cuando la pequeña Norma Jeane sólo tenía 7 años, hasta la desoladora manera en que se aborda su muerte casi tres horas después, “Rubia” es un desfile casi permanente de dolores, tragedias, desilusiones, humillaciones y malos ratos que dan cuenta del calvario constante que fue la vida de la estrella, quien pareciera tener permanentemente a todo el mundo en su contra, incluso quienes inicialmente parecen apoyarla o amarla de manera real (entre las pocas excepciones está Whitey, el maquillador que la consuela y ayuda lo más posible). Son muy pocos o demasiado fugaces los instantes en los que vemos a la protagonista estando tranquila o disfrutando de algún momento, aunque sea algo de paz y plenitud; al contrario, veremos cómo abusan sexualmente de ella, cómo se burlan, la menosprecian o sólo se preocupan de su físico, la contemplaremos presa de la histeria o al borde del colapso nervioso, e incluso vomitando en dirección a la pantalla. Definitivamente, como experiencia cinematográfica no es para todos los gustos.   

¿Provocación y afán de escándalo, o mirada autoral?

A pesar de que el tratamiento visual es muy estilizado y hay un notable despliegue en el blanco y negro y los ocasionales segmentos en color que consigue el director de fotografía Chayse Irvin -el mismo de “El infiltrado del KKKlan”, de Spike Lee-, la propuesta de Dominik no es precisamente sutil e incluso cae en momentos directamente en la vulgaridad, como en algunas bromas que grafican alusiones sexuales o la manera escabrosa en la que aborda los abortos de Marilyn. Así como habrá quienes defiendan estas opciones como propuestas autorales, más de alguien considerará que son simples provocaciones y afán de escandalizar. Para quienes admiran a la legendaria estrella será casi una falta de respeto que hará aún más desagradable contemplar todo el metraje. Sin dudas, ya sea a favor o en contra, es una película que no deja a nadie indiferente. 

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Lo que sí prácticamente ha generado consenso y para muchos está siendo la principal razón por la que a pesar de todo las audiencias pueden apreciar “Rubia”, es la sólida y entregada actuación de Ana de Armas; aunque el elenco tiene buenas interpretaciones de actores como Bobby Cannavale, Adrien Brody y Julianne Nicholson, es De Armas quien asume el peso de tener que estar en pantalla durante casi todas las escenas de la película, porque Dominik desnuda todo el tiempo a Marilyn no sólo de manera literal, sino además en lo interno y psicológico.

La actriz consigue un increíble parecido con Marilyn, lo que se ve realzado además con los geniales recursos visuales que permiten que se reproduzcan fotos y escenas emblemáticas de la carrera de la estrella, como si hubieran sido captados con la talentosa y carismática actriz cubana-española, por ejemplo en títulos icónicos de la filmografía de Monroe, como “Los caballeros las prefieren rubias”, “La comezón del séptimo año” o “Una Eva y dos Adanes”, donde la vemos compartiendo pantalla en los fotogramas reales con actores como George Sanders y Tony Curtis.

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En medio de los saltos temporales y elipsis que asume el relato, se extraña que la historia justo no aborde la última película que alcanzó a protagonizar: “Los inadaptados” de John Huston; habría sido un aporte a la historia, tanto por tratarse de un guion escrito por su esposo Arthur Miller, como especialmente por ser un rol que le permitía a Marilyn abordar otras facetas en pantalla, con un personaje más dramático y melancólico, que se escapaba del lugar común de rubia sexy e ingenua en el que siempre se la encasillaba.

Llorando, gritando y sufriendo en cámara buena parte de las casi tres horas de película, mientras vuelve una y otra vez a los dolores y carencias más recurrentes que la atormentaban a lo largo de su existencia -el padre ausente, el deseo frustrado de ser madre, el anhelo de destacar como actriz más allá de lo físico-, Ana de Armas es la principal fortaleza de este filme irregular, cuyo enfoque termina siendo más superficial y polémico de lo que merecía la figura que retrata. 

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Título original: Blonde
Director: Andrew Dominik
País: Estados Unidos
Año: 2022
Género: Drama biográfico
Duración: 166 minutos
Guión: Andrew Dominik
Con: Ana de Armas, Xavier Samuel, Evan Williams, Bobby Cannavale, Adrien Brody, Julianne Nicholson, Dan Butler, Toby Huss
Música: Nick Cave y Warren Ellis
Producción: Dede Gardner, Jeremy Kleiner, Tracey Landon, Brad Pitt, Scott Robertson
Fecha de estreno: 28 de septiembre, 2022
Web:Ver Acá
Plataforma: Netflix

Suplemento semanal de Televitos, realizado por quienes tienen el Placer Culpable de amar los trabajos audiovisuales. Eso hace una gran diferencia.